Vida Cristiana

Lecciones que Simón Pedro Aprendió en su Casa

Tradicionalmente, se ha creído que Juan Marcos, hijo en la fe del apóstol Pedro, escribió el segundo de los evangelios y, que además, fue Simón quien le contó los detalles de la vida del Señor que el Espíritu dejó plasmados en el texto sagrado.

Siendo así, tiene sentido que Marcos haga varias referencias a la casa de Pedro, y a las lecciones que aprendió del Señor Jesús en su hogar.

Un día de reposo, después de haberse congregado en la sinagoga y tener parte activa en la reunión (Mr. 1:21-28), el Señor se dirigió, junto con Jacobo y Juan, a la casa de Simón y Andrés su hermano. Al estar allí, le expresaron que la suegra de Pedro estaba enferma con fiebre. El Señor Jesús, en su ternura, acercándose a la mujer enferma, la tomó de la mano y la levantó (Mr. 1:29-31).

El Señor se interesó en la casa de Simón, es más, aún antes de ser invitado sabía que en esa casa había una mujer enferma y él quiso estar allí para ayudar.

Pedro ve de cerca todo y, aprende, que donde el Señor está, sea en la sinagoga o en su casa, siempre pasa algo. Él está siendo marcado por el ejemplo de Cristo, es testigo de cómo el Señor Jesús visita su hogar, se acerca a su suegra, la toma de la mano y la levanta, es decir, no era ajeno a las necesidades, al contrario, tenía empatía con los enfermos. 

Y, ¿qué de nosotros? Cuando conocemos de una necesidad, visitamos o esperamos que los creyentes resuelvan solos sus problemas. En cada hogar hay necesidades, podemos compartir una palabra de ánimo, orar, tal vez una ayuda económica si Dios nos guía de esa manera. Por otro lado, el Señor fue invitado al hogar de Simón y Andrés, hagamos lo mismo, invitemos a hermanos espirituales y contémosles nuestra necesidad, Dios obrará para que la visita sea de mucho provecho.

Da mucho gozo ver cómo la suegra de Pedro se levanta para servir al Señor y a sus discípulos. Que Dios nos ayude para que las visitas puedan traer sanidad espiritual, restauración, edificación y servicio en el pueblo de Dios.

El Señor se “acercó” a la persona enferma, es decir, se identificó con ella y le ayudó a ponerse en pie. Cuánta falta hace que nosotros también nos acerquemos al necesitado, le demos la mano para que sienta nuestro apoyo y se levante. 

Las cosas no paran ahí, el Señor sigue en la casa de Pedro, pero ahora son personas de la ciudad que se agolpan a la puerta (Mr. 1:32-34). Allí, en su propio hogar, Simón iba a aprender la disposición que se debía tener para el servicio de los demás. Los enfermos y endemoniados llegaron a la noche, Lucas nos cuenta que el Señor impuso las manos a cada uno (Lc 4.40), es decir, una atención personalizada que indudablemente tomó más tiempo.

Pedro estaba aprendiendo que no solo su casa debía disponerla para el servicio del Señor, también sus fuerzas y, además, su tiempo, que era necesario atender a cada uno, de la misma manera que lo hizo el Señor Jesucristo.

Al seguir la vida de Pedro, vemos que años más tarde, al ser informado de la muerte de una discípula llamada Tabita, acudió a su hogar en Jope, y habiendo orado, resucitó a la creyente (Hch. 9:36-43). Es decir, el ejemplo del Señor lo había impactado y actuó de la manera que lo hizo su maestro.

Reconstruction of a typical Jewish home in the time of Christ ...

Luego, es invitado por Cornelio a su casa para predicar el evangelio, Pedro va y puede ver a toda la familia del centurión y otros amigos, salvados (Hch. 10:24-48). El pastoreo y la predicación del evangelio en las casas, cuán bueno y efectivo es.

Marcos, nos cuenta que el Señor Jesús después de ir a predicar a otras ciudades, regresó a Capernaúm, “y se oyó que estaba en casa” (Mr. 2:1), a nuestro entender, la misma casa de Pedro.

Nuevamente, muchos llegan a donde estaba el Señor, tantos, que no cabían ni aún a la puerta y, “les predicaba la Palabra” (Mr. 2:2). Simón, toma nota, no solo en la sinagoga se predica la Palabra, en la casa también. Además, las personas ya identifican que el Señor Jesús siempre llega a la casa de Pedro. 

Siendo así, me pregunto ¿En mi casa, se abren las Escrituras para leerlas, meditar, estudiar?, ¿las personas saben que el Señor está en mi casa? La casa de Simón fue la casa del pueblo cuando el Señor posaba allí ¿Usted, yo, estamos dispuestos a recibir personas extrañas en nuestra casa?

En esa oportunidad, Pedro fue testigo de cómo en su casa, el Señor sanó a un paralítico (Mr. 2:11-12), pero también, más importante aún, que Aquél que sanaba, también perdonaba pecados (Mr. 2:5,10). 

¿Nota la afirmación que hicimos antes, que donde está el Señor siempre pasa algo? Hubo Palabra de Dios, demostración de Poder y Perdón. Dios nos ayude, para experimentar lo mismo en nuestros hogares. Tristemente, hoy muchos buscan sanidad del COVID-19 y que Dios demuestre su poder, pero no les interesa el perdón de sus pecados. De la casa de Pedro, el que entró paralítico salió caminando, pero, sobre todo, salió perdonado.

Marcos narra el momento en que el Señor llama a sus discípulos (Mr. 3:13-19). Luego dice, “vinieron a casa”. Aunque no especifica a la casa de quién, creemos que hace alusión nuevamente a la de Pedro.

Como ya se había hecho costumbre, se agolpó la gente en dicha casa (Mr. 3:20). Esta vez, los discípulos ni siquiera podían comer pan. Qué lección para Simón, en el servicio al Señor, debe sacrificar su propia comodidad, incluso, su derecho a alimentarse tranquilamente. Hermano (a), ¿estamos dispuestos a renunciar a nuestros intereses y derechos por personas que, muchas veces, no son de nuestra familia?

Más tarde, Pedro va a escribir en su primera carta: “Hospedaos los unos a los otros sin murmuraciones” (1 Pe. 4.9).

Ahora, la familia del Señor lo tilda de loco, literalmente dicen: “está fuera de sí” (Mr. 3:21). Pedro sigue siendo formado y, entiende, que por dedicarse al servicio del Señor también va a ser llamado loco, ni siquiera los suyos lo comprenderían. ¿Usted, yo, estamos dispuestos a pagar el precio de la incomprensión y la soledad?

Como si fuera poco, los escribas acusan al Señor de echar fuera los demonios por Beelzebú (Mr. 3:22). En este evento, la lección para Pedro es que en el servicio del Señor siempre va a haber oposición, la crítica sin fundamento y, detrás de todo, el diablo atacando. 

Parte del ministerio del Señor se llevó a cabo en casas, por tanto, sigamos su modelo y, recordemos, donde él está, siempre ocurre algo.

1 comentario en “Lecciones que Simón Pedro Aprendió en su Casa”

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