David Alves Jr.
Introducción
La disyuntiva de los apóstoles hace dos mil años es la misma con la que se enfrenta la iglesia en la actualidad. Los apóstoles y los cristianos tuvieron que decidir si se sometían a las exigencias ilegales de las autoridades o si honraban al Señor. En el caso de ellos fue porque deseaban predicar la palabra. En la actualidad, hay un sin fin de cosas que gobiernos quieren imponer sobre las personas que van en contra de las Escrituras. Una de ellas es el derecho a la propiedad privada. Lo que dicen ciertos gobiernos va en contra de lo que dice Dios. El cristiano se enfrenta con la decisión de dejarse llevar por la corriente de este mundo o acatarse a lo que estipula Dios.
La Propiedad Privada
1. Lo que significa
Cuando se habla de la propiedad privada, se tiene en mente a un individuo teniendo la posesión, el control o el uso legal de un bien. La propiedad privada se refiere a alguien en especifico siendo el dueño de algo, en vez de que toda la comunidad lo posea de manera colectiva. La Biblia lo contempla de esta misma manera. De acuerdo a las Escrituras, se estará comprobando que la propiedad privada es una mayordomía que Dios le encomienda a un individuo para que posea, disfrute y cuide de algo para el bien de otros a su alrededor y para la gloria del Señor.
2. Un derecho dado por Dios
A lo largo de las Escrituras se comprueba que es abundantemente claro que Dios le ha otorgado a las personas el derecho de ser dueños de bienes materiales. Se da por entendido en la palabra de Dios que él le da a las personas la autoridad de poseer cosas como: tierras, animales, casas y bienes en general. Un claro ejemplo de esto es lo establecido en la ley de Moisés sobre el robo y la restitución (Éxodo 22:1-4). El que despojaba a alguien de su posesión tenía que devolver hasta más de lo que había robado.
3. El comunismo y lo que niega
El comunismo es una ideología política, económica y social que tiene como meta ver que se formen sociedades en las que no existen las clases sociales. Esto mayormente se busca obtener al poner en práctica que los medios de producción sean de propiedad común y no de personas a título personal. Algunas formas de socialismo también niegan el derecho a la propiedad privada. Ambas ideologías tienden a prohibir la propiedad privada cuando es propiedad productiva. Por ejemplo, un individuo no puede ser dueño de una fábrica ni puede tener una persona un negocio que es propio. Un solo agricultor no puede trabajar una gran cantidad de tierras. Esta perspectiva se está volviendo más y más popular en la actualidad. Este tipo de pensamiento humano resulta en que bienes sean decomisados de su dueño y que pertenezcan a las autoridades. Se comprobará que esta ideología va completamente en contra de lo que enseñan las Escrituras.

Una Doctrina Bíblica de la Propiedad Privada
1. Dios es el dueño de todas las cosas
Siempre se tiene que recordar que Dios es el dueño de todas las cosas en el universo. Él es quien lo creó todo y él posee, por lo tanto, la autoridad de hacer lo que él quiera con su creación. La Biblia indica esto cuando se afirma: «Del Señor es la tierra y todo lo que hay en ella, el mundo y los que en él habitan» (Salmo 24:1). Todo animal es suyo (Salmo 50:10). Todo el oro y toda la playa es suyo (Hageo 2:8). Esto significa que él puede hacer lo que quiera con lo que es suyo (Salmo 115:3). Esto significa que él puede darle a las personas el derecho a la propiedad privada si así lo quiere.
2. El hombre es el mayordomo del Señor
Desde el inicio de los tiempos, el Señor le dio al hombre mayordomía sobre lo que es suyo. Dios creó al hombre a su imagen y semejanza para que representara su dominio sobre esta tierra (Génesis 1:26). También se debe observar que el Señor puso a Adán en el huerto del Edén y le delegó responsabilidades que se relacionaban con el trabajo de la tierra, por ejemplo (Génesis 2:15). El salmista se maravilló de que Dios hiciera esto con el hombre. «¿Qué es el hombre para que te acuerdes de él, y el hijo del hombre para que lo cuides? ¡Sin embargo, lo has hecho un poco menor que los ángeles, y lo coronas de gloria y majestad!» (Salmo 8:4-5). En cuanto a esto, se ha escrito de manera tan acertada: «Las personas no son los dueños, sino mayordomos que son llamados a administrar temporalmente las cosas que realmente le pertenecen a Dios.»1
3. Dios prohibe el robo
El octavo mandamiento claramente prohibe el robo. Esta ordenanza estipula: «No hurtarás» (Éxodo 20:15; Deuteronomio 5:19). Este mandamiento claramente prohibe que lo que le pertenece a un individuo le sea despojado, aun así si es el gobierno. En este tipo de situación, la autoridad le está robando a alguien lo que es suyo porque la ley de Dios así lo estipula. En un sentido, cuando este acto injusto es realizado, no solo se comete robo pero también se infringe el décimo mandamiento. Esta ordenanza dice: «No codiciarás» (Éxodo 20:17; Deuteronomio 5:21). Al quitarle a alguien un bien inmueble, esto es el resultado de primeramente desea algo que a alguien no le pertenece.
4. La Biblia promueve el derecho de la propiedad privada
El hecho de que una persona tenga el derecho de tener propiedad privada y esto siendo algo que Dios le ha otorgado, es algo que se recalca a lo largo de todas las Escrituras. La Biblia nunca condena la propiedad privada, sino que más bien la justifica.2 Esto comprueba que es completamente anti-ético que alguien pierda una propiedad porque un gobierno comunista o socialista así lo decide.
El Dr. Art Lindsley hace un recuento muy completo de lo que la Biblia en su totalidad enseña sobre este tema.3 Él cita diversos pasajes que prohiben que se cambien los límites de una propiedad que le pertenece a alguien (Deuteronomio 19:14; Proverbios 22:28; 23:10; Job 24:2). Pone el ejemplo del rey Acab y de Jezabel y lo que ellos quisieron hacer con la heredad de Nabot (1 Reyes 21). Menciona lo narrado en Levítico 25 sobre la división de la Tierra Prometida para las tribus de Israel como una muestra de que lo correcto es respetar el derecho a la propiedad privada.
Él también demuestra este derecho dado al hombre en el Nuevo Testamento. En esta parte de la Biblia se reitera que es pecado robar (Marcos 10:19; Lucas 18:20). Usa el ejemplo de Zaqueo quien quiso devolver de manera cuadruplicada lo que le robó a otros (Lucas 19:8). Señala que pecados como el hurto demuestran que una persona no ha sido regenerada y no heredará el reino de Dios (1 Corintios 6:9-10). Pone el ejemplo de la enseñanza de Pablo sobre lo que dijo de personas convertidas no robando más sino ayudando a los necesitados (Efesios 4:28).
Conclusión
La iglesia debe siempre recordar que este mundo está bajo el dominio de Satanás, el dios de este siglo. Debe vivir de acuerdo a las Escrituras sin importar las consecuencias que pueda sufrir. No puede dejarse llevar por lo que digan los gobiernos porque muchas veces sus ideologías atentan contra la gloria de Dios. En vez de enfocarse en este mundo, que está tan distorsionado por el pecado, sería infinitamente mejor centrarse en el reino eterno de Dios donde todo se hará de acuerdo a su perfecta justicia.
- »The Christian Exile», Tyler Boyd, 6 de Enero de 2023, https://thechristianexile.com/2023/01/06/christianity-and-economics-part-5-private-property/. ↩︎
- «Culture Watch», Bill Muehlenberg, 30 de Mayo de 2016, https://billmuehlenberg.com/2016/05/30/bible-private-property/. ↩︎
- «Institute for Faith and Culture», Art Lindsley, 17 de Julio de 2019, https://institutefc.org/what-does-the-bible-say-about-private-property/ ↩︎
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