Cristo en toda la Biblia

Cristo en toda la Biblia: Animales limpios e inmundos (Lv. 11; Dt. 14)

Dios le hizo saber a su pueblo que habían animales inmundos que no podían comer y animales limpios que sí podían comer. Él les explicó las distintas características de los animales que definían cuáles eran limpios y cuáles eran inmundos.

  1. Pezuña hendida y que rumia

    La pezuña hendida o partida es cuando los animales tienen un número par de pezuñas. Dos de ellas más desarrolladas que las otras. Por ejemplo: camello, cabra, cerdo, ganado vacuno, etc…

    Los que rumian, o también conocidos como rumiantes, son los que digieren sus alimentos a través de la regurgitación. Los cuáles son los mamíferos que se alimentan de vegetales (ej. toro, vaca, cabra).

    En base a eso, los siguientes eran animales inmundos: perro, tigre, armadillo, tejón, cerdo, etc…

    La pezuña hendida nos puede hablar del andar de nuestro Salvador. Siempre caminó de acuerdo a la voluntad de su Padre. Siempre su andar concordó con sus palabras. El apóstol Juan conoció íntimamente al Señor, analizó cuidadosamente su caminar, y él nos recomienda que debemos ”andar como él anduvo” (1 Jn. 2:6).

    El sistema digestivo de los rumiantes, nos puede indicar algo sobre el Señor y cómo siempre meditaba en la palabra de su Dios. Él es el mejor ejemplo del varón bienaventurado del Salmo 1 quien: ”en la ley de Jehová está su delicia, y en su ley medita de día y de noche.” Constantemente prestaba su oído para oír la palabra de su Padre. ”Despertará mañana tras mañana, despertará mi oído para que oiga como los sabios. Jehová el Señor me abrió el oído, y yo no fui rebelde, ni me volví atrás” (Isa. 50:4, 5).
Foto por Cole Winters en unsplash.com


2. Aletas y escamas

Los animales limpios del mar eran aquellos que cumplían con estas dos características: tenían aletas y también escamas. En base a eso, los judíos consideraban a los siguientes animales como inmundos: tiburón, pulpo, ostión, langosta, etc.. Lo que sí podían comer eran los peces.

Las aletas le dan dirección al pez. Pensemos en Jesucristo dependiendo en su Padre y en el Espíritu Santo para recibir guía al estar aquí en la tierra. Él declaró: ”No puedo yo hacer nada por mí mismo; según oigo, así juzgo; y mi juicio es justo, porque no busco mi voluntad, sino la voluntad del que me envió, la del Padre” (Jn. 5:30). Nuestro Señor es el ejemplo perfecto de alguien que siempre estuvo en el lugar indicado e hizo la obra precisa porque siempre se sujetó a la voluntad de Dios.

Las escamas protegen al pez. Vemos en esto la perfección del Hijo de Dios a pesar de estar rodeado por el pecado aquí en el mundo. Podemos darle gracias a Dios que, el que dio su vida por nosotros, se sentó a la mesa con pecadores, fue tocado por aquella mujer pecadora y llevó todos nuestros pecados en la cruz; mas nunca se contaminó por nuestro mal. Siempre mantuvo su pureza y santidad.

Foto por Clint Bustrillos en unsplash.com

3. Lista de 20 aves

Habiendo considerado a los animales del campo, y después a los peces, ahora considera a las aves. Dios da una lista de 20 aves que él prohibió a su pueblo poder comerlas. Por ejemplo: águila, cuervo, búho, pelícano, etc… Muchas de estas aves son de rapiña. Algunas de ellas se alimentan de cadáveres de animales en estado de descomposición.

Creo que aquí podemos volver a observar la hermosa perfección de nuestro Señor y Salvador. Vivió en una época de tiempo en la cual el hombre se desenfrenaba en el pecado. Dios al ver a la humanidad perdida en la maldad, podía deleitarse en la santidad de su Hijo.

Las aves que sí podían comer al ser limpias eran por ejemplo: la gallina, el pato, la paloma y el pavo.

Pensemos en la gallina por un momento. ¿Te acuerdas de la ocasión cuando el Rey de gloria se comparó a una gallina? Él dijo poco antes de ir a la cruz: ”¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas, y apedreas a los que te son enviados! ¡Cuántas veces quise juntar a tus hijos, como la gallina junta sus polluelos debajo de las alas, y no quisiste!” (Mt. 23:37). ¡Qué ternura encontramos en el bendito Señor!

Foto por Phoenix Han en unsplash.com

4. Insectos que anda sobre cuatro patas, que aparte tienen piernas y que saltan

Concluimos viendo a los insectos y cuáles eran limpios y cuáles no lo eran. Las langostas y los saltamontes eran considerados limpios porque cumplen con esas características requeridas por Dios. Todos los demás insectos eran considerados inmundos.

Al pensar en estos insectos que tienen la habilidad de saltar sobre la tierra, volvemos a mirar la pureza de Jesucristo. Nunca podía la contaminación moral en esta tierra afectarle a él. Cristo no pecó, no podía pecar y no podía ser tentado por el pecado.

!Qué grandioso Salvador tenemos!

Foto por Joshua Hoehne en unsplash.com

Dios ha purificado todos los animales. Lo hizo después de la muerte de su Hijo cuando quedó abolida la ley de Moisés (Hch. 10:15; 11:9; 1 Tim. 4:4, 5). Todo lo inmundo, Cristo lo ha hecho puro. Lo hizo con los animales y lo ha hecho con nosotros.

Dios nos ayude a tratar de alcanzar a entender algo del poder de la obra de Cristo en la cruz y todo lo que ha logrado para la gloria de Dios y para el bien nuestro.

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