Temas contemporáneos

El Cristiano y la Marihuana

Foto por Matthew Brodeur

En muchos países el uso de la marihuana se ha legalizado. En el caso de Norte América y Latino América, la mayoría de los países lo han legalizado. Al convertirse en algo más y más común en nuestra sociedad, algunos han preguntado: ¿Podemos los cristianos consumir la marihuana?

Considera las siguientes preguntas que debes hacerte:

¿Es legal en tu país?

No podemos ingerir algo que está prohibido por las autoridades que nos gobiernan. Dios enseña en su palabra que debemos sujetarnos a las autoridades terrenales. ”Sométase toda persona a las autoridades que gobiernan. Porque no hay autoridad sino de Dios, y las que existen, por Dios son constituidas” (Rom. 13:1).

¿No hay otras opciones?

Generalmente hablando, el uso de la marihuana es algo que aún se sigue estudiando. Hay muchas dudas que aún hay sobre los beneficios y los efectos secundarios en el consumo de la marihuana. Considerando eso, quizás pudieses considerar otros remedios, ya sean naturales o farmacéuticos, que son legales y que han sido comprobados como siendo efectivos.

¿Recreativo o medicinal?

Consumir la marihuana de forma recreativa es con el fin de recibir algún placer físico. No tiene como fin remediar alguna enfermedad. Dios no quiere que ninguna sustancia nos intoxique o tome control de nuestros cuerpos. Él quiere que seamos sobrios (1 Pe. 5:8) y que el Espíritu Santo sea el único que nos controle (Ef. 5:18). Fumar daña el cuerpo y sabemos que nuestros cuerpos le pertenecen al Señor al ser morada de él (1 Co. 3:16; 1 Tes. 5:23).

En ocaciones algunos consumen la marihuana por problemas de depresión y ansiedad. Las crisis emocionales son realidades en la vida del cristiano pero hay otras alternativas espirituales y médicas en las que podemos encontrar ayuda al sufrir ese tipo de problemas emocionales.

El otro uso de la marihuana sería el medicinal, en donde se consume para poder erradicar alguna enfermedad o dolor en el cuerpo. A estas instancias, como he señalado, quizás lo mejor sería evitarlo. Pero si un cristiano lo quiere utilizar tendría que ser bajo la supervisión de un médico, tener mucho cuidado que no se vuelva una adicción al cuerpo y que jamás sea fumado.

Eso aplica para cualquier medicamento. En lo que más se pueda, el creyente debe evitar tomar farmacéuticos que el cuerpo exija al haberse vuelto ya una adicción. En Gál. 5:22 Pablo señala a la hechicería como una obra de la carne. Esa palabra ”hechicería” tiene que ver con medicamentos. De hecho, de allí proviene la palabra que utilizamos al hablar de una farmacia o un farmacéutico. Tenemos que tener cuidado con lo que se nos receta y cuáles son los medicamentos que ingerimos.

¿Hay el peligro de que sea de tropiezo a alguien?

No hay un versículo que diga: ”No consumirás marihuana”. Pero la Biblia sí enseña que debemos evitar hacer cosas que puedan ser de tropiezo a otros hermanos (Rom. 14:13; 1 Co. 8:13). Alguien pudiese tener mucho cuidado y únicamente consumirlo con fines medicinales sin volverse adicto. Pero quizás alguien que esa persona conozca y sepa que lo consume no pueda controlarse y se vuelva adicto. La Biblia enseña que eso es algo que tenemos que considerar aún cuando quizás son lícitas
(1 Co. 6:12).

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