David Alves hijo
Puntos básicos para interpretar bien la Biblia
Muchos cristianos no interpretan adecuadamente las Escrituras porque no han sido enseñados a estudiarla correctamente. Una de las cosas que todos debemos comprender es que el texto nos encamina para darle su sentido apropiado. Muchos le imponen un significado a un pasaje que sencillamente no puede ser corroborado porque nada en el contexto lo señala de esa manera. En vez hacer eso, mira cuidadosamente la palabra del Señor y trata de dejar que sea el texto mismo que te dé la interpretación acertada.
Un ejemplo de esto es leer Génesis 26 y decir que Isaac, abriendo los pozos de su padre Abraham, representa al cristiano disfrutando lo que enseñan las Escrituras, especialmente a través de la manera en la que las enseñaron hermanos en el pasado. Algunos han tomado Efesios 5:26, donde leemos que el agua representa la palabra de Dios, para afirmar lo anterior.
¿Esta fue realmente la intención de Moisés al escribir Génesis 26? Cuando la audiencia original de la Torá leyó ese pasaje, ¿lo entendieron de esa manera? La respuesta claramente es no. Al leer el libro de Génesis, no hay absolutamente nada en el texto que lleve a alguien a interpretar el significado de esa porción de esa manera.
Este tipo de maniobras exegéticas se llevan a cabo cuando por lo menos no se consideran las siguientes dos cosas. (1.) La Biblia misma le marca a uno cuál es la idea general que se busca comunicar. Por ejemplo, los milagros en el evangelio de Juan tienen como propósito principal comprobar que Jesús es el Cristo y el Hijo de Dios (Juan 20:31). Esto significa que ese debe ser nuestro enfoque al interpretar ese libro. (2.) La narrativa se interpreta de manera literal, sin tratar de buscarle un significado a todo detalle dado. El error que muchos cometen es querer alegorizar o espiritualizar toda cosa mencionada en la Biblia. Al leer cuando el Señor multiplicó los panes y los peces para alimentar a una multitud, no sería adecuado que trates de encontrar lo que representan los panes y los peces. Nada en el texto le indica a uno que eso deba realizarse para entender adecuadamente el pasaje que está siendo analizado.
La importancia de Génesis 3:15
Este escrito tiene como propósito demostrar que Génesis 3:15 marca la pauta para interpretar el libro de Génesis y el resto de la Biblia de acuerdo a la intención del Espíritu Santo. Leemos en ese pasaje: «A la mujer dijo: Multiplicaré en gran manera los dolores en tus preñeces; con dolor darás a luz los hijos; y tu deseo será para tu marido, y él se enseñoreará de ti». Se demostrará cómo este versículo debe ser la brújula y el mapa del estudiante de la Biblia al querer entender los primeros doce capítulos de Génesis. Por razones de espacio y tiempo, se verá cómo interpretar responsablemente los primeros capítulos de la Escritura, pero esto mismo se pudiera y se debería hacer al estudiar el resto de Génesis y el resto de toda la Biblia.
Las palabras de Génesis 3:15 forman parte de lo que Dios le dijo a la serpiente después de que Adán y Eva comieron el fruto prohibido. Estas palabras anticipan que la historia de la humanidad será marcada por un antagonismo entre la simiente de la serpiente y la simiente de la mujer. Da a entender que habría una descendencia que agradaría a Dios y una que deshonraría a Dios por seguir a la serpiente o a Satanás. Adelanta que los seguidores del Señor sufrirían a mano de los seguidores del diablo. Pero lo más importante de Génesis 3:15 es que profetiza que un descendiente de la mujer padecería a manos de la simiente de la serpiente, pero que la simiente de la mujer derrotaría a la serpiente. Gálatas 2:16 señala muy claramente que el cumplimiento final de Génesis 3:15 es Jesucristo.
Esta es la trama que siguen las Escrituras. La Biblia no nos cuenta toda la historia de la humanidad, sino aquello que tiene que ver específicamente con la historia de la redención. Toda historia contada y toda palabra hablada contribuye al desarrollo de la trama que delinea cómo fue que Dios obró para que se cumpliera Génesis 3:15. El primero en predicar el evangelio fue Dios con lo que él dijo a la serpiente en Génesis 3:15 y desde Génesis 3:16 hasta Apocalipsis 22:21, el Espíritu Santo va progresivamente revelando lo que es el evangelio y el alcance que tendrá. Por lo tanto, todo buen exégeta considera lo que la Biblia misma le marca sobre cómo esta se interpretará fielmente. El estudiante aplicado detesta la idea de imponerle algo al texto que no está en las Escrituras o que no sea de acuerdo a lo que quiso comunicar el Espíritu Santo. No importa lo llamativo o lo innovador que suene, lo evita porque quiere seguir la trama que va contando Dios.
Génesis 3:15 en Génesis4-12
Capítulo 4
Después de la tragedia descrita en el capítulo 3, la narrativa se centra en algunos puntos pertinentes a la vida familiar de Adán y Eva. Primero leemos sobre Eva teniendo a su primer hijo y llamándole Caín. Su nombre significa: «posesión». Eva dijo: «Por voluntad de Jehová he adquirido varón» (v.1). Es muy posible que Eva pensara que él sería la simiente que Dios les había prometido.
Se nos informa sobre el nacimiento de Abel, cuyo nombre significa “aliento”. Es la misma palabra que emplea poéticamente el predicador sabio al anunciar repetidamente sobre la vanidad de la vida en el libro de Eclesiastés. El significado del nombre de Abel parece presagiar que su vida sería truncada antes de tiempo. También se describen las ocupaciones de los dos hermanos y lo que ocurrió en una de las ocasiones en las que ellos se presentaron delante de Dios para adorarle a través de sacrificios. Dios aceptó la ofrenda de Abel y rechazó la que dedicó Caín. Todo indica que la ofrenda de Abel fue aceptada porque sangre fue derramada y porque Abel era un hombre de fe y era justo (Mateo 23:25; Hebreos 11:4; 12:24). La ofrenda de Caín no fue bien vista porque no incluía el derramamiento de sangre y porque él fue perverso (1 Juan 3:12; Judas 11). El Nuevo Testamento recalca más que uno fue aceptado y el otro no, en base a su carácter moral delante del Señor.
De todas las historias pertinentes a Caín y Abel, ¿por qué el Espíritu Santo decidió centrar la narrativa en el triste hecho de que Caín mató a su hermano Abel? Esta porción tiene como propósito describir de manera inicial el antagonismo entre Caín, quien era de la simiente de la serpiente, con su hermano Abel, quien formaba parte de la simiente de la mujer. Este conflicto entre ambos resultó en que Abel, el piadoso, fuese asesinado por Caín, el inicuo (vv. 1-8). Caín claramente demuestra pertenecer a la simiente de la serpiente al mostrar falta de fe, orgullo y enojo. Si vemos este capítulo a la luz de la promesa de la simiente de la mujer (3:15), es abundantemente claro que Dios está queriendo enfatizar que este conflicto es lo que se repetiría a lo largo de los años hasta que viniese el que derrotaría a la serpiente.
El Señor también quiere comunicar en este capítulo su absoluto repudio por la simiente de la serpiente, la simiente no escogida. Maldice a Caín, quien es desterrado de su presencia (vv. 11-15) y describe a sus descendientes como siendo perversos (vv. 16-24). Son descritos como morando alejados de la presencia de Jehová. Caín y los suyos moraron «al oriente de Edén» (v. 16). El este u oriente en la Biblia pareciera representar el odio de los hijos de Satanás hacia la presencia del Señor. Los querubines fueron puestos al este del Edén para que no entrasen Adán y Eva (Génesis 3:24). Los edificadores de la torre de Babel emigraron hacia el oriente (Génesis 11:2). Lot fue viajando hacia el este hasta llegar a Sodoma (Génesis 13:11). La gloria del Señor abandonó el templo al irse en dirección al este (Ezequiel 10:18-19; 11:22-23). El linaje rechazado por Dios también es presentado como siendo dado a la vanidad. Caín edificó una ciudad y la llamó de acuerdo al nombre de su hijo (v. 17). Son descritos como siendo inmorales al hablar de Lamec practicando la poligamia en directa oposición a lo que Dios había instituido sobre el matrimonio en el huerto (v. 19). La descendencia maldita de Caín también es mencionada como desarrollando diversas actividades como la ganadería, la música y la metalurgia (vv. 20-22). Estas actividades son lícitas y fueron enseñadas por Dios a los hombres para desempeñarlas como trabajo. Esa no era la maldad de los descendientes de Caín. El problema es que se ocuparon en muchas cosas, pero no vivieron para la gloria de Dios. Practicaron lo que se llama comúnmente el ateísmo práctico. Vivían como si Dios no existiese, así como lo hacen muchas personas en la actualidad. Pueden decir que creen en la existencia de Dios, pero a través de sus vidas demuestran que realmente no lo creen. La arrogancia también distinguió a los miembros de este árbol genealógico. Las palabras de Lamec (vv. 23-24) obviamente brotaron de un corazón increíblemente insolente.
El gran contraste en el capítulo es que la simiente elegida por Dios es mencionada en los versículos 25-26. A Adán y Eva les nació un hijo a quien llamaron Set (v. 25). Su nombre significa «sustitución» porque tomó el lugar de Abel. Set se convierte en la siguiente figura importante en el linaje que el Señor había escogido para que viniese de él la simiente de la mujer, el Mesías que vendría a conquistar a la serpiente antigua.
Esto se observará con más claridad en el siguiente capítulo. Aquí leemos poco acerca de la descendencia de la simiente de la mujer, pero lo que sí se nos dice es que Set tuvo un hijo llamado Enós y que las personas invocaron al Señor en aquellos tiempos (v. 26). La palabra indica que ellos adoraron a Dios. Posiblemente fueron la primera comunidad en unirse para exaltar el nombre del Señor. ¡Cuán distinta fue la simiente de la serpiente a la simiente de la mujer desde el inicio de los tiempos!
Capítulo 5
Encontramos en este pasaje a los descendientes de Adán (v.1) a través de su hijo Set (v. 3-8). El propósito de esta genealogía es establecer que a través de esta línea vendría la simiente de la mujer. Pasajes como Mateo 1:1-17 y Lucas 3:23-28 corroboran que de la familia de Set nacería el que habría de ser el Cristo de Dios. En Génesis el enfoque es trazar el linaje desde Set hasta Noé. Después observaremos que Abraham fue descendiente de Noé. Estos pasajes son ejemplos muy claros de que las genealogías en la Biblia tienen un propósito teológico. No son solo listas de nombres. Buscan comprobar que el Hijo de Dios es el único que cumple con los requisitos para ser el Ungido de Jehová y para salvar un pueblo para sí. Las genealogías están demostrando la manera tan meticulosa en la que Dios fue preservando la simiente de la mujer para cumplir de manera perfecta lo que se prometió en Génesis 3:15.
Muestra de que este es el linaje piadoso escogido por Dios es lo mencionado sobre Enoc (vv. 21-27). Fue un varón que caminó con Dios y que después de un tiempo desapareció porque el Señor se lo llevó. Clara muestra de que era un fiel adorador de Dios y que vivió rectamente delante de él. Vemos muy claramente en el inicio de las Escrituras el Espíritu Santo deseando demostrar que los creyentes dentro del linaje escogido vivían de manera apartada del pecado.
Como ya se ha observado, la descendencia en esta porción culmina con Noé y sus tres hijos (vv. 28-32). Termina con ellos por lo que se describirá en los capítulos 6-8 en cuanto al diluvio. La descendencia de Noé es dada antes y después del diluvio para demostrar la preservación de la simiente de la mujer. Noé, cuyo nombre significa «descanso», traería salvación y así haría continuar la simiente de la mujer elegida por el Señor.

Capítulos 6-8
Una lamentable descripción es realizada sobre la perversión de la humanidad en los tiempos de Noé y Dios revela el juicio que ejecutaría sobre la humanidad (6:1-8). En el contexto de la iniquidad de las personas en aquellos tiempos, se habla de que los hijos de Dios se reprodujeron con las hijas de los hombres y de ellas nacieron gigantes (6:1-4).
Estamos buscando comprobar que la Biblia debe interpretarse de acuerdo a su contexto. Si nos apegamos al contexto, no hay ninguna indicación de que los hijos de Dios aquí se refieran a los ángeles caídos. El contexto indicaría que los hijos de Dios eran los descendientes de Set, la línea piadosa que formaba parte de la simiente de la mujer. El contexto demuestra que una maniobra de la serpiente fue obrar para que se mezclara su simiente con la simiente de la mujer, para tratar de obstaculizar la posibilidad de que viniera el que habría de ser nuestro Libertador.
Es importante también analizar el contexto canónico o lo que el resto de la Biblia indica sobre un tema. En Job leemos sobre los ángeles siendo llamados hijos de Dios y por eso hay aquellos que afirman que los hijos de Dios mencionados en Génesis son demonios que poseyeron cuerpos y tuvieron relaciones sexuales con las mujeres. Lo escrito en pasajes como 2 Pedro 2:4 y Judas 6 también es utilizado para comprobar que estos eran demonios que pecaron con las mujeres de las cuales nacieron gigantes. Ninguno de estos pasajes es prueba irrefutable de esto. Si seguimos la trama que sigue el Espíritu Santo, tendríamos que concluir que los hijos de Dios fueron los hijos de Set que se unieron con los hijos de los hombres o con la descendencia maldecida por Dios.
En este capítulo leemos sobre Dios decidiendo que él salvaría únicamente a la familia de Noé (vv. 5-8). Esto no fue porque Noé se caracterizó por ser un hombre justo, sino solo porque el Señor decidió tener gracia de él (v. 8). El evangelio es uno solo a través de todas las edades. El Señor siempre ha salvado a pecadores exclusivamente por medio de su gracia gratuita.
La narrativa continúa describiéndonos la construcción del arca que salvaría a los animales y a la simiente de la mujer al preservar a la familia de Noé (6:9-22). La intención del Señor nunca fue salvar a otras personas. Noé es mencionado en el Nuevo Testamento como siendo «pregonero de justicia» (2 Pedro 2:5). Claramente no predicó salvación, sino juicio. En el capítulo 7 leemos sobre los eventos que se llevaron a cabo durante el diluvio. En el capítulo 8, el Espíritu Santo quiere que tomemos nota de que él cumplió su promesa al salvar a la simiente escogida. Vemos, entonces, cómo vamos avanzando en las Escrituras, pero tenemos que regresar repetidamente a Génesis 3:15 para ver por qué la Biblia dice lo que dice.
Capítulo 9
Dios revela un pacto a Noé que él decidió hacer con toda la humanidad sobre su deseo de nunca jamás volver a enviar un diluvio sobre la tierra (vv. 1-17). Instrucciones fueron dadas a los descendientes de Noé sobre cosas que ellos debían poner en práctica (vv. 1-7). En los versículos 8-17 leemos sobre la revelación del pacto que el Señor había llevado a cabo. Los pactos de Dios contienen señales. La señal del pacto Noético es el arco iris (vv. 14-17). El arco iris simboliza a Dios como un guerrero que toma su arco y lo cuelga porque no peleará por un tiempo. Este arco no tiene flechas porque el Creador ha decidido no juzgar a la tierra de la misma manera.
¿Por qué se menciona en este capítulo el acto bochornoso de Noé emborrachándose, su nieto Canaán siendo maldecido por Dios y Sem siendo bendecido? (vv. 18-29). Para comprobar una vez más el antagonismo entre la simiente de la mujer y la simiente de la serpiente. La maldición sobre el padre de los cananeos adelanta el hecho de que ellos estarían por siempre en conflicto con los israelitas. La otra función de esta sección es demostrar que la simiente de la mujer continuaría a través de Sem, hijo de Noé.
Quien quiera negar el hecho de que Dios en su soberanía escoge a aquellos que creerán y formarán parte de su pueblo, sencillamente ignora el panorama general de la historia de la redención. Si no fuera por el Señor, ninguna persona se convertiría a él ni le serviría a él. Hombres como Set y Sem formaron parte de la simiente de la mujer porque esa fue la voluntad de Dios. Fue por iniciativa de Dios, y no de ellos, que hayan creído en la promesa de Dios, que hayan adorado al Señor y que hayan pertenecido al linaje de la simiente de la mujer. La promesa de Génesis 3:15 no presenta a un Dios pasivamente esperando a ver quiénes habrían de creer en su palabra. Más bien señala a un Dios que activamente está obrando para salvar un pueblo para sí. ¿Por qué Set y Sem pertenecieron a la línea del Mesías y no Caín y Nimrod? La autoridad y misericordia del Señor son la única explicación. El Señor se glorifica a sí mismo en todo lo que hace. Lo más importante no es la redención de individuos, sino que Dios reciba la honra de la cual él es digno.
Capítulo 10
Encontramos otra genealogía mencionada en el libro de Génesis (vv. 1-32). Se dan los descendientes de los tres hijos de Noé: Jafet (vv. 2-4), Cam (vv. 6-20) y Sem (vv. 21-32). A simple vista solo vemos una serie de nombres y de naciones que fueron comenzadas. Nunca hay algo de relleno en la Biblia.
A la luz de Génesis 3:15, se está demostrando cómo la simiente de la serpiente se está propagando, lo cual lo hará en completa rebelión a Dios. La necesidad de uno que venga para librar a pecadores es demostrada como no siendo unos cuantos que lo requieren, sino de muchos que necesitan ser rescatados, por causa de que el pecado ha dañado a todo ser humano. También se da un ejemplo de la maldad de la simiente de la serpiente al hablar de Nimrod (vv. 8-12). Fue un opositor de Dios y de su pueblo.
Este capítulo concluye con el linaje de Sem (vv. 21-32) porque él forma parte de la simiente de la mujer y porque de él nació Abram, quien será el protagonista de los capítulos 12-25.
Capítulo 11
Aprendemos aquí sobre la edificación de la torre de Babel (vv. 1-9). Por lo que contiene la narrativa, es muy obvio que se busca señalar cómo es que los habitantes de esta ciudad se rebelaron a cosas que Dios mandó en el pacto hecho con Noé. Un ejemplo de esto fue que ellos desearon establecerse en una ciudad, en vez de llenar la tierra (9:1; 11:2, 4). No es por casualidad que el Espíritu Santo afirma que los fundadores de Babel salieron del oriente para establecer esta nueva ciudad (v.1). Esta es una forma de mencionar que ellos se estaban alejando de la presencia de Dios. Lo mencionado sobre Babel tiene como propósito describir de esta otra manera el conflicto continuo entre la simiente de la mujer y la simiente de la serpiente.
Este capítulo también brinda información sobre los descendientes de Sem (vv. 10-26). Volvemos a leer sobre su genealogía por dos razones. En primer lugar, porque Sem fue elegido para formar parte del linaje del Mesías. En segundo lugar, porque la siguiente figura importante dentro de la simiente de la mujer es Abraham. En esta genealogía provista aquí se comprueba que Taré, el padre de Abraham, fue descendiente de Sem.
De igual manera, por causa del deseo del Espíritu Santo de introducirnos a Abraham, en los versículos 27-32 el enfoque es sobre la genealogía de Taré.
Capítulo 12
Este es el último capítulo en la primera división de Génesis. En los capítulos 1-12 leemos sobre el comienzo de las naciones y en los capítulos 13-50 el enfoque es sobre el inicio de la nación de Israel.
En este capítulo aprendemos que Abram fue llamado por Dios (vv. 1-3). Él debía salir de Ur y necesitaba ir a la tierra que el Señor le iba a dar. Sería ridículo pensar que esto se daría lugar por iniciativa de Abram y no por la mano soberana de Dios obrando en la vida de este varón. Dejemos de enfatizar tanto que el hombre debe buscar a Dios. El Espíritu Santo claramente nos dice que no hay persona que busque a Dios (Romanos 3:11). Si fuera por nosotros, la realidad es que nosotros jamás buscaríamos al Señor. Somos rescatados solo porque Dios nos busca a nosotros primero.
Aquí mismo se le hicieron promesas a Abram. Estas promesas, de manera general, tenían que ver con su descendencia y su tierra. Traza estas dos cosas al leer el resto del Antiguo Testamento. A Abram se le dio a entender que de su linaje nacería el que había sido prometido en Génesis 3:15. De él vendría el que habría de bendecir a personas de todas las naciones, quienes creerían en la promesa de Dios.
Posiblemente te quedaste con la duda de la correcta interpretación de Isaac reabriendo los pozos de su padre Abraham en Génesis 26. No lo espiritualices. Los pozos no tienen nada que ver con personas disfrutando la palabra de Dios, que es como agua. Ese relato es para comprobar que Dios fue cumpliendo lo que les prometió a los patriarcas al morar dentro de la tierra. Dios prosperó a Isaac con esos pozos al estar dentro del territorio reservado para su descendencia. No se te olvide el énfasis que Dios quiere que le des a la tierra y a la descendencia al estudiar el resto de Génesis.
El relato con el que termina este capítulo en los versículos 10-20 es muestra de esto. Al haber una hambruna en Canaán, Abram decidió dejar la tierra del pacto e ir a Egipto. En aquel lugar él tuvo que mentir para que los egipcios no se quedaran con su esposa Saraí. Dios le estaba mostrando que lo correcto hubiese sido quedarse en su tierra para evitar este tipo de situaciones porque él le habría de proveer fielmente. El otro propósito que tiene esta historia es demostrar otra manera en la que Dios preservó a la simiente de la mujer. El Señor hirió a los egipcios y así no tuvieran nada que ver con Saraí para que se cumplieran sus propósitos de traer al Mesías mediante la unión de ellos dos. Dios había prometido algo y él no iba a permitir que sus promesas no se cumpliesen.
Conclusión
Dejemos de darles nuestro propio sentido a las Escrituras. Sigamos la trama presentada por Dios en su palabra y dejemos que eso gobierne la manera en la que interpretamos un libro como Génesis. Dejemos de ver los capítulos que conforman la Biblia como islas, al tener poco o nada que ver los unos con los otros.
Tracemos la historia de la redención correctamente a lo largo de todas las Escrituras. No perdamos de vista que toda historia en la Biblia, de una manera u otra, contribuye al panorama dado por Dios en cuanto a la salvación de aquellos que fueron predestinados desde antes de la fundación del mundo.
Estudiemos y enseñemos la palabra de Dios a otros absolutamente asombrados con el Ser inigualable de nuestro Padre. Si estudiamos la Biblia de manera acertada, no podremos sino ser cautivados por el Libro de Dios, lo cual nos conducirá a adorar a nuestro Señor más profundamente. Cuando nosotros le damos a la Biblia nuestro propio sentido, lo más seguro es que esto resultará en un excesivo enfoque en el hombre y no en Dios.
Por lo tanto, ¡manos a la obra! Estudia con más detenimiento el contenido de Génesis 3:15 e interpreta el resto del libro de Génesis y el resto de la Biblia de acuerdo a lo que ese pasaje indica.
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