David Alves hijo

El paralelismo hebreo es empleado por los autores bíblicos en el Antiguo Testamento, como lo es el caso de Salomón en Proverbios; pero también es algo que encontramos en el Nuevo Testamento. Pablo, por ejemplo, escribió diversos pasajes utilizando este recurso literario. No debe sorprendernos que lo haya hecho, ya que él era judío.
Uno de los pasajes en el que lo implementa es 2 Timoteo 2:11-13. Mi intención es demostrarte cómo es absolutamente indispensable entender el paralelismo en esa porción para poder interpretarlo de forma correcta.
El pasaje que consideramos dice de la siguiente manera:
Palabra fiel es esta:
Que si morimos con él, también viviremos con él;
si perseveramos, también reinaremos con él;
si lo negamos, él también nos negará;
si somos infieles, él permanece fiel, pues no puede negarse él mismo.
Antes de mirar el paralelismo, señalaré algunas generalidades acerca de este texto. Primeramente, notemos que Pablo llama lo escrito una “palabra fiel”. Es un dicho confiable o una expresión que ha sido comprobada como siendo verdadera. Es una frase que se repite en cinco ocaciones en las epístolas pastorales (1 y 2 Timoteo, Tito y Filemón).
En segundo lugar, lo más seguro es que estas palabras formaron parte de un himno o una poesía que los cristianos del primer siglo cantaban o recitaban. Observa la manera en la que el pasaje aparece en tu Biblia. Está en formato poético porque el arreglo de las líneas muestra que no es una prosa. Fíjate cómo el texto aparece en líneas cortas, no en párrafos continuos. El pasaje contiene un estilo estíquico al presentar frases breves que están organizados como siendo versos paralelos. De esta manera se resalta el ritmo y la relación de las ideas que son mencionadas. ¿Cómo supieron los editores de las distintas traducciones de la Biblia que así debía ser formateado este pasaje? Porque entendían que Pablo no estaba escribiendo prosa sino poesía, al detectar el paralelismo que él utilizó. Por eso el arreglo de 2 Timoteo 2:11-13 es parecido a la manera en la que aparecen los Salmos o Proverbios.
Procedamos a observar la gran importancia que tiene interpretar la porción escrita por el apóstol como siendo paralelismo. Las reglas de la hermenéutica y de la literatura no te dan el derecho de interpretar esta porción de acuerdo a tu opinión, sino que debe ser el paralelismo, y otras cuestiones también, lo que marquen la pauta.
Dividamos el texto en distintas líneas y notemos lo que se puede observar en cuanto a su paralelismo.
1. “Que si morimos con él, también viviremos con él”
El paralelismo en esta primera línea es sintético porque la segunda parte profundiza la primera. El contraste es entre morir y vivir. Se asegura que moriremos con Cristo; pero es paralelismo sintético, porque se promete que también viviremos con Cristo. Ambas partes de la primera línea son positivas.
2. “Si perseveramos, también reinaremos con él”
El paralelismo aquí también es sintético pero hay una intensificación en comparación a la primera línea. Se intensifica porque hay una promesa elevada. El paralelismo es entre perseverar y reinar. En la línea anterior se promete vivir con el Señor, pero aquí se promete reinar con el Señor. Como lo fue en el caso de la primera línea, ambas partes de esta frase también son positivas.
Esto quiere decir que las primeras líneas riman porque en amabas se presentan promesas. Recuerda que en el paralelismo hebreo, la rima no es en relación a las palabras porque suenan de manera parecido, sino porque se asemejan o se contrastan las ideas.
3. “Si lo negamos, él también nos negará”
El paralelismo ahora cambia. Aquí es antitético porque se colocan dos ideas juntas que se contrastan la una con la otra. Encontramos aquí a los hombres negando a Dios y Dios negando a los hombres. Aquí las partes de la frase dejan de ser positivas, como lo fue el caso de las líneas número uno y dos, porque ahora ambas son negativas.
4. “Si somos infieles, él permanece fiel, pues no puede negarse a sí mismo”
El paralelismo en esta última línea es antitético, pero también es culminante. Es antitético porque se contrastan dos cosas, como fue el caso de la anterior. El hombre es mencionado como siendo infiel y Dios es propuesto como siendo fiel. Pero también es culminante porque la línea termina con: “pues no puede negarse a sí mismo”. Todo lo anterior recae en esta tremenda verdad. La razón por la que Dios “permanece fiel” es porque él “no puede negarse a sí mismo”. Este es el clímax de esta poesía.
Esta última línea es negativa, pero también positiva. El hombre es infiel, pero Dios es fiel.
Las líneas 3 y 4 riman porque en ambas se presentan advertencias. En las primeras dos ubicamos promesas, pero aquí hallamos advertencias. Esto también forma parte del paralelismo. Esto será clave notarlo para darle el sentido correcto a este pasaje.
¿A qué conclusiones podemos llegar en base a todo eso? ¿Qué es lo que realmente está enseñado Pablo en esta porción?
1. Pablo desea contrastar al justo con el injusto
En las primeras dos líneas se recalca lo que caracteriza la vida del cristiano y en las últimas dos se subraya lo que ocurrirá con el incrédulo.
En cuanto a los creyentes, se les promete que si mueren con Cristo, también vivirán con él. El contexto demostraría que Pablo se estaría refiriendo aquí a hermanos que sufrían persecución. En los versículos 1-10 él ha recalcado lo mucho que padece el que se entrega por completo al servicio de Jesucristo. Al hablar de morir con Cristo, se refiere a los mártires. A ellos se les promete ser resucitados, como ocurrirá con todos los demás cristianos. En cuanto a los hijos de Dios, el apóstol también denota que ellos perseveran. El griego demuestra la idea de que es alguien que se mantiene constante a pesar del sufrimiento. Esta es otra indicación de que el autor, estrictamente hablando, tiene en mente a los que serían asesinados por causa de su pasión por Cristo.
En cuanto a los inicuos, se les advierte que ellos serán negados por Dios, por negarle a él y por ser infieles a él.
¿Por qué sugiero que las líneas 3 y 4 no se refieren a los cristianos sino a los impíos? Por las siguientes cuatro razones:
a) El paralelismo ya observado. Aquí no es una promesa sino una advertencia. El que niega a Dios, también le es infiel. No podemos separar esas dos por la forma en la que lo escribió Pablo.
b) El texto griego. La palabra infieles, por ejemplo, describe a aquellos que no creen. La frase “no lo creyeron” (Marcos 16:11) equivale a esta misma palabra. Es lo mismo con el caso de “no creyere” (Marcos 16:16). Otros pasajes también demostrarían que “infieles” aquí no describe a alguien no siéndole fiel a Dios, sino que es alguien que no cree en el Señor. ¿Acaso existen cristianos que no creen? Claro que no. Deben ser incrédulos.
c) El contexto. Al hablar Pablo sobre aquellos que sufren por causa del nombre de Cristo, él infiere que hay aquellos que niegan al Señor. Si lo vemos a la luz del pasaje que rodea esta frase, ¿a quiénes se referirá el apóstol? Está hablando de aquellos que no están dispuestos a dar testimonio de su fe. Niegan por completo a Jesús y sus enseñanzas por no tener que morir.
d) La doctrina del evangelio. El evangelio antinomiano diría que una persona puede vivir en infidelidad, como algunos interpretan como diciendo esto pasaje, o negando al Señor, y decir que una persona sí es salva porque dice haber creído en Cristo. El evangelio de Dios hace claro que una persona verdaderamente rescatada y regenerada jamás pudiera permanecer en infidelidad, o realmente, incredulidad a Cristo; o negando al Hijo de Dios. No es posible que exista un cristiano que niegue a Jesús. Él mismo dijo: “Por tanto, todo el que me confiese delante de los hombres, Yo también lo confesaré delante de Mi Padre que está en los cielos. Pero cualquiera que me niegue delante de los hombres, Yo también lo negaré delante de Mi Padre que está en los cielos” (Mateo 10:32-33). Un evangelio que no cambia radicalmente a una persona no es el evangelio.
2. Pablo anhela recalcar la fidelidad de Dios
A creyentes que sufrían persecución a mano de personas que no creían en el evangelio y que negaban al Señor; el apóstol de igual forma quería que los cristianos viviesen completamente convencidos de que nada podía cambiar la constancia de Dios hacia ellos. Les estaba dando a entender que las circunstancias en la vida de uno pueden variar grandemente y muchos rechazan por completo a Dios, pero eso para nada puede modificar lo que es Dios en su esencia.
Cuánto le habrá beneficiado a los cristianos del primer siglo, y le sigue ayudando a todo discípulo de Cristo que sufre, saber que Dios jamás cambia. Es muy confortante saber que él permanece siempre igual porque es completamente imposible que él se niegue a sí mismo. Nuestro Dios no se puede retractar en cuanto a lo que él dice, porque él no puede actuar de manera contraria a su ser, a su palabra o a sus promesas.
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