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Vida Cristiana

Superando el Abuso Espiritual Junto con Job: Interacciones con Elifaz (Parte 1)

Insulto sobre herida

En los capítulos 4-5, Elifaz es el primero que le dirige la palabra a Job. Al considerar la manera en la que actúan abusadores espirituales, primeramente notemos por dónde inicia Elifaz en su afán de atacar a Job para que lo pueda controlar. Elifaz presupone de que se ofenderá si ellos procuran hablar con él. No solo eso, sino que le recalca que está desalentado o molesto por todo lo que le ha pasado.

Aquí hay dos cosas muy obvias que necesitan ser señaladas. La suposición hecha por Elifaz erróneamente, nos muestra el daño que hay cuando pensamos que podemos suponer sobre cómo va a reaccionar una persona a una cierta situación. En ocasiones, pensamos que tenemos el suficiente conocimiento o la experiencia para conocer el discernimiento interno de alguien, cuando solo Dios lo puede hacer. Suponer lo que otra persona está pensando, nos hace ponernos por encima del individuo, porque pensamos que su conocimiento es inferior al nuestro; y le restamos importancia a la opinión y a las emociones del que está ofendido.

Jamás deberíamos de suponer lo que la otra persona está pensando o sintiendo. Más bien, deberíamos de aprender a escuchar a las personas, antes de hablar (Stg. 1:19). Hacen falta consejeros entre nosotros que primero despierten su oído para oír, y que así puedan tener lengua de sabios para hablar (Isa. 50:4).

En cuanto al segundo punto, sobre el ataque de Elifaz a Job sobre su posible molestia por todo lo que le ha acontecido; Elifaz, en vez de consolarlo, lo desacredita por cómo se siente. De entrada, lo hace sentirse inseguro por la forma en la que ha reaccionado a las pruebas que Dios ha permitido en su vida a través de Satanás. Esto en base a lo dicho por Job en el capítulo 3. Debemos mencionar que Job sí maldijo el día que nació, más nunca habló negativamente de Dios, cómo sí lo hará más adelante, después de que sus tres amigos lo orillen al precipicio de la desesperación.

Personas como Elifaz no saben cómo tratar a alguien cuando está pasando por una tragedia. Muchas veces, en su afán de castigarles por algo hecho en el pasado o para poder manipularles, aprovechando la vulnerabilidad del agredido, dicen o hacen algo para hacer que la persona se sienta peor al atravesar una prueba en la vida.

Jueces y Profetas

La segunda cosa que hace Elifaz, es insinuarle a Job, que ha sufrido todas estas tragedias por haber pecado. Esta es una narrativa que encontramos una y otra vez al escuchar a los tres amigos de Job atacarle verbalmente.

Los abusadores espirituales, tienden a considerarse jueces, al pensar que tienen el don de descifrar por qué ciertas cosas le ocurren a ciertas personas. En otras palabras, toman el lugar de Dios, porque solo él puede juzgar la razón por la que permite ciertas cosas en nuestras vidas. Esta es la actitud prepotente de este tipo de personas.

En el caso de Elifaz, vemos también cómo en su soberbia, se impone por encima de Job y se hace pasar como si fuese una eminencia espiritual. En vez de buscar la manera de ponerse a un mismo nivel de la persona que supuestamente está mal, este tipo de personas se ponen muy arriba de ellos, para que piensen que ellos son la única fuente disponible de sabiduría. En su arrogancia, Elifaz piensa saber exactamente por qué está sufriendo Job y minimiza todos los golpes muy fuertes que ha recibido.

Un verdadero pastor busca la manera de entender el dolor por el que está pasando una oveja, aún si no está manejándolo de una forma correcta. Tengamos la delicadeza de Jesucristo. Al tratar a los debilitados, él no quebraba la caña lastimada ni apagaba la mecha que humeaba (Isa. 42:3).

Otra cosa, Elifaz profesó haber recibido visiones y sueños que confirmaban que tenía la razón. Así actúan personas que quieren imponerse sobre alguien. En su sentir de superioridad, se hacen pasar por personas que tienen una comunicación especial con Dios y reciben palabra de él para poder corregir a alguien. El problema es que regularmente utilizan pasajes e interpretaciones muy ambiguas. Explican la palabra con mucha supuesta seriedad y profundidad, cuando realmente ni ellos mismos entienden lo que están diciendo. Si vamos a corregir a alguien usando la Biblia, seamos claros, concisos y espirituales. Hay algunos que parecieran creer ser profetas porque dicen cosas como: ”Dios me dio esta palabra para ti”, cuando quieren manipular a la persona.

Chisme y chantaje

Elifaz, sin ninguna necesidad, regresa al pasado de Job y reconoce algunas cosas buenas que había en él, pero solo para poder ahora criticarle y mostrarle que no estaba siendo congruente.

Esto concuerda con lo que uno nota en muchos que han recibido maltrato espiritual. Líderes se entrometen en demasía en querer saber cada detalle de las vidas de las personas. Esto sucede porque en su mentalidad posesiva y manipuladora, piensan que tienen el derecho de saberlo todo, en cuanto a la vida personal de todos, y anhelan toda esa información para que en el momento indicado lo puedan utilizar en su contra. Como ancianos en las iglesias, deberíamos de saber lo que la gente quiera compartirnos voluntariamente cuando piden consejos o si es necesario que nosotros preguntemos sobre algo, hacerlo con sumo cuidado y hacerlo porque verdaderamente necesitamos más información para poder ayudarles.

Por ejemplo, un hermano cuestiona algo sobre alguna decisión tomada. Si los responsables, anhelan enseñorearse sobre el rebaño, van a ver a esa persona como un peligro. A los abusadores espirituales no les gusta que se les cuestione. Se les tiene que obedecer y punto. En estos casos, si se sabe información delicada sobre este hermano, ellos le pudieran recriminar su pasado para que, de una o de otra manera, sea silenciado. Lo que alguien ha padecido en el pasado, debe ser dejado en paz y no ser utilizado como una arma para manipular y chantajear al individuo. Elifaz utilizó el pasado de Job para avergonzarlo.

Aislamiento

En su primera intervención, Elifaz hace algo bastante común entre personas como él. Procuró aislar a Job de todas las demás personas y lo trató de convencer de que no tenía a quién ir en su aflicción, sino solo con sus tres amigos.

Muchos buscan controlar a personas al convencer a los demás creyentes, a sus amistades y a sus familiares de distanciarse de ese individuo. Esa no es la forma de ayudar a una persona. Lo que se busca es que la persona se sienta completamente sola, para que al llegar a ese nivel de aislamiento, esté dispuesta a acatarse a lo que se le está ordenando. Tal comportamiento no encuentro en la Biblia. Aún si la persona está mal, debemos de no tratarle como enemigo sino amonestarlo como a hermano (2 Tes. 3:15). Eso de cortar completa comunicación con alguien, bloquearlo de las redes sociales o cruzarse al otro lado de la calle cuando alguien va pasando; sinceramente pertenece en las sectas, no en las iglesias de Dios.

Si un hermano está en pecado, el problema debe tratarse bíblicamente, y no realizar toda una serie de acrobacias sociales para que la persona se arrepienta de su maldad.

Respuesta de Job

En el capítulo 6, vemos cómo Job no tuvo de otra sino sufrir el hecho de que no había nadie que lo entendiera ni lo acompañara en su dolor. Después de escuchar lo dicho por Elifaz, ahora sí comienza a creer que Dios está equivocado con lo que había permitido en su vida, porque afirma que mejor hubiese sido que le quitara la vida.

En ese mismo capítulo, dará una lista de cosas que caracterizan a sus amigos en cuanto al daño que le estaban causando. Esto nos ayuda a poder identificar cuándo es que estamos sufriendo abuso espiritual. Sus amigos atacaban y después desaparecían. Un hombre de Dios no busca formas indirectas o hacerlo a través de otras personas para resolver una situación. Job dice que sus amigos se habían asustado fácilmente y habían quedado confundidos. Un hombre de Dios afronta situaciones difíciles en las vidas de otros con la ayuda del Señor. Job pide que señalen cuál era el pecado que había cometido para que lo trataran de esta manera. Un hombre de Dios, no hace falsas acusaciones, sino señala el pecado, siempre y cuando realmente se ha cometido. Elifaz y sus compañeros son acusados por Job de censurarle. Un hombre de Dios no corta las cuerdas vocales de alguien, porque le interesa que se hable la verdad. Elifaz pone en duda las capacidades mentales de Job para explicar por qué está reaccionando de la manera en la que lo estaba haciendo. Esto se llama en inglés gaslighting. Es cuando una persona abusa sicológicamente de otro individuo al hacer que cuestione su cordura y hacerle pensar que no está razonando correctamente. Muchos nos identificamos con Job y Pablo, quienes fueron tildados de locos, solo porque se les quería desacreditar.