Temas contemporáneos

Superando el Abuso Espiritual Junto con Job: Interacciones con Eliú 

David Alves hijo

En el antepenúltimo bloque del libro de Job, en los capítulos 32-37, es Eliú quien habla con este siervo de Dios que ha sufrido tanto. Había padecido inmensamente a mano de Satanás bajo el permiso de Dios y había sufrido terriblemente por todo lo que le habían dicho sus tres amigos. 

Eliú, siendo joven, esperó que terminaran de hablar Job, Elifaz, Bildad y Zofar, para poder expresar sus pensamientos. Estaba encendido contra Job por justificarse delante de Dios; y contra de sus amigos, por no saber cómo responderle. 

Todo parece que el enojo de Eliú era puro. Todo indica que su sincero deseo era ayudar a Job para que viera las cosas de manera distinta y que quería exaltar la majestuosidad de Dios en todo lo que estaba por decirle.

Recordemos que Job siendo un hombre íntegro delante del Señor, fue abusado tan feamente de manera emocional, mental y espiritual, al grado que su óptica de Dios había sido nublada. Su perspectiva de Dios había sido destrozada. Job había llegado a la conclusión que Dios estaba mal al permitir que un siervo fiel Suyo sufriera de tal magnitud. 

Después del trauma que le causaron sus tres amigos, ahora la mano providencial de Dios permitió que Eliú le dirigiese la palabra. Los que sufren abuso espiritual, necesitan esa misma mano providencial del Señor que permita que hombres como Eliú estén presentes en nuestras vidas.

A lo largo de seis capítulos Eliú hizo dos cosas para ayudar a Job. Le mostró dónde estaba mal y le describió distintos aspectos de lo alto, esplendoroso y grande que es nuestro Dios. Esto era exactamente lo que Job necesitaba. Requería que alguien le mostrara en qué estaba equivocado, en cuanto a su opinión de sí mismo, y en cuanto a su perspectiva de Dios. 

Esto es lo que sucede muchas veces con los que sufren abuso espiritual. El cristiano es severamente confundido en cuanto a lo que piensa de sí mismo y de lo que piensa sobre Dios; porque hombres y mujeres perversos en la iglesia los han manipulado, chantajeado y lastimado. 

Necesitamos a hermanos como Eliú que sean sinceros y nos señalen las maneras en las que nos hemos equivocado, al no responder adecuadamente al abuso. Necesitamos a hermanos como Eliú que nos enfoquen y nos centren a contemplar a Dios, y en nadie más. 

Tenemos que tomar en cuenta que, el hecho de que hemos sido terriblemente abusados de manera espiritual, no quiere decir que tenemos el derecho a guardar rencor; actuar agresivamente contra nuestros agresores; o peor aún, pensar o hablar de manera negativa acerca de Dios.

Primeramente consideremos lo que Eliú vio en Job que no era correcto; y en segundo lugar, analicemos los increíbles vistazos del glorioso Dios que Eliú le presentó a Job.

Eliú le hizo los siguientes señalamientos a Job:

1. Job decía ser sin pecado y que Dios se había enfocado en hacerle sufrir (33:8-11)

2. Job señalaba que él era justo y que Dios le había quitado su derecho (34:5)

3. Job andaba con malas compañías y afirmaba que “de nada servirá al hombre el conformar su voluntad a Dios” (34:8, 9)

4. Job condenaba a Dios (34:16-30)

5. Job hablaba mal de Dios, igual que como lo hacían los impíos (34:34-37)

6. Job decía ser más justo que Dios y que no valía la pena vivir en pureza (35:1-3)

7. Job no hacía caso de Dios (35:14) y hablaba sin sabiduría (35:16)

8. Job juzgó en demasía a los malvados (36:17)

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¿Sí ves cómo tus palabras pueden herir, confundir y destrozar a una persona? Debes arrepentirte por haber maltratado tanto a ciertas personas. Debes confesárselo al Señor. Debes confesar tu mal a las personas heridas y reconciliarte con ellos.

¿Sí ves cómo puedes permitir que las agresiones que otros infrinjan sobre ti afecte la manera en la que consideras a Dios? Tú también debes arrepentirte de eso. Debes confesarle al Señor lo mal que has estado por culparle a Él injustamente y por no conocerle debidamente. 

Muchos únicamente nos señalan dónde estamos mal, pero no nos dan la receta para poder remediar nuestro mal. Eliú señaló las debilidades de Job, pero también le dio recomendaciones para que corrigiera sus nociones equivocadas. Esto es lo que requieren hermanos que han sufrido injustamente a mano de otros cristianos. Necesitan saber en qué están mal, pero también necesitan ser señalados a Aquél que les consolará su corazón herido y que les modificará su mente confundida. 

Eliú le enseñó o le recordó a Job las siguientes cosas en cuanto al gran Dios que él tenía:

1. Dios es infinitamente grande y Él sabe lo que hace (33:12-18).

2. Dios castiga severamente, pero nos guarda de lo peor (33:19-33)

3. Dios es perfectamente justo (34:10-15)

4. Dios hace muchas cosas que no podemos entender (34:31-33)

5. Dios es el Altísimo y está por encima de nosotros de manera infinita (35:4-8)

6. Dios es tan sabio que ignora la vanidad del hombre (35:9-16)

7. “Dios es grande… no desestima a nadie; es poderoso en fuerza de sabiduría” (36:5-12)

8. Dios, quien es excelso en poder, debe ser profundamente temido (36:13-23)

9. Dios es el poderoso creador y el cuidadoso sustentador de todas las cosas (36:24-37:24) 

Amado creyente que has sufrido abuso espiritual: desarrolla una amistad con alguien como Eliú. Habla con personas que te animen cuando lo requieras, pero que también te señalen con amor y gracia cuando no tengas la razón. El que abusa espiritualmente quiere que pienses que en él o ella está la solución a tus problemas. Profundiza amistad con cristianos como Eliú. Un creyente espiritual es el que te hace contemplar las maravillas acerca de Dios. Lo hace para que confíes en Dios y logres ver, que todo lo que ha pasado en tu vida, es por Su soberana voluntad y que todo lo hace es para Su eterna gloria. El mejor remedio para un hermano doliente es contemplar y admirar al majestuoso Dios y todas las increíbles virtudes que solo Él posee.




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