Iglesia según la Biblia

¿Por qué lo hacemos? La Cena del Señor

Foto por James Coleman

¿Qué nombres se le da en las Escrituras?

La Palabra de Dios le da a esta reunión de la iglesia dos nombres. Uno enfatiza lo que hacemos y es: “partimiento del pan” (Hch. 2:42). El otro enfatiza de quien es, siendo: “cena del Señor” (1 Co. 11:20).
Muchos lo llaman: reunión de adoración, santa cena, eucaristía, santísimo sacramento, etc… Pero es mejor apegarnos a las designaciones que Dios nos da en su palabra.

¿Quién lo instituyó?

Jesucristo instituyó la cena del Señor en presencia de sus discípulos la noche antes de que fuese crucificado (Mt. 26:26; Mr. 14:22; Lc. 22:19). Cuando Pablo enseña sobre el tema a los Corintios, les aclara que el mandato de llevar a cabo la cena del Señor es algo que recibió del Señor mismo (1 Co. 11:23). Por lo tanto, llevar a cabo el partimiento del pan es en obediencia al Señor y no al hombre al ser mandato de él.

¿Cuál es su objetivo?

Por medio de un pan y una copa, el Señor Jesús quiere que hagamos memoria de su muerte (Lc. 22:19; 1 Co. 11:24). Cristo enseñó que el pan representa su cuerpo partido (1 Co. 11:24); y la copa, su sangre derramada (1 Co. 11:25).

La enseñanza bíblica es muy clara en especificar que es un solo pan y una sola copa. Pablo indica en 1 Co. 10:17 que la razón es porque representa la comunión que debe haber en la iglesia siendo un solo cuerpo.

Tendríamos también que aclarar que el pan no es el cuerpo del Señor, sino que representa su cuerpo. Lo mismo con la copa. El vino no es su sangre, sino que representa su sangre. Son solamente símbolos que nos ayudan a meditar en los dolores del Señor.

El deseo de Jesucristo es que cada iglesia anuncia su muerte de esta manera hasta que él venga por nosotros (1 Co. 11:26).

¿Cuándo debe realizarse?

En Hch. 2:42 vemos que, una de las actividades en las que perseveraba la iglesia en Jerusalén, fue el partimiento del pan. Era algo que hacían comúnmente. Los cristianos en Troas celebraban la cena del Señor “el primer día de la semana” (Hch. 20:7). La manera en la que Pablo se expresa a los corintios hace ver que el partimiento del pan no era algo que hacían esporádicamente, sino que lo hacían constantemente. Él les escribió: “todas las veces que comiereis este pan, y bebiereis esta copa, la muerte del Señor anunciáis hasta que él venga” (1 Co. 11:26). Hay suficiente soporte bíblico para concluir que cada Domingo el Señor quiere que nos reunamos para hacer memoria de él.

La Palabra de Dios especifica qué día debemos hacer memoria de Cristo, más no se nos indica la hora. Es llamada “cena del Señor” porque se seguía un horario distinto al nuestro en el que el día comenzaba y culminada a las 6:00 pm. Al parecer algunas iglesias también celebraban el partimiento del pan de noche por el horario de trabajo de los hermanos que eran siervos. En cuestiones de horario, el Señor no especifica que tiene realizarse a una cierta hora.

¿Quiénes pueden participar?

Aquellos que creyeron en el Señor, fueron bautizados y añadidos a la iglesia (Hch. 2:41) son los que pueden participar. De igual manera, son creyentes que no están en pecado fraternal (Mt. 18), pecado moral (1 Co. 5) o pecado doctrinal (1 Tim. 1:19, 20).
Pablo advirtió a los corintios que debían de examinarse porque el que come del pan o bebe de la copa al estar en pecado queda expuesto al castigo de Dios (1 Co. 11:27-32).

Los que no cumplen con los requisitos mencionados, deben sentarse aparte en el lugar del simple oyente (1 Co. 14:16).

¿Qué debemos evitar?

Ya mencionamos la santidad que es requerida. Pero hay otras cosas que debemos tener en mente al participar en esta reunión de la iglesia.

  1. Desobedecer el mandato del Señor al no estar presente (Heb. 10:25). Cansancio, pereza, pecado oculto, disgusto con los hermanos, etc… No son razones validas por no presentarse.
  2. Llegar sin haberse preparado. A lo largo de la semana, seamos varones o mujeres, deberíamos de preparar algo que podamos traer delante del Señor. Ponte la meta de no solamente llegar con algo que le puedas presentar al Señor, sino que sea algo fresco o nuevo.
  3. Presentarse por cumplir con una costumbre pero no hacerlo de corazón. El problema que hubo con el pueblo de Israel pudiera también ser el nuestro en ocasiones. Es posible que nuestros labios honren al Señor, pero que nuestro corazón este lejos de él (Mr. 7:6).
  4. Perder de vista el enfoque que deben de tener el Señor y su muerte. El partimiento del pan no es el tiempo para pedirle a Dios por distintas necesidades que tengamos o para cantar himnos que no tengan que ver con sus padecimientos.
  5. La Palabra de Dios no sea leída. Es una buena costumbre que un hermano lea y comparta algo sobre la muerte del Señor durante la cena del Señor.

Dios nos ayude a cumplir con la ordenanza dejada por su Hijo de hacer memoria de él a través de un pan y de una copa.

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