Temas contemporáneos, Vida Cristiana

Feminismo

Foto por Miguel Bruna

¿Qué busca el feminismo?

Esta corriente busca establecer una igualdad de derechos entre hombres y mujeres en relación a lo social, político y económico. 

Así como lo hicimos con el machismo, en cuanto al feminismo, queremos analizar qué enseña la Biblia respecto a este tema. Por más que pase el tiempo y por más antigua que se convierta la palabra escrita de Dios, jamás debe dejar de ser nuestra única guía. 

En cada mujer hay el peligro de tener deseos feministas. Una de las maldiciones por causa del pecado dada a la mujer en Gn. 3:19 fue: ”Tu deseo será para tu marido, y él tendrá dominio sobre ti.” Esto enseña que la mujer en su naturaleza en ocasiones puede llegar a resentir el orden que Dios ha establecido entre el hombre y la mujer. 

Foto por Roya Ann Miller

La Actitud del Feminismo

No todo lo que promueve el feminismo es anti-bíblico. Buscan prohibir la pornografía porque denigra a la mujer, logró que se le permitiera a la mujer recibir educación y es sensible al maltrato recibido por parte de los hombres. 

Veremos que sí hay cosas flagrantes que promueve el feminismo que van completamente en contra de los designios de Dios, pero no todo. Uno de los problemas con el movimiento es la actitud que se tiene y las acciones que se toman para poder alcanzar su agenda. 

El movimiento feminista se organiza a través de agrupaciones o partidos que logran realizar sus propósitos para el supuesto bien de la sociedad a través de huelgas y manifestaciones. 

No sería recomendable que una mujer cristiana se identifique con un movimiento feminista a través de una manifestación para presionar al gobierno porque la Biblia pide que nos sujetemos a las autoridades (Rom. 13:1; Tit. 3:1). El Señor Jesús y los apóstoles vivieron en tiempos cuando gobernaban tirantes corruptos y perversos; sin embargo, nunca leemos de ellos organizando huelgas para obligarlos a cambiar su parecer.

Promover programas sociales a través de la política jamás tendrá el mismo impacto en las vidas de las personas como compartir el evangelio con los que están a nuestro alrededor. 

El Feminismo y el Matrimonio

La ideología bajo consideración ve con mucha sospecha la institución del matrimonio. No podemos quedarnos ciegos al hecho de que existen muchos abusos y maltratos en el matrimonio. Pero eso no es culpa de Dios, sino de las personas.

No podemos juzgar si algo es bueno o malo al considerarlo a través de aquellos que no cumplen adecuadamente con sus responsabilidades en relación a sus parejas. Debemos considerar lo maravilloso que es el matrimonio por lo que nos dice Dios en su palabra.

Si seguimos las instrucciones de Dios en el matrimonio, todo saldrá bien. Las feministas se horrorizan cuando uno muestra que el orden divino establece que el varón es la cabeza de la mujer y que la mujer dede sujetarse al varón (Ef. 5:22-24; Co. 3:18).

El hombre tiene la responsabilidad en el matrimonio de amar a la mujer. De eso no hay ninguna duda. Un esposo que ama a su esposa jamás le faltaría el respeto, ni abusaría de ella psicológica o fisicamente. El feminismo no es ningún movimiento precursor o pionero de la protección del bienestar de la mujer. Dios siempre ha protegido la integridad de la mujer.

El feminismo busca que la mujer y el hombre tengan los mismos derechos. Dios les otorga a ambos los mismos derechos. Nadie valora más a las mujeres como Dios. Lo que él sí establece es que hay una diversidad en las responsabilidades dadas a ambos. El hombre ama y la mujer se sujeta.  

No es irrazonable Dios cuando él pide eso. En todos los ámbitos de la sociedad hay niveles de autoridad que deben respetarse para que haya armonía. No puede haber anarquía en cada esfera de la vida o si no habría un caos social. No toda persona puede ser un líder. Lo ciudadanos se sujetan a los gobernantes. Los trabajadores siguen las ordenes de sus patrones. Los cristianos reconocen la autoridad de sus pastores. En el hogar es lo mismo, Dios ha puesto al hombre como líder, él se apoya en su compañera idónea y ella se sujeta a él. Aún podemos ver esto en el mundo animal. Los machos tienen su función y autoridad; y las hembras tienen su función y reconocen su autoridad.

Lo enseñado por Dios en la Biblia en cuanto al matrimonio no tiene nada de machismo. Si Dios permitiera el abuso a la mujer como en el Islam, eso sí sería machismo. Si Dios no le diera ni un valor a la mujer, entonces sí sería machismo. Recalco una vez más: Dios valora como nadie más a la mujer, pero sí le ha dado un rol específico en el matrimonio. 


También en cuanto al feminismo y el matrimonio, también existe la creencia que la mujer tiene la libertad de casarse con otra mujer. Dios es claro en su palabra que el matrimonio sólo es válido entre un hombre y una mujer. 

El Feminismo y el Aborto

¿Cómo pudiera una mujer cristiana identificarse con el feminismo cuando promueve vehemente el aborto? Es lo mismo con la política. ¿Cómo podemos como creyentes en Cristo apoyar partidos políticos que no ven nada de malo con matar una criatura de 7 meses en el vientre de su madre?

Dios hace claro en su palabra que la vida comienza en el momento de la concepción. El tema del aborto lo tendremos que ver a detalle en otra ocasión. El feminismo establece que la mujer tiene el derecho de hacer con su cuerpo como a ella le plazca.

Dos cosas en cuanto a eso. Primero, la mujer no tiene el derecho de hacer lo que quiera con un cuerpo que el Creador le ha dado. Segundo, la criatura que tiene en su vientre, tenga 20 días o 9 meses de edad, es un ser ser humano que está dentro de ella. Por lo tanto, ella no tiene el derecho de terminar la vida de su bebé. 

Foto por Allie Smith

El Feminismo y el Empleo

Esta corriente enfatiza mucho la necesidad de que las mujeres encuentren oportunidades de trabajo y que se les pague el mismo sueldo que a los hombres. No hay ningún problema con eso. Esa no es la cuestión a considerar.

La pregunta que más bien deberíamos de hacernos es: ¿Anhela Dios que la mujer casada y con hijos tenga una vida profesional? Aquí es donde tocaremos cuerdas sensibles en el corazón algunos que quizás causará disgusto o enojo, pero Dios sí nos da instrucción también sobre esto. 

Con amor y gracia, le pediría a alguien que este en desacuerdo que por favor me muestre un ejemplo de una mujer en la Biblia que salió a trabajar y dejó el cuidado de su hogar y de su familia en manos de otra persona.

Según la Biblia, Dios tiene el propósito de que el hombre trabaje y que la mujer tenga la responsabilidad primaria del cuidado del hogar, de su esposo y de los hijos (Tit. 2:5). Mujeres solteras son tema aparte. Estamos hablando de mujeres casadas. Dios anhela que el hombre provea el pan para la familia (Gn. 3:19) y que la mujer pueda dar buen testimonio al administrar correctamente su hogar y que ayude con la crianza de los hijos mientras el padre está trabajando. Muchos recaen en sus padres, suegros, amistades o guarderías para que cuiden a sus hijos. Esto es completamente foráneo a lo que Dios contempla para una familia.

En el escrito publicado la semana pasada titulado ‘’El Machismo’’ mencionábamos que no hay nada de malo en que el hombre ayude con las actividades del cuidado del hogar. Con todo esto, no estoy diciendo que sería incorrecto que el hombre tome una escoba para barrer o ayude a su esposa a vestir a sus hijos. Lo que sí estoy diciendo, es que Dios le delega a la mujer principalmente el cuidado del hogar y de la familia.

No debe de sorprendernos cuando vemos a una sociedad tan disfuncional cuando no se siguen los valores que Dios quiere ver en cada familia. En una familia, el hecho de que solo sea el hombre que trabaje, signifique que haya un ingreso menor a que si trabajaran ambos. Pero más vale el bienestar de tus hijos, que tu bienestar económico. Posiblemente ajustar nuestro entorno familiar a lo que Dios quiere signifique tener que modificar nuestro estilo de vida para que con el salario del esposo pueda la familia vivir. ¿Cuáles cualidades espirituales y eternas podrás ver en la vida de tus hijos si son criados por personas que no conocen de Dios? 


La mujer virtuosa de Proverbios 31 es otro ejemplo en el que podemos basar lo que hemos mencionado sobre el rol principal de la mujer. La mujer mencionada en ese pasaje pareciera que tenía algún tipo de negocio que manejaba desde su casa que no le impedía cumplir con su tarea principal de cuidar el hogar y su familia. Quizás esto sea una opción para hermanas que quieren ayudar con los gastos del hogar pero que no quieren descuidar una responsabilidad tan grande que Dios les ha encomendado.

Débora que gobernó en Israel, dice Jueces, que se quedaba debajo de una palmera y que todos venían a ella para consultarle en relación a sus asuntos en la vida común. Aún alguien como ella, teniendo una posición tan relevante, estaba en un lugar fijo para así no desatender sus labores como esposa.

Hermanas, todo se resume en lo siguiente. ¿Vamos a mirar al mundo tan devastado, desorientado y pervertido por el pecado, para saber cuál es el mejor estilo de vida para nuestras familias? ó ¿Vamos a buscar dirección en un Dios que ideó el núcleo familiar y que da las herramientas necesarias para tener éxito en este ámbito de la vida que es tan fundamental?

Los varones debemos cumplir con nuestras funciones; y las mujeres con las suyas, y todo saldrá bien para la gloria de Dios.

Foto por Sharon McCutcheon

El Verdadero Movimiento Feminista

Si quieres como mujer causar un impacto en el mundo; en vez de marchar para el movimiento feminista, mejor sigue el ejemplo de mujeres como Jocabed, Ana o Eunice que criaron hijos que sirvieron a Dios y a su pueblo de todo corazón.

En vez de entregar tu tiempo a una corriente mundana; mejor busca ser como Rut, Priscila o Elisabet que fueron de ayuda idónea para sus esposos para que ellos pudiesen ser de bendición a los que estaban a su alrededor.

De igual manera, sería mejor que dieras tu vida por las verdades de Dios que por las filosofías del hombre. Haz como Ester quien arriesgó su vida por su pueblo. Emula el ejemplo de las mujeres que siguieron a Cristo y estuvieron dispuestas a permanecer bajo la sombra de su cruz a pesar del gran riesgo que había. Sé como la mujer elegida de 2da carta de Juan quien a pesar de la persecución promovió y protegió la verdad de Dios.

Ese es el verdadero movimiento feminista que Dios quiere ver en ustedes. 

Foto por Federica Giusti



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