David Alves hijo
Introducción
La Palabra de Dios es increíble, fascinante y profunda. Contiene los niveles más insondables de conocimiento, y lo que dice posee el poder para llevar a cabo lo que parece humanamente imposible. Sus efectos pueden ser experimentados por la fuerza que tienen sus palabras y por los métodos interpretativos que ha establecido el Autor divino. Dios hace abundantemente claro en la Biblia que uno de esos métodos interpretativos que Él quiere que apliquemos a todo pasaje estudiado es el contexto histórico.
Este escrito tiene como objetivo demostrar que Tito 3:4–11, como cualquier otro pasaje bíblico, será comprendido correctamente cuando se contemplen los eventos que se vinculan a este pasaje. Primero se dará el contexto histórico. Se proseguirá a comprobar la importancia que tiene su estudio al analizar el pasaje mencionado. Por último, se determinará si es necesario estudiar el contexto histórico o si solo debemos apegarnos a la guía del Espíritu y a lo que dice la Biblia.
Contexto histórico de Tito 3:4-11
La primera palabra de Tito identifica al autor, que es Pablo (1:1). En el tiempo en el que él vivió, era sumamente común comenzar una carta nombrando al remitente. La redacción de cartas también era algo que se realizaba con mucha frecuencia en esa época. Pablo era judío, nacido en Tarso de Cilicia y educado por Gamaliel (Hechos 22:3). A pesar de que era judío, poseía la ciudadanía romana (Hechos 22:25–28). En cuanto a lo religioso, se describió a sí mismo como «hebreo de hebreos; en cuanto a la ley, fariseo» (Filipenses 3:5). Esto lo motivó a perseguir a la iglesia en sus inicios (Gálatas 1:13). Al estar involucrado en esto, de una manera sobrenatural, el Señor se le apareció y Pablo se convirtió a él (Hechos 9:1–9). Pablo fue comisionado por el Señor a predicar el evangelio, plantar iglesias y enseñar a los hermanos (Hechos 20:24). Como él señala en el primer versículo de Tito, fue llamado por Dios para ser su siervo y apóstol de su Hijo.
El destinatario de esta epístola es Tito (1:4). Él era gentil (Gálatas 2:3). Pablo lo llamó su «verdadero hijo en la común fe» (1:4). Esto pareciera inferir que se había convertido a través de su predicación. Fue uno de los colaboradores de Pablo en la obra del ministerio (2 Corintios 8:23). Tito era maestro de la sana doctrina (2:1).
Ni en Tito ni en Hechos hay elementos específicos que señalen con toda seguridad la fecha en la que fue escrito este libro. El único detalle proporcionado en Tito es que Pablo deseaba ir a Nicópolis para estar allí durante el invierno (3:12). D. Edmond Hiebert señala que algunos creen que la carta fue escrita entre los años 65–67 d.C., pero él sugiere que se redactó después de que Pablo estuvo en Creta en el otoño del año 63 d.C.1 MacArthur considera que fue escrita entre los años 62–64 d.C., mientras Pablo trabajaba en Macedonia, entre sus primeros dos encarcelamientos.2 Gromacki sugiere lo siguiente: «Durante su viaje a Roma, Pablo había hecho una breve escala en Creta (Hechos 27:7–21). Quizás este contacto despertó en él el deseo de regresar a la isla para evangelizarla. Cuando fue liberado de su encarcelamiento, viajó a Creta y estableció varias pequeñas obras en las principales ciudades de la isla. La carta probablemente fue escrita poco después de 1 Timoteo (62 d.C.), desde Macedonia, Nicópolis o Éfeso».3
Tito recibió la carta al estar en Creta (1:5). Esta es una isla de considerable tamaño en el oriente del Mar Mediterráneo, en la cual habitaban gentiles y judíos. Era un lugar donde muy claramente abundaba la corrupción moral (1:12).4 La descripción dada por el apóstol en Tito 3:3 también comprueba que era un lugar muy depravado. En los tiempos en los que se escribió Tito, Creta estaba bajo el dominio del Imperio romano. Es interesante que esto no impidió que Pablo pidiera que los creyentes se sujetasen a ellos (3:1-2). Algo que de igual forma debe tomarse en cuenta en cuanto al contexto histórico del libro, es que Pablo alude al hecho de que las iglesias en Creta estaban compuestas por judíos y gentiles (1:10, 12, 14; 3:9).
La Escritura deja muy claro el motivo por el que Tito se encontraba allí. Pablo escribió: «Para que pusieras en orden lo que queda, y designaras ancianos en cada ciudad como te mandé» (1:5). Uno de los principales motivos por los que esto era necesario era la presencia de falsos maestros que estaban buscando dañar las convicciones de los cristianos en la isla (1:9–16; 3:8–11). Estaban contradiciendo lo que enseñaban Pablo y sus compañeros. Estaban divulgando falsedades sobre la Palabra de Dios. Le daban más énfasis a lo falso o a lo insignificante que a la Escritura. Causaban divisiones entre los creyentes.

Importancia del contexto histórico
En el caso de Tito 3:4–11, no conocer el contexto histórico resultaría en toda una serie de cosas que afectarían mucho el entendimiento de esta porción. No se comprendería el peso de la instrucción al desconocer el trasfondo de Pablo como apóstol de Dios. Se desconocería lo mucho que este documento le habrá sido de bendición a Tito al recibirlo, por la relación que tenía con Pablo en el ministerio y por todas las dificultades que él estaba enfrentando. Se ignoraría el impacto que esta carta tendría en las iglesias al apoyarles a establecer liderazgos piadosos, al buscar ordenar todas las cosas, al advertirles sobre los falsos maestros y al recordarles lo que caracteriza al verdadero evangelio.
El contexto histórico es absolutamente indispensable para darle el sentido correcto a la Palabra de Dios. Un pasaje será sacado de contexto si no se analizan los eventos que le rodean. El estudiante de la Biblia requiere la guía del Espíritu y la Palabra de Dios, pero es fundamental que estudie el contexto histórico.
En términos específicos, hay por lo menos tres puntos que el apóstol trata en esta sección del libro donde claramente se requiere conocimiento del contexto histórico para comprenderlos. En primer lugar, Pablo niega que la salvación sea por medio de las obras, sino que es a través de la fe. Él entonces buscaba corregir lo que estaban enseñando los falsos maestros de manera implícita. Pablo escribió: «Él nos salvó, no por las obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino conforme a Su misericordia, por medio del lavamiento de la regeneración y la renovación por el Espíritu Santo» (3:5).
Esto no se comprenderá con la profundidad requerida si no se analiza a la luz de que el contexto histórico hace muy claro que en Creta habían falsos maestros que estaban enseñando un evangelio falso. Al pertenecer estos falsos maestros a la circuncisión (1:10), seguramente enseñaban que este rito judío era indispensable para ser justificados por Dios. Donald Guthrie indica que cuando Pablo habla de «obras de justicia» (Tit. 3:5), usa la palabra dikaiosunē (justicia), la cual se refiere a la Ley de Moisés. Señala que este es el uso que el apóstol le da a este término de manera general en sus epístolas.5 Esta es la razón por la que en Tito 3:4-11 Pablo recalca tanto que la salvación del hombre es una obra que solo Dios puede llevar a cabo. En el versículo 5 Pablo niega rotundamente que sea por medio de la Ley de Moisés.
En segundo lugar, la porción bajo consideración de igual forma hace abundantemente claro que la obra de Dios es tan poderosa que puede transformar a los más depravados. Pablo escribió: «Palabra fiel es esta; y en cuanto a estas cosas quiero que hables con firmeza, para que los que han creído en Dios procuren ocuparse en buenas obras. Estas cosas son buenas y útiles para los hombres» (3:8). El contexto histórico de Tito, como ya se comprobó, demuestra que los cretenses se caracterizaban por la inmoralidad.
Pablo citó a un profeta cretense que dijo de su propia gente: «Los cretenses son siempre mentirosos, malas bestias, glotones ociosos» (1:12). Homer A. Kent Jr. señala que el nombre de este profeta era Epiménides y cita a Vincent sobre una leyenda que se contaba en Creta, en cuanto a este profeta, que demuestra que los cretenses veían como algo bueno ser perezoso.6 Kent Jr. también comenta lo siguiente: «La inmoralidad de Creta era bien conocida. “Hacerse el cretense” significa “mentir” (krētizein). Epiménides también afirmó que la ausencia de animales salvajes de Creta estaba suplida por sus habitantes humanos».7
Estos datos históricos mencionados hacen ver que la depravación en el hombre no limita a Dios para poder hacer una obra de su infinita gracia en los individuos para cambiarles por completo. Un cretense podía pasar de vivir perdidamente a vivir procurando «ocuparse en buenas obras» (3:8), por medio de la salvación de Dios.
En tercer lugar, Pablo pide que Tito y los cretenses evitaran ciertas prácticas de los falsos maestros. Él dijo al respecto: «Evita controversias necias, genealogías, contiendas y discusiones acerca de la ley, porque son sin provecho y sin valor» (3:9). Desconocer su contexto histórico impide al estudiante de la Palabra poder comprender a lo que se refería Pablo plenamente. Después de motivarles a hacer buenas obras (3:8), ahora les anima a evitar estas cosas que enseñaban los falsos maestros judíos. John MacArthur señala que al hablar de «controversias necias», Pablo les estaba exhortando a que no se involucraran «en argumentos fútiles acerca de cuestiones de filosofía o incluso teología que están basadas en la razón y la imaginación humana pero no en la Palabra de Dios».8
El mismo autor explica que las genealogías mencionadas por Pablo no deben ser condenadas, puesto que la Biblia las menciona repetidamente. MacArthur aclara el motivo por el que Pablo las condena al decir: «La advertencia de Pablo a Tito se refería por otro lado a las incontables interpretaciones caprichosas y alegóricas de tales genealogías que tanto ha fascinado a muchos judíos durante siglos».9
John MacArthur utiliza el contexto histórico del Concilio de Jerusalén mencionado en Hechos 15 para entender correctamente cuando Pablo dice que los hermanos también debían evitar «contiendas y discusiones acerca de la ley».10 El motivo por el que los cretenses no debían continuar debatiendo sobre asuntos de la ley de Moisés, era porque ya se había llegado a un acuerdo para todas las iglesias. Se determinó que la justificación era por gracia y por fe, y que los creyentes gentiles no debían ser exigidos a cumplir las ordenanzas del Antiguo Testamento.
Conclusión
Se ha buscado comprobar lo efectiva que es una hermenéutica histórica o un análisis de los eventos que rodean un pasaje en la Biblia al usar como ejemplo Tito 3:4–11. No profundizar en el conocimiento del contexto histórico es perderse de una importante directriz que Dios da a los estudiantes de Su Escritura. Antes de aplicar la Biblia a nuestro mundo, tenemos que entenderla de acuerdo al mundo en el que sus eventos se llevaron a cabo. Aplicar una hermenéutica histórica edifica al estudiante de la Palabra, a la iglesia de Cristo y, lo más importante, enaltece el nombre del Señor. No cabe duda de que se debe estudiar el contexto histórico, ser guiados por el Espíritu y leer las Escrituras para logarlo.
- D. Edmond Hiebert, An Introduction to the New Testament: Three Volume Collection (Waynesboro, GA: Gabriel Publishing, 2003), 344. ↩︎
- John MacArthur, The MacArthur Bible Handbook (Nashville, TN: Thomas Nelson, 2003) 451. ↩︎
- Robert G. Gromacki, New Testament Survey (Grand Rapids: Baker Book House, 1986), 309-310 [traducción del autor]. ↩︎
- Merrill C. Tenney, ed. The Zondervan Pictorial Encyclopedia of the Bible, vol. 1 (Grand Rapids: Zondervan, 1977), 1029-1030. ↩︎
- Donald Guthrie, The Pastoral Epistles, Tyndale New Testament Commentaries (Grand Rapids: William B. Eerdmans, 1989), 204 [traducción del autor]. ↩︎
- Homer A. Kent Jr., The Pastoral Epistles: Studies in I and II Timothy and Titus (Chicago: Moody, 1976), 224. ↩︎
- Ibid., 224 [traducción del autor]. ↩︎
- John MacArthur, Comentario MacArthur del Nuevo Testamento: 1 y 2 Tesalonicenses, 1 y 2 Timoteo, Tito, (Grand Rapids: Portavoz, 2012), 181 [traducción del autor]. ↩︎
- Ibid., 182 [traducción del autor]. ↩︎
- Ibid., 183. ↩︎
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