Preparados para presentar defensa

¿Es el Espíritu Santo Dios o la Fuerza Activa de Dios?

Algunos hacen las falsas afirmaciones que el Espíritu Santo no es Dios, no forma parte de la Trinidad, no posee personalidad, y por lo tanto, lo relegan a solo ser ”la fuerza activa de Dios”. Ellos mismos lo definen como: ”una fuerza controlada por Jehová Dios que él utiliza para cumplir con una variedad de sus propósitos. Hasta un cierto punto, puede ser comparada a la electricidad, al ser una fuerza que puede ser adaptada para llevar a cabo una gran variedad de operaciones”. Según ellos, el Espíritu de Dios es solamente una fuerza, y nada más.

Consideremos las siguientes razones por las que esas afirmaciones van flagrantemente en contra de lo que Dios enseña en la Biblia. La falsa doctrina debe ser rechazada (1 Jn. 4:1) y la sana doctrina debe ser defendida (Fil. 1:17; 1 Pe. 3:15).

La Biblia no enseña que el Espíritu Santo sea una fuerza activa

La secta religiosa que enseña que el Espíritu Santo se remite a solo ser una fuerza activa, ha distorsionado la palabra de Dios para promover su falsa enseñanza. Cuando la Biblia menciona al Espíritu Santo, la traducción que ellos han formulado irresponsablemente, lo mencionan como ”la fuerza activa de Dios”. La palabra inspirada por el Espíritu Santo mismo, cuando habla de sí, emplea muchas veces la palabra en hebreo: ”ruwach” y en griego: ”pneuma”. Estas palabras describen cosas que son intangibles o invisibles como lo son: el viento, el aliento, la mente, distintas emociones como el enojo, una disposición o actitud, etc… Esto no significa que el Espíritu Santo sea una de esas cosas, sino que más bien, se relacionan con el Espíritu de Dios porque él también es invisible porque es espíritu. Por lo tanto, traducir la palabra ”Espíritu” como ”fuerza activa” es, sin duda alguna, incorrecto y blasfemo.

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La Biblia enseña que el Espíritu Santo es Dios

La palabra de Dios irrefutablemente muestra que el Espíritu Santo es Dios. Podrá en ocaciones ser lo que Dios utiliza para manifestar su poder o fuerza, pero es Dios. Cuando Ananías y Safira cometieron pecado, primero dijo Dios: ”No has mentido a los hombres, sino a Dios” (Hch. 5:4). Después de la muerte de Ananías, Dios habla con Safira y le preguntó: ”¿Por qué convinisteis en tentar al Espíritu del Señor?” (Hch. 5:9). Le mintieron a Dios y tentaron al Espíritu Santo. ¿Qué nos revela esto? Dios y el Espíritu Santo son iguales. Existen muchos otros ejemplos que comprueban esto mismo.

El hecho de que el Espíritu Santo comparte atributos que únicamente poseen el Padre y el Hijo, también señalan claramente que él es Dios. Él es omnisciente, al saberlo todo (1 Co. 2:10); él es omnipotente, al poderlo todo (Tit. 3:5); y él es omnipresente al poder estar en más de un lugar a la vez (Sal. 139:7). Una mera fuerza no puede tener ninguna de estas tres cosas.

No porque haya participado en la creación del universo (Gn. 1:2) significa que solo es una fuerza. Jesucristo también participó en esa magna obra de la creación, junto con el Padre y el Espíritu (Jn. 1:10), y no por eso se habla de él como ”la fuerza activa de Dios”. La falsa doctrina que se enseña sobre el Espíritu no es consecuente con lo que la Biblia nos dice sobre la Trinidad.

Toda doctrina falsa tendrá un sin fin de contradicciones; pero toda doctrina que es sana no tendrá ni una sola.

La Biblia enseña que el Espíritu Santo tiene personalidad

Una fuerza no tiene personalidad. Es como si le preguntáramos al viento si está feliz o si dijéramos que el agua nos consuela en nuestros días tristes. El Espíritu sí tiene personalidad. Pablo escribe sobre ”el amor del Espíritu” (Rom. 15:30). El Espíritu Santo tiene la capacidad de discernir (1 Co. 2:11). Cuando somos desobedientes a su guía, el Espíritu de Dios se entristece (Ef. 4:30). El Espíritu Santo claramente tiene personalidad porque es una Persona divina y no una fuerza.

Otra manera en la que podemos comprobar que el Espíritu Santo tiene personalidad es por la gran variedad de nombres propios que él tiene en la Biblia. Lo mismo ocurre con el Padre y el Señor Jesucristo. Es llamado, por ejemplo: Consolador (Jn. 14:16; 15:26; 16:7), Espíritu de Cristo (1 Pe. 1:11), Espíritu del Señor (2 Co. 3:17), Espíritu de vida (Rom. 8:2), etc… El Espíritu tiene nombres propios porque tiene personalidad.

La Biblia enseña que el Espíritu Santo tiene varias funciones

Hablar del Espíritu como la ”fuerza activa de Dios” insinúa que siempre se enfoca en hacer grandes obras donde se revela el infinito poder del Creador. Pero la Biblia extiende las funciones del Espíritu más allá de participar en la creación. Él nos hace nacer de nuevo (Jn. 3:5). ¿Una fuerza puede regenerar? Él convence al mundo ”de pecado, de justicia y de juicio” (Jn. 16:8). ¿Cuándo una fuerza ha podido crear nueva vida? Él guía a los que son de Cristo a la verdad (Jn. 16:15). ¿Cómo podría una fuerza conocer lo que es la verdad y tener la capacidad de enseñárselo a seres humanos? Él glorifica al Hijo de Dios (Jn. 16:14). ¿Cómo sabe una fuerza la diferencia entre adorar al Dios verdadero y a un dios falso? Él da dones espirituales a los que forman parte de la iglesia de Cristo (1 Co. 12:4). ¿Podrá una fuerza discernir cual don darle a cada creyente?

El Espíritu Santo no es ”la fuerza activa de Dios”. El Espíritu Santo es Dios.