La Religión Pura y sin Mácula

El Día de Reposo Cristiano

David Alves hijo

Lo que usted tiene por delante es para comprobar que el cristiano en la actualidad tiene el deber delante del Señor de apartar un día de la semana para él. Analicemos algunos puntos pertinentes a este tema para comprenderlo desde una óptica bíblica y no humana. El anhelo de nuestro corazón debe ser tener convicciones fundadas en la Biblia y entender el motivo que hay detrás de ellas. De esta manera viviremos, serviremos y adoraremos de una manera agradable a nuestro buen Padre.

El establecimiento del Día de Reposo

En los primeros dos capítulos de Génesis aprendemos que Dios creó todo en seis días y que descansó en el día séptimo. No solo reposó sino que también lo santificó, apartó o dedicó. Es primordial en el estudio de este tema que observemos que esto se llevó a cabo antes de que existiese la iglesia y aun antes de que existiese la nación de Israel. El día de reposo se estableció al crearse el mundo.

Obviamente Dios no requería descansar porque él no se cansa. El panorama bíblico nos indica que él reposó porque deseaba dejarnos ejemplo y así nosotros hiciésemos lo mismo. Da a entender que él es quien nos da el descanso que requerimos. Este fue el día que él hizo que fuese único al bendecirlo y santificarlo. Al ser este reposo posterior a la creación de todas las cosas, así como Dios, en ese día, contempló su creación y se deleitó en ella, también quiere que nosotros apartemos tiempo para admirar todas sus maravillosas obras, a fin de que lo adoremos.

El Día de Reposo para Israel

Dios ordenó a su pueblo en el quinto mandamiento en las tablas de la ley: «Acuérdate del día de reposo para santificarlo. Seis días trabajarás, y harás toda tu obra; mas el séptimo día es reposo para Jehová tu Dios; no hagas en él obra alguna, tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu criada, ni tu bestia, ni tu extranjero que está dentro de tus puertas. Porque en seis días hizo Jehová los cielos y la tierra, el mar, y todas las cosas que en ellos hay, y reposó en el séptimo día; por tanto, Jehová bendijo el día de reposo y lo santificó» (Éxodo 20:8-11). El Señor les prohibió que trabajasen el día sábado. Era un día que debían apartar para Dios. Tampoco podían pedirle a otros que trabajasen. Tenían que confiar en Dios que él les proveería, a pesar de que no trabajasen.

Necesitaban de igual forma abstenerse de hacer cosas como encender fuego (Éxodo 35:3), buscar leña (Números 15:32-36)o vender algo (Jeremías 17:21-22, Nehemías 13:15-22).

¿En qué fundamentó esta ordenanza? Es sumamente importante que observemos que se basó en lo que el Señor hizo al crearlo todo. Ellos necesitaban descansar de sus labores, así como Dios lo había hecho. 

Los hebreos debían utilizar el séptimo día para conmemorar que el Señor los había redimido de la esclavitud de Egipto (Deuteronomio 5:15). Este día único era para recordarles que Dios había entrado en pacto con ellos (Éxodo 31:16-17). Esta señal del pacto entre Jehová e Israel debía recordarles continuamente que ellos necesitaban ofrecerse de manera total a Dios. Si el Señor se había entregado a ellos para asegurarles que cumpliría sus promesas, ellos tenían que rendirse completamente a él en todo momento.

La ley indicaba que el día de reposo era una «santa convocación» (Levítico 23:3). Esto quiere decir que ellos debían apartar ese día para adorar a Dios (Números 28:9-10). No era un día de descanso, en el sentido de que no hacían nada. Era un día consagrado al Señor. El día de reposo les enseñaba que requerían apartarse todo mal y vivir una vida rendida a Dios. Era un día en el que necesitaban deleitarse profundamente en él. «Si retrajeres del día de reposo tu pie, de hacer tu voluntad en mi día santo, y lo llamares delicia, santo, glorioso de Jehová; y lo venerares, no andando en tus propios caminos, ni buscando tu voluntad, ni hablando tus propias palabras, entonces te deleitarás en Jehová; y yo te haré subir sobre las alturas de la tierra, y te daré a comer la heredad de Jacob tu padre; porque la boca de Jehová lo ha hablado» (Isaías 58:13-14).

El día de reposo también tenía como propósito hacerles anhelar el reposo eterno que el Señor le dará a su pueblo cuando estén con él para siempre. 

Foto de Kilic-Emre Akdag

El Día de Reposo del Cristiano

Nosotros ya no estamos bajo la ley de Moisés, porque vivimos en el tiempo de la gracia, pero sí debemos guardar el día de reposo. 

Para nosotros el día cambió del séptimo día al primer día de la semana después de la resurrección de nuestro Señor. El Nuevo Testamento recalca el día domingo como un día distinto a los demás. Jesucristo resucitó ese día (Juan 20:1). Se le apareció a sus discípulos al estar ellos reunidos (Juan 20:19, 26). Las iglesias se reunían el primer día de la semana (Hechos 20:7; 1 Corintios 16:2). Juan llamó el domingo el «día del Señor» (Apocalipsis 1:10). 

¿Por qué debemos nosotros guardar el día de reposo a pesar de que no somos la nación de Israel?

1. El día de reposo, no se basa en la ley dada a Israel, sino en la creación del mundo (Génesis 2:1-3). El hombre debe seguir en la actualidad el ejemplo de Dios de trabajar seis días y descansar uno de ellos.

2. El mandamiento sobre guardar el día de reposo pertenece a los diez mandamientos dados a Israel, los cuales son leyes morales que aun nos rigen. En esta dispensación nosotros ya no estamos obligados a cumplir los mandamientos religiosos y civiles dados a Israel, pero sí estamos obligados a cumplir las leyes morales de Dios. Los diez mandamientos están de una u otra manera en el Nuevo Testamento porque todavía nos rigen.

3. Es un día en el que debemos conmemorar las obras de Dios en nuestras vidas, como lo hizo Israel. Especialmente la muerte de Jesucristo a través de los elementos en la cena del Señor.

4. El día del Señor para nosotros es un regalo que Dios nos ha dado (Marcos 2:27-28). No debe ser una carga, sino debemos verlo como un regalo. Tengamos mucho cuidado en imponer cargas a otros sobre este día sin tener un fundamento bíblico.

5. Aunque Cristo es nuestro reposo por lo que él hizo a nuestro favor, nuestro reposo será completo cuando lleguemos a la presencia de Dios. En Hebreos 4 aprendemos sobre esto. 

¿Cómo debemos guardar nosotros el domingo para el Señor?

1. Preparar la semana de tal manera que el domingo se lo dediquemos enteramente a Dios. Debemos terminar con todos nuestros deberes para que el primer día de la semana sea para el Señor. Creyentes que viven desordenadas necesitan hacer ciertas cosas el domingo porque no planificaron debidamente su semana.

2. Decidir que apartaremos todo el domingo para nuestro Dios. El día del Señor no es solo cuando nos congregamos, sino todo el día. No debemos involucrarnos en nuestras actividades rutinarias que hacemos a lo largo de la semana, sino dedicarle este día a Dios. No caigamos en el error de generaciones pasadas que impusieron a los hermanos que no podían salir a comer o cargar el vehículo con combustible el día domingo. Nosotros necesitamos cumplir con el aspecto moral y no con el aspecto ceremonial del día de reposo, con el que sí debían cumplir los israelitas.

3. Usar el día para alabar al Señor en casa y como iglesia. Debe ser un día en el que nos dediquemos a orar, leer las Escrituras, cantar, confesar nuestro pecado, adorar al Señor. Esto lo debemos hacer individualmente, con la familia y con la iglesia. El tiempo que pasamos haciendo esto en casa debe ser para prepararnos para adorar al Señor en la iglesia, recibir la enseñanza de las Escrituras y participar de los símbolos.

4. Usar el día para hacer obras de misericordia. Jesús nos enseña en Mateo 12 que debemos hacer el bien en el día del Señor. El domingo no es para que durmamos, sino para que trabajemos para el Señor. Es para que salgamos a visitar a personas para invitarles al servicio. Es para que vayamos a visitar a las viudas, a los huérfanos, a los enfermos. Es para que invitemos a hermanos a la casa para convivir. 

El domingo debe ser un día en el que estamos tan ocupados con las cosas de Dios que no tenemos tiempo para hacer otras cosas. No nos enfoquemos tanto en lo que no debemos llevar a cabo ese día porque seguramente caeremos en el legalismo. Mejor centrémonos en consumir todo el tiempo el domingo para hacer todo lo que ya se ha considerado.

¿Qué tan serio es no guardar el domingo para el Señor?

1. Es desobedecer la palabra de Dios porque él nos pide que apartamos ese día para él.

2. Es ser egoísta al creer que es un día en el que podemos hacer lo que nosotros queramos, como hace el mundo.

3. Es desconfiar de Dios, porque si alguien trabaja porque piensa que no tendrá el sustento necesario por no trabajar ese día, no está confiando que él puede proveer.

4. Es robarle algo al Señor que a él le pertenece. Es su día, y no el nuestro.

5. Es atentar contra la santidad de Dios porque, un día que el Señor ha santificado, es profanado.

6. Es ser malagradecidos con Dios por la obra de la redención que él ha llevado a cabo a nuestro favor al no meditar en ella apropiadamente.

7. Es ignorar el increíble reposo que nos espera en la eternidad. 

Conclusión

Guardemos, entonces, el día del Señor con gozo y gratitud, para que nuestro eterno Padre sea por siempre adorado. Usemos el día para bendecir nuestras propias vidas; las vidas de los miembros de nuestra familia; las vidas de de los incrédulos, de los necesitados y de nuestros hermanos en Cristo. Vivamos cada domingo pensando en lo que Cristo ha hecho a nuestro favor y que un día su obra con nosotros será culminada cuando él nos lleve a nuestro eterno reposo. 


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