Historias de la Gracia de Dios

Diferencias entre la Versión Original de la Confesión de 1646 y la Versión Americana de 1788 

David Alves Jr.

Foto de Tianlei Wu

La Confesión de Westminster, producida por varios puritanos en Inglaterra en 1646, fue modificada en algunos puntos en 1788 en Estados Unidos. Esto fue realizado por la Iglesia Presbiteriana en dicho país en la ciudad de Philadelphia, porque se creyó conveniente remover ciertas cosas o mejorar la forma en la que ciertos conceptos habían sido explicados anteriormente. 

Es sumamente importante entender que los puritanos que habían emigrado a los Estados Unidos y que hicieron estas modificaciones, no solo vivían en un país distinto del que ellos eran, pero también vivieron en otra época de la historia. Esto aclara que ciertos cambios hechos, no fue porque se estaban apartando de una sana doctrina, sino porque puntos relacionados a la política en Estados Unidos no eran iguales a lo sí se había visto en Inglaterra en el siglo XVII.

Algo que pone todo es perspectiva es considerar que la Confesión de Westminster se escribió después de la Guerra Civil en Gran Bretaña durante los años 1642-1651. Se redactó porque se tenían preguntas principalmente relacionadas a los roles de la monarquía y el parlamento con asuntos de la religión cristiana. Inglaterra seguía un modelo de ser Estado e Iglesia a la misma vez. 

En Estados Unidos el contexto histórico en el siglo XVIII era distinto. Los cristianos que llegaron no pertenecían a una sola denominación. No había un grupo religioso que predominara. Esto impidió que una denominación fuese considerada como siendo la Iglesia de Estados Unidos. Otro factor fue que muchos de los presbiterianos que llegaron de países como Escocia, habían sufrido persecución y ya no confiaban en el Estado para que les protegieran. Ya no les interesaba que el Estado los protegiera, sino más bien querían ser protegidos del Estado. La Revolución en los Estados Unidos resultó en que este país dejase de estar bajo el dominio de los ingleses. Esto contribuyó para que el Estado ya no controlara los asuntos de la religión cristiana. Es indispensable tomar en cuenta estos hechos históricos al analizar las modificaciones hechas a la Confesión de Westminster.

Se consideraran algunos ejemplos de cambios realizados a la Confesión de Westminster. En primer lugar, pensemos en algo modificado en el capítulo número veinte, párrafo número cuatro. La Asamblea de Westminster había expresado en la Confesión que uno podía ser disciplinado por Iglesia o el magistrado. En Filadelfia, los cristianos no estaban de acuerdo que la Confesión de Westminster decía que el Estado podía disciplinar a un individuo cuando creía o enseñaba falsa doctrina. En Filadelfia especificaron que el Estado no tenía tal jurisdicción. Se determinó que los cristianos debían poseer libertad de conciencia. Se le puso un alto al hecho de que magistrados civiles pudiesen disciplinar a una persona por causa de sus creencias religiosas. Esto era algo que  solo podía estar bajo la jurisdicción de la Iglesia. 

Cambios también fueron llevados a cabo al capítulo veinte y tres, párrafo tres. De hecho, este fue el capítulo que sufrió el mayor número de revisiones. Este capítulo también habla sobre los magistrados civiles. Aquí también se buscó limitar la autoridad del Estado. En la Confesión de Westminster se había exigido que los magistrados se aseguraran de que hubiese paz y armonía en la iglesia. Ellos necesitaban tratar con toda persona que blasfemara el nombre de Dios, que enseñara herejías contrarias a la Biblia o que adorara al Señor indebidamente. Se esperaba que los oficiales del Estado llamaran sínodos y concilios al ser necesitados. 

Los hermanos en Estados Unidos redactaron la Confesión para que los magistrados únicamente tuviesen autoridad sobre asuntos pertinentes a lo civil, y no en lo religioso. Buscaron hacer este cambio para que ellos ya no interfirieran en los asuntos de la Iglesia. De esta manera ellos rechazaron el erastianismo, en el que el rey era el jefe del Estado y cabeza de la Iglesia. Los puritanos en el siglo XVII sí estuvieron de acuerdo con lo que se llegó a conocer como “principio de establecimiento”. No deseaban que el Estado gobernase a la iglesia, pero sí deseaban que el Estado le diera privilegios a la Iglesia. Lo que no se modificó fue lo que esta sección de la Confesión establecía sobre la necesidad de reconocer al gobierno como siendo instituido por Dios y el deber que tenían de sujetarse a ellos en su búsqueda de mantener el orden en cuanto a lo civil. 

Los que fundaron la Colonia en los Estados Unidos, de igual forma hicieron una modificación a la Confesión de Westminster en el capítulo veintidós, párrafo dos. Esta sección de la Confesión de Westminster dice: “Sólo en el nombre de Dios deben jurar los hombres, y este nombre ha de usarse con todo temor santo y con reverencia. Por lo tanto, jurar vana o temerariamente en ese nombre glorioso y terrible, o definitivamente jurar por cualquier otra cosa, es pecaminoso y debe aborrecerse. Sin embargo, como en asuntos de peso y de importancia, un juramento está justificado por la Palabra de Dios, tanto en el Nuevo Testamento como en el Antiguo, por eso, cuando una autoridad legítima exija un juramento legal para tales asuntos, este juramento debe hacerse”.

Aquí no fue algo muy notorio que se cambió. Quitaron una parte que se repetía. Se consideró como siendo redundante. El profesor Chad Van Dixhoorn considera que también pudiera ser que los puritanos en Estados Unidos querían prohibir hacer un juramento indebido aun cuando fuese una autoridad legítima que lo deseaba imponer sobre los ciudadanos.

Una revisión también fue hecha al capítulo veinticuatro, párrafo cuatro. La Confesión de Westminster señalaba lo siguiente: “El matrimonio no debe contraerse dentro de los grados de consanguinidad o afinidad prohibidos en la Palabra de Dios, ni pueden tales matrimonios incestuosos legalizarse por ninguna ley de hombre, ni por el consentimiento de las partes, de tal manera que esas personas puedan vivir juntas como marido y mujer”.

Los divinos en Inglaterra habían pedido que los miembros de la iglesia no se casaran con sus cuñados o cuñadas, por ejemplo, después de que muriesen sus cónyuges. Desearon impedir que creyentes cometieran el pecado de incesto. Es importante entender que los eruditos que redactaron la Confesión de Westminster vivieron en tiempos cuando el rey Enrique VIII había modificado leyes para poder casarse, lo cual resultase en que se uniera en matrimonio de manera ilícita. Los hermanos en Estados Unidos obviamente consideraban el incesto como siendo pecado, pero no consideraron que esto se estaba cometiendo en la situación ya mencionada. En otras palabras, ellos concluyeron que una persona se podía casar con un familiar de su pareja, en el caso de que enviudase. 

Una modificación igualmente fue realizada a la Confesión por la iglesia en Estados Unidos en 1788 al capítulo treinta y uno que trata sobre los sínodos y los concilios. En 1646, los puritanos habían establecido que los magistrados civiles sí podían convocar este tipo de eventos para tratar asuntos de la iglesia. En 1788 se acordó que solo las autoridades de la iglesia podían pedir que se llevasen a cabo sínodos y concilios. Esto obviamente fue para independizar a la iglesia del Estado de una manera sana, para que de esa manera el gobierno no interfiriera en los asuntos de la Iglesia. 

Es llamativo ver cómo Dios soberanamente obró en todo esto. Modificaciones fueron hechas a la Confesión de Westminster en Estados Unidos, pero no sobre asuntos que pervirtieran el evangelio o que se distorsionara algún aspecto de Dios. Los cambios fueron sobre cuestiones relacionadas a la práctica y fue para el bien de la iglesia. Los cristianos pudieron servir a Dios libremente sin recibir presiones del gobierno.


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