Cristo en toda la Biblia

Conversión

David Alves Jr.

Tu pueblo será mi pueblo, y tu Dios mi Dios.
Rut 1:16

¡Cuánto valoramos la doctrina de la conversión! La Escritura enseña que esto sucedió cuando le dimos la espalda a la maldad y nos volvimos a Dios. Para esto tuvimos que arrepentirnos de nuestro pecado y creer en el único Salvador y Señor. El enfoque siempre ha sido “acerca del arrepentimiento para con Dios, y de la fe en nuestro Señor Jesucristo” (Hch. 20:21). Esta era la única manera en la que nosotros podíamos experimentar una conversión genuina a Dios.

La conversión es algo que se ha predicado desde el tiempo de los patriarcas y de los profetas. Dios siempre ha querido esto para la humanidad y es algo a lo que Él ha llamado a los hombres a hacer desde el comienzo de todo. Moisés escribió que las personas de su tiempo eran llamadas por Dios a que se convirtieran a Él (Sal. 90:3). En los tiempos de Jeremías, el mensaje para Judá fue: “Convertíos, hijos rebeldes” (Jer. 3:14, 22). La doctrina de la conversión también fue anunciada en los tiempos de Ezequiel. “Convertíos, y volveos de vuestros ídolos, y apartad vuestro rostro de todas vuestras abominaciones” (Ez. 14:6). El mensaje era claro en los tiempos de este profeta: “No quiero la muerte del que muere, dice Jehová el Señor; convertíos, pues, y viviréis” (Ez. 18:32). En los días de Joel la petición era: “Convertíos a mí con todo vuestro corazón” (Joel 2:12). La conversión también era algo que conocían los israelitas en los tiempos del profeta Hageo (Hag. 2:17).

La conversión fue un componente del glorioso evangelio de Dios que también proclamaron los apóstoles. Pedro predicó sobre la conversión a los habitantes de Jerusalén. Les ordenó: “Arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados” (Hch. 3:19). La Palabra de Dios dice que personas de Lida y Sarón “se convirtieron al Señor” (Hch. 9:35). Pablo fue comisionado por el Señor para que predicase y así las personas se convirtiesen de las tinieblas a la luz (Hch. 26:18). Pablo le señaló a los tesalonicenses que ellos habían experimentado la conversión. “Os convertisteis de los ídolos a Dios, para servir al Dios vivo y verdadero” (1 Tes. 1:9).

Bendecimos a Dios que nosotros pudimos experimentar este increíble cambio. Estando en el pecado nos volvimos del pecado a Dios para ahora adorarle y servirle a Él. Exaltamos a Dios que Él permitió que Rut se convirtiera a Él. Ella dejó sus placeres, costumbres, tradiciones y pasatiempos depravados para poder volverse al Dios de los hebreos. Al querer irse su suegra Noemí a su tierra y dejar a Rut en Moab, ella confesó que desde ese momento, el Dios de Noemí sería su Dios también.

Permitamos que nuestro espíritu se admire y maraville de la gracia de Dios al tener el deseo de que todos nosotros nos convirtamos a Él. Le adoramos que nos haya recibido sabiendo que le costó a Su Hijo derramar Su sangre por nosotros.

Mink Mingle

Recibe contenido bíblico para tu edificación. Sigue nuestro canal de WhatsApp:
https://whatsapp.com/channel/0029Va4byrd2f3EFIOGEQx1A

2 comentarios en “Conversión”

Replica a Duniesky B Cancelar respuesta