David Alves hijo

Introducción
Toda la Biblia se enfoca en la Persona de Cristo Jesús. El Señor dijo a sus opositores que las Escrituras dan testimonio de él (Jn. 5:39). El Hijo de Dios le mostró a dos de sus discípulos después de haber resucitado, cómo las Escrituras del Antiguo Testamento se centran en hablar acerca de él (Lc. 24:27). A esos mismos seguidores suyos, Jesús les confirmó que él fue el cumplimiento de lo escrito en la ley de Moisés, en los profetas, y en los salmos (Lc. 24:44).
La Escritura enseña que Cristo puede ser visto como su enfoque al presentarlo de manera tipológica. En otras palabras, hay personas, animales, eventos y objetos del Antiguo Testamento que son sombras del Hijo de Dios. Por ejemplo, Jesús enseñó a Nicodemo en Juan 3:14 que él es como la serpiente que levantó Moisés en el desierto. El apóstol Pablo le demostró a la iglesia en Corinto que Jesucristo es la roca que siguió a Israel en el desierto. Por lo tanto, el lector de la Biblia siempre debería leerla con el deseo de buscar a Jesús en todo su contenido.
Una manera en la que se puede leer y estudiar la Biblia de una forma cristocéntrica y cristotélica, es al analizar cómo el Nuevo Testamento constantemente cita pasajes del Antiguo Testamento para señalar que Cristo es su cumplimiento final. Esto muestra la unidad que existe en toda la Biblia y también corrobora el hecho de que Cristo es su tema central. Las Escrituras de esta manera permiten al que las estudia poder darle a la Palabra de Dios una interpretación adecuada. El Antiguo Testamento le da claridad al Nuevo Testamento y viceversa. El Antiguo Testamento anuncia que Cristo vendrá, los evangelios anuncian que vino, las epístolas anuncian por qué vino y el Apocalipsis anuncia que vendrá otra vez.
Un ejemplo del Nuevo Testamento citando al Antiguo Testamento en relación a Jesús, es lo que el profeta Zacarías escribió acerca de él. “Y miraran a mí, a quien traspasaron, y llorarán como se llora por un hijo unigénito, afligiéndose por él como quien se aflige por el primogénito” (Zac. 12:10). Se considerará primeramente esta profecía en su contexto histórico. También se analizará cómo el Nuevo Testamento cita ese pasaje en dos ocasiones: en el evangelio de Juan y en el Apocalipsis. De igual forma se explicarán las dos maneras en las que el Señor cumplirá la profecía de Zacarías. Estudiemos las dos miradas del Cristo traspasado con el deseo de conocerle más y adorarle más.
La profecía del profeta Zacarías
En la última sección de la profecía de Zacarías (capítulos 12-14), el Espíritu Santo revela a la nación de Israel distintos sucesos que se llevarán a cabo en la venida del Mesías. Se anticipa que Israel será el instrumento usado para castigar a las naciones. Les profetiza que cuando venga el Cristo y ellos vean al que fue traspasado, ellos se lamentarán grandemente y se convertirán a él. Después, el profeta Zacarías describe algunas cosas en relación al reinado de Jesucristo. El comentarista John Stubbs ayuda a entender esto con más profundidad, al comentar que la última parte de Zacarías 12 muestra el maravilloso poder y la hermosa gracia de Jesús hacia Israel, a pesar de que le rechazaron por tanto tiempo. Israel se convertirá al mirar a aquél a quien traspasaron.1
En cuanto a lo anunciado en Zacarías 12:10, se anticipa que Cristo regresará a la tierra y que la nación de Israel llorará al ver al Cristo traspasado. Esto se llevará a cabo al final de la gran tribulación. Los judíos llorarán grandemente porque entenderán que el Mesías a quien rechazaron y crucificaron, era verdaderamente el Hijo y el Cristo de Dios. ¿Cómo se puede saber que Zacarías 12:10 está refiriéndose a Jesús? Porque en dos ocaciones en el Nuevo Testamento, se confirma eso claramente por el Espíritu Santo a través de lo escrito por Juan en Juan 19:37 y en Apocalipsis 1:7.
La profecía de Zacarías es un ejemplo de una profecía que tiene un doble cumplimiento. Esto ocurre con varias profecías en la Palabra de Dios. El cumplimiento parcial es en Juan 19:37, al describirse los sufrimientos de Cristo sobre la cruz. El cumplimiento final es en Apocalipsis 1:7 donde se escribe acerca de la segunda venida del Hijo de Dios, como ya se señaló anteriormente.
El Cristo traspasado
Antes de considerar los dos cumplimientos a la profecía de Zacarías, sería provechoso analizar cómo es que Cristo fue traspasado. Al leer los pasajes en la Palabra de Dios que describen la crucifixión de Jesús, podemos considerar cómo él fue traspasado físicamente, emocionalmente y vicariamente.
A. Físicamente
La Biblia nos hace ver que la cabeza de Cristo fue traspasada con la corona de espinas que pusieron sobre él. El evangelio según Juan detalla el hecho de que el Mesías sufrió que su espalda fuese traspasada con el látigo de los romanos. En ese mismo evangelio, leemos sobre cómo el costado de Jesús fue traspasado por una lanza después de haber muerto. El Salmo 22 y el registro de los evangelios nos hacen ver que también sus manos y sus pies fueron traspasados al ser clavados a una cruz con clavos. El Señor fue traspasado físicamente.
B. Emocionalmente
Al pensar en el Cristo traspasado, tendríamos que también considerar cómo sus emociones, sentimientos y afectos fueron traspasados o heridos. Pasajes como Salmos 22 y 69 e Isaías 52 y 53, revelan lo que la mente de Cristo pensaba, lo que su corazón meditaba, y lo que su alma experimentaba al sufrir sobre la cruz. Esto se relaciona con lo que el hombre le hizo al humillarle hasta más no poder. Un ejemplo de ello es que en Salmos 22:6 vemos que el Hijo del hombre se sintió tan avergonzado que él se comparó a sí mismo a un gusano insignificante que se arrastra sobre la tierra. Cada injuria, cada insulto y cada provocación fueron como heridas punzantes que traspasaron sus sentimientos. En Filipenses 2 aprendemos que Jesucristo se humilló grandemente al hacerse hombre y al ir a la cruz del Calvario.
C. Vicariamente
El ser de Jesucristo también experimentó ser traspasado vicariamente, porque de acuerdo a Isaías 53:5, él fue herido, molido, castigado y llagado por nuestros pecados. Este dolor no se lo causó el hombre sino Dios mismo. En las tres horas de oscuridad, el Señor tomó los pecados de la humanidad y los cargó sobre el Salvador del mundo. Fue traspasado vicariamente porque esta fue una agonía que padeció en nuestro lugar.
Aunque es muy provechoso e importante considerar los dolores emocionales y vicarios de Cristo como ya se ha hecho, es necesario señalar que cuando Zacarías habla de personas viendo a Cristo traspasado, se está refiriendo a las heridas físicas que recibió su cuerpo en el Gólgota. A pesar de que en el cielo el Hijo de Dios tiene un cuerpo glorificado, él aún lleva las heridas de la cruz. De acuerdo a Apocalipsis, él es como un cordero recién inmolado.
El cumplimiento de la profecía de Zacarías
Como ya se afirmó, la profecía en Zacarías 12:10 tiene dos cumplimientos. En el pasado, tuvo su primer cumplimiento cuando el Señor fue crucificado. En el futuro, tendrá su segundo cumplimiento cuando el Rey de reyes venga por segunda vez a esta tierra. Lenski de una manera sucinta establece en cuanto a este pasaje que el “mirarán” se cumplirá en la segunda venida y el “traspasaron” se cumplió en su crucifixión.2 Kent Jr., concuerda al aseverar: “La perforación se llevó a cabo ese día en el Calvario. El lamento aún está por venir.3 Por esta razón se están tratando las dos miradas al Cristo traspasado. De una forma parcial, la profecía se cumplió cuando los soldados le miraron sobre el madero. De una manera completa, la profecía se cumplirá cuando los judíos le vean descender sobre la tierra en su segunda venida en la que manifestará su gloria.
A. En su crucifixión
En Juan 19:37 encontramos el primer cumplimento de la profecía de Zacarías. En ese pasaje aprendemos que los soldados se acercaron a la cruz de Jesús para averiguar si ya había muerto. Esto lo hicieron al traspasar su costado con una lanza. Aquí es cuando el Espíritu de Dios afirma que se cumplió la profecía de Zacarías. Los soldados miraron al que fue traspasado. Observaron al bendito Hijo de Dios y se percataron de que su cuerpo fue severamente lastimado, torturado y herido. Lenski describe esto de una manera muy conmovedora: “La palabra daqar en Hebreo significa ‘apuñalar a la muerte’. En las palabras del profeta, es Yahvé mismo quien es traspasado, y la perforación es mortal, porque los que traspasan a Yahvé lamentarán como el que se lamenta por su único hijo, su hijo primogénito”.4
Como ya se ha señalado, esta profecía se cumplió, pero parcialmente. En el día final será cuando esta profecía se cumpla plenamente. El comentarista John Phillips lo recalca claramente. “La Escritura espera un cumplimiento final y completo en un día futuro, en el regreso del Señor, cuando Israel arrepentida ciertamente miren a aquél a quien traspasaron.”5
B. En su segunda venida
La primera mirada al Cristo traspasado fue en el Calvario. La segunda mirada será en su segunda venida. El discípulo amado inicia el libro de Apocalipsis describiéndole a siete iglesias en Asia acerca del Cristo glorificado y asegura lo siguiente. “He aquí que viene con las nubes, y todo ojo le verá, y los que le traspasaron; y todos los linajes de la tierra harán lamentación por él. Sí, amén” (Ap. 1:7).
El apóstol Juan, inspirado por el Espíritu, cuando habla de aquellos que mirarán al Cristo traspasado y que se lamentarán profundamente, se refiere a los judíos que estarán sobre la tierra en la manifestación del Hijo de Dios. El pasaje en Zacarías hace claro esto. El contexto que ya se analizó apunta a que será el pueblo de Israel que mirará al Cristo traspasado y se convertirá a él. Walter Scott describe cómo esta profecía pudiera estarse refiriendo a las naciones de acuerdo a lo escrito en Salmos 2, pero que es más acertado considerar esto como siendo una profecía que está enfocándose en Israel. Esto lo denota no solo por el contexto del pasaje en Zacarías, pero también por el hecho de que los judíos fueron responsables por la crucifixión de Cristo. 6
Al final de la tribulación, un remanente hebreo que aceptará a Jesús como el Mesías, lo harán después de que su nación tuvo mucha responsabilidad en la muerte del Hijo de Dios. El comentarista Jim Allen apunta lo siguiente: “La nación que aceptó su culpa al clamar delante de Pilato, ‘Su sangre sea sobre nosotros, y sobre nuestros hijos’ (Mt. 27:25), serán confrontados con aquél a quien ellos mismos perforaron”.7 Para poder salvarles, Dios primero les revelará su pecado tan serio de haber negado a su Hijo. Como comentó Heading sobre este pasaje, “Es el propósito de Dios que el peor acto cometido por el hombre, sea lo que lleve al hombre a su humillación en su manifestación”.8
Hay dos puntos más que pudieran considerarse en cuanto a este pasaje. En primer lugar, Zacarías profetizó que los judíos lamentarían al ver a Cristo como llora un padre por la muerte de su hijo primogénito. Esto puede entenderse más cuando se considera la importancia que tiene el hijo mayor en las culturas del medio oriente. William MacDonald ayuda mucho en cuanto a esto con el siguiente comentario: “Lamentar la muerte de un hijo único era lo que más angustia podía causarle a un Israelita”.9 En segundo lugar, para algunos ha sido resuelto complicado entender cómo judíos en todo el mundo mirarán a la misma vez al Señor descender sobre la tierra. El maestro bíblico, Norman Mellish, hace una aclaración muy acertada. Él señala que no será ningún problema para que todos vean a Jesús al mismo tiempo. Si el diablo pudo mostrarle a Cristo todos los reinos de la tierra en Mateo 4:8, Dios podrá mostrarle a todos los reinos de la tierra, la gloriosa venida del Señor Jesús.10 Sin ninguna duda, todos verán al Cristo traspasado y llorarán al ver tal escena.
Conclusión
Una consideración de esta naturaleza de la Biblia trata de resaltar tres cosas en cuanto al estudio de la Palabra de Dios. En primer lugar, el mensaje de la Biblia es uno solo y es la Persona de Cristo Jesús. En segundo lugar, el Nuevo Testamento confirma a través del Espíritu Santo cuando hay una cita del Antiguo Testamento que se cumple en relación a Cristo Jesús en el Nuevo Testamento. En tercer lugar, el contexto de los pasajes en el Antiguo Testamento es sumamente importante al querer interpretar y aplicar la porción correspondiente en el Nuevo Testamento.
Este análisis se ha efectuado al realizar esta consideración de la profecía hecha por Zacarías en cuanto al Hijo de Dios. Se ha buscado enfatizar a Cristo como el tema central de la Biblia al contemplar lo que leemos de él en ambos testamentos. En este caso, se abordó el tema sobre el Señor viniendo a la tierra y los judíos lamentándose intensamente. Se ha podido señalar que la profecía de Zacarías es sin ninguna duda sobre nuestro Redentor, porque el Nuevo Testamento categóricamente lo confirma bajo la inspiración del Espíritu de Dios. No se ha especulado, sino que se ha tomado como base lo que Juan escribió en su evangelio y en la Revelación.
De igual forma se ha hecho una exégesis muy sencilla para poder representar el contexto en el que Zacarías incluyó esta profecía. Esto ha permitido poder entender distintas cosas sobre lo que escribió Juan concerniente al Cristo traspasado siendo observado por una multitud judía de personas arrepentidas por su incredulidad. Se he podido también ubicar este evento en el programa profético de Dios. De igual manera se ha podido definir como siendo ésta, una profecía que no se cumplirá a través de todas las naciones, sino en la nación de Israel. En específico, el remanente de entre el pueblo judío que sí creerá que el Cristo traspasado es el Mesías.
Estudiar la Biblia siguiendo estas reglas de hermenéutica no solo permite darle a la Palabra de Dios una interpretación adecuada, sino que también beneficia al lector enormemente en lo espiritual. Cuando se lee y se estudia la Biblia de una manera cristocéntrica y cristotélica, el conocimiento que se adquiere sobre el Salvador resulta en que la persona adore más profundamente a Dios y que sirva más devotamente a su Señor. Cristo es la sabiduría de Dios (1 Co. 1:30) y es el conocimiento más excelente que una persona puede adquirir (Fil. 1:8). Dios desea que sus hijos perseveren en el estudio de su Palabra, y como se ha visto, él quiere que se estudien todas las profecías que se cumplieron en su glorioso Hijo Jesucristo. El anhelo de Dios es que los redimidos adquieran conocimiento de su Hijo unigénito y que esto les impacte grandemente en sus vidas.
- J.J. Stubbs, What the Bible Teaches- Zechariah, (Kilmarnock, Scotland: John Ritchie, Ltd., 2010), 476 ↩︎
- R. C. H. Lenski, The Interpretation of St. John’s Revelation, (Columbus, OH: The Wartburg Press, 1943), 49 ↩︎
- Homer A. Kent Jr., Light in the Darkness- Studies in the Gospel of John, (Winona Lake, IN: BMH Books, 1974), 212 ↩︎
- R. C. H. Lenski, The Interpretation of St. John’s Gospel, (Columbus, OH: The Lutheran Book Concern, 1942), 1321 ↩︎
- John Phillips, Exploring the Gospel of John, (Grand Rapids, MI: Kregel Publications, 1989), 371 ↩︎
- Walter Scott, Exposition of the Revelation of Jesus Christ, (Kilmarnock, Scotland: John Ritchie, Ltd., 2008), 29-30 ↩︎
- J. Allen, What the Bible Teaches- Revelation (Kilmarnock, Scotland: John Ritchie, Ltd., 2007), 35 ↩︎
- John Heading, What the Bible Teaches-John (Kilmarnock, Scotland: John Ritchie Ltd., 1998), 319 ↩︎
- William MacDonald, Believer’s Bible Commentary- Old Testament, (Nashville, TN: Thomas Nelsons Publishers, 1992), 1168 ↩︎
- Norman Mellish, Revelation: From Tribulation to Triumph, (Port Colborne, Canada: Gospel Folio Press, 2008), 23 ↩︎
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