Iglesia según la Biblia

El Silencio de la Mujer en la Iglesia

La Biblia le da un lugar muy especial a las mujeres en el servicio a Dios. No es la intención en este escrito quitarle mérito a las habilidades y la importancia que las mujeres tienen en las cosas de Dios. La única intención que hay es analizar lo que enseña Dios en su palabra acerca de mujeres participando públicamente en las reuniones de la iglesia.

La predicación en los días del Señor

Distintas mujeres acompañaron al Señor y le apoyaron en su ministerio. ”Estaban allí muchas mujeres mirando de lejos, las cuales habían seguido a Jesús desde Galilea, sirviéndole” (Mt. 27:55). Sirvieron de muchas maneras, pero nunca encontramos una sola mención de una mujer siendo enviada por el Señor a que predicase. Los evangelios claramente muestran que los que predicaban junto con el Señor eran los varones (Mr. 3:14; Lc. 9:2).

La predicación después de la ascensión del Señor

Igual como con el Señor, varias mujeres trabajaron junto con los apóstoles. No hay ninguna duda de que fueron de gran ayuda. Pero tampoco leemos de los apóstoles apoyándose en las mujeres para que ellas predicasen la palabra de Dios. Siempre encomendaban esa responsabilidad a varones a que ejercieran esa responsabilidad. Uno de muchos ejemplos sería lo que Pablo le pidió a Timoteo a hacer en Efeso: ”que prediques la palabra; que instes a tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina” (2 Tim. 2:4).

Existieron dos iglesias que permitieron que las mujeres predicaran y en los dos casos vemos que hubo una reprensión para que se corrigiese esa práctica indebida. Una fue la iglesia en Corinto. Pablo les escribió: ”Vuestras mujeres callen en las congregaciones; porque no les es permitido hablar, sino que estén sujetas, como también la ley lo dice. Y si quieren aprender algo, pregunten en casa a sus maridos; porque es indecoroso que una mujer hable en la congregación.” (1 Co. 14:35). La palabra ”indecoroso”, según la Concordancia Strong’s significa: ”inmundo, bajo, vergonzoso”. Tiatira fue la otra iglesia la que permitió que una mujer predicara. Cristo fue muy claro en su desacuerdo que tenía con esa práctica. Él les dijo: ”Tengo unas pocas cosas contra ti: que toleras que esa mujer Jezabel, que se dice profetisa, enseñe y seduzca a mis siervos a fornicar y a comer cosas sacrificadas a los ídolos” (Ap. 2:20).

En algunos casos se utiliza a las hijas de Felipe el evangelista para defender el hecho de que la mujer puede predicar. Lucas escribe: ”Tenía cuatro hijas doncellas que profetizaban” (Hch. 21:9). El detalle es que la Biblia no dice que las hijas de Felipe profetizaban en la iglesia. Si leyéramos la Biblia con cuidado nos daríamos cuenta en el versículo anterior, de que se encontraban en su casa (Hch. 21:8).

De igual manera, hay otros dos pasajes que normalmente son empleados erróneamente para justificar la participación de las mujeres en las reuniones de la iglesia. El primero es donde leemos en los evangelios de que el Señor se le apareció a las mujeres primero. María Magdalena fue la primera en ver al Cristo resucitado (Jn. 20:16). Nadie tiene ninguna duda de que eso fue cierto, pero eso no tiene nada que ver con mujeres predicando en un servicio. El otro pasaje es Gá. 3:28- ”Ya no hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay varón ni mujer; porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús.” Lo que escribe Pablo es muy cierto. Todos somos iguales en Cristo. Pero otra vez, esto no tiene nada que ver con mujeres predicando al estar reunida la asamblea.

La razón dada

La enseñanza de Pablo en 1 Corintios 14 concuerda con lo que Pablo escribió en 1 Timoteo 2:11, 12- ”La mujer aprenda en silencio, con toda sujeción. Porque no permito a la mujer enseñar, ni ejercer dominio sobre el hombre, sino estar en silencio”. El pasaje claramente muestra de que se está refiriendo a cuando estamos reunidos como iglesia. Pablo pide que la mujer no predique.

Lo que no hace Pablo en 1 Corintios 14, sí lo hace en 1 Timoteo 2 al darnos las razones por las que debe de guardar silencio la mujer. La primera: ”Porque Adán fue formado primero, después Eva” (1 Tim. 2:13); y la segunda: ”y Adán no fue engañado, sino que la mujer, siendo engañada, incurrió en transgresión” (1 Tim. 2:14). Se explica por sí solo porque es que la mujer no puede enseñar en la asamblea.

Conlusión

Nadie tenga ni la menor duda de que Dios valora grandemente el servicio de las mujeres. El que escribe ha sido testigo de la gran ayuda que son las mujeres en el servicio a Dios. Pero tenemos que apegarnos a la palabra de Dios. La Biblia claramente enseña que las mujeres deben de guardar silencio en las congregaciones y no deben predicar el evangelio ni enseñar la palabra. Esas responsabilidades son exclusivamente encomendadas a los varones. No las hace inferiores a los varones sino que sencillamente esa no es una función que Dios le ha dado.

1 comentario en “El Silencio de la Mujer en la Iglesia”

  1. Sería bueno también mencionar que la mujer puede trabajar o ensenar fuera de la asamblea. Con personas incombersas,no digo predicando en la calle pero si compartiendo la palabra de Dios con personas incombersas, con niños etc. Muchas personas mujeres se alejan por qué piensan que las mujeres no hacemos nada en una asamblea, pocas veces se predica eso en una asamblea..me gusta mucho este tipo de mensajes.

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