Cristo en toda la Biblia

El Año de Reposo y el Año de Jubileo

David Alves Jr.

Levítico 25:1-55

En los versículos 1-7 la ley indicaba a Israel que podían cultivar sus tierras durante seis años, pero durante todo el séptimo año, los campos debían de reposar. No podían sembrar ni cosechar. Era un año de reposo o también era conocido como un año sabático. Lo que producían las tierras durante el séptimo año era para los animales y para los pobres (Éx. 23:10, 11). En el versículo 11 se le instruyó a Israel que cada cincuenta años (en el año del jubileo) debían de también dejar que descansara la tierra. Al pensar en el reposo siendo dada la tierra, sin duda nos tiene que hacer meditar en el Señor como nuestro reposo. En Hebreos 4 vemos un gran contraste que hay entre Josué y Jesucristo. Josué no pudo llevar a Israel a su reposo completo; pero el Señor, él sí podrá llevarnos a un descanso perfecto y eterno. Todo gracias al tormento que él tuvo que experimentar en el Gólgota.

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En estas leyes, Dios le estaba enseñando a su pueblo que darle descanso a la tierra al seguir estos dos ciclos sería beneficioso para la tierra misma. Pero también les estaba enseñando (con lo que les mandó en los capítulos 25 y 26 de Levítico) que la tierra que poseían no era de ellos, sino que era de él. La nación y la tierra son heredad de Dios (Dt. 4:20). Dios se tomó tan seriamente que no se le diera reposo a la tierra por varios años, que esa fue la razón por la que Israel fue llevada en cautiverio a Babilonia (2 Cr. 36:20, 21) para que la tierra recibiese el descanso que no le dieron (Lv. 26:34). La tierra siendo de Dios y heredada a la nación, hace pensar en la gran verdad de que como creyentes somos ”herederos de Dios y coherederos con Cristo” (Rom. 8:17). Todo lo que tenemos y todo lo que tendremos, es por qué en su infinita gracia, él nos ha hechos suyos.

En los versículos 8-18 se estipuló que cada cincuenta años se celebraría un año de jubileo. La palabra ”jubileo” significa: ”sonido continuo”. Cada cincuenta años en la celebración del día de la expiación (”Yom Kippur”) se tocaba la trompeta para anunciar que era año de jubileo. Esto significaba que era un año santificado. Se anunciaba libertad para todos. Bienes inmuebles debían de ser devueltos a sus dueños. Ya se mencionó que durante ese año no se cultivaban las tierras. Cada familia retornaba a su posesión. Este evento también está lleno de Cristo Jesús. Todo lo que traía a la nación el jubileo es una pobre representación de las innumerables bendiciones espirituales que tenemos por medio de él. No es casualidad que en el día de la expiación era cuando se anunciaba que ese año tocaba jubileo. El día de la expiación simboliza los sufrimientos del Señor por nuestros pecados. Después de esa gran obra, él nos ha derramado muchísimas bendiciones, como lo era en el jubileo para Israel al recibir todos distintas bendiciones. Lo que nosotros hemos encontrado en Cristo es mucho mejor. Nos ha librado del pecado y nos ha hecho posible que poseamos la vida eterna y un sin fin de bendiciones espirituales. En Lucas 4 el Señor leyó Isaías 61:1-3 y él dijo ser el cumplimiento de esa profecía. Habla sobre ”el año de la buena voluntad de Jehová” y hace una lista de todas las cosas increíbles que Jesucristo vendría a hacer a esta tierra. Cristo es nuestro reposo y él es nuestro jubileo.

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En los versículos 13-17 Dios previno que Israelitas se aprovecharan del jubileo en relación a la compra y venta de tierras o propiedades. Para evitar eso, el costo de los bienes se elevaba entre más se acercaba el año 50 de jubileo. En los versículos 19-22 Dios calma cualquier preocupación en relación a su sustento por no trabajar las tierras por todo un año. En los versículos 23-34 encontramos las instrucciones dadas en cuanto a la redención y restauración de los bienes inmuebles. Y en los versículos 35-55 se dan las leyes que tenían que ver con los siervos siendo vendidos al haber empobrecido y las condiciones para que parientes cercanos pudiesen redimirlos. La redención de Rut es nuestra historia. El año del jubileo también nos presenta el hecho de que hemos sido redimidos o comprados por el Señor. Sabemos bien que él tuvo que derramar su sangre para comprar el precio de nuestro rescate.

Concluimos considerando la implicación profética que tiene el año del jubileo. El profeta Isaías profetizó: ”Acontecerá también en aquel día, que se tocará con gran trompeta, y vendrán los que habían sido esparcidos en la tierra de Asiria, y los que habían sido desterrados a Egipto, y adorarán a Jehová en el monte santo, en Jerusalén.” (Isa. 27:13) Un año que era de restitución, restauración y redención para la nación de Dios, representa el gran hecho que un día Israel será restaurada y servirá a Dios como él siempre lo ha anhelado.

The Firmament Record ⋆ and God said "Let there be Lights in the Firmament"

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