Cristo en toda la Biblia

Gálatas: El Poder de la Cruz

¡Circuncídate para poder ser salvo! ¡Guarda las fiestas solemnes! ¡La justificación es por obras!

El legalismo se estaba infiltrando en las iglesias en Galacia con el propósito de hacer regresar los que reconocían estar bajo la gracia del Salvador a la ley dada a Moisés bajo el antiguo pacto.

Aquellos quienes estaban perturbando y pervirtiendo el evangelio (1:7), en su torcida legalidad, habían logrado que algunos se alejaran para servir un evangelio diferente (1:6). Habían sido fascinados para dejar de obedecer la verdad (3:1). Los habían engañado para que regresaran a los rudimentos pasados (4:9) al hacerlos pensar que la circunsición y toda obediencia a la ley era lo que les otorgaba la salvación.

Nosotros entendemos que “la ley ha venido a ser nuestro guía para conducirnos a Cristo(3:24). La ley nunca nos pudo dar lo que Jesucristo nos ha dado. En la carta a las iglesias en Galacia, Pablo combate el error doctrinal al exhibir la incompetencia de la ley y declarar el poder de la obra de Cristo sobre la cruz.

El poder de la cruz:

  1. Nos libra del pecado (1:4; 2:4). El pecado esclaviza, pero también la ley. A través de Cristo hemos sido redimidos (3:13, 4:5; 5:1). La obra de la cruz nos permite triunfar sobre los deseos de la carne (2:20; 5:24) y nos permite vencer al mundo (6:14).
  2. Nos adopta para ser hechos hijos de Dios (4:6, 7; 3:26). Maravilloso pensar que enemigos de Dios han sido hechos hijos de Dios. No solamente hemos sido adoptados a nueva familia sino que también hemos sido hechos herederos (4:7).
  3. Nos garantiza la promesa del Espíritu (3:14). A través de Cristo podemos vivir una vida fructífera manifestando el fruto del Espíritu (5:22, 23).
  4. Nos justifica (2:17). Eramos culpables delante de un Dios santo mas ahora hemos sido declarado justos. Hemos sido revestidos con la justicia de Cristo (3:27), de manera que cuando Dios nos ve, él nos ve en la perfecta justicia de su Hijo.
  5. Nos añade a un cuerpo (3:28). Conformado por Judíos, ¡pero también de nosotros los Gentiles!

El legalismo promovía a que las personas se gloriaran en la ley o en si mismos. Pablo nos anima a que únicamente nos gloriemos en Cristo y en la inmensa obra que realizó en la cruz. “Jamás acontezca que yo me gloríe, sino en la cruz de nuestro Señor Jesucristo” (6:14).

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