Cristo en toda la Biblia

José como Figura de Cristo (1)

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Esteban fue apedreado por gobernantes judíos después de su predicación en la que resaltó a Cristo en las vidas de distintas personas del Antiguo Testamento. Lo hizo para señalarles cómo- el mismo pecado de sus padres en el pasado- lo habían cometido ellos con Cristo al colgarlo sobre un madero. Mucho tiempo antes de que nosotros hiciéramos comparaciones entre José y Jesucristo, Estaban ya lo había hecho (Hch. 7:9-16). Observemos el trato que recibió nuestro Señor por parte de Israel, Su propio pueblo, en la relación de José con sus hermanos. En Génesis 37 los hermanos de José le: aborrecieron (vv. 4,5,8), envidiaron (v. 11), conspiraron (v. 18), escarnecieron (v. 19), vendieron (vv. 27, 28) y torturaron (v. 24). El pueblo de Israel aborreció a Cristo. “Despreciado y desechado… fue menospreciado…” (Isa. 53:3). Aún Pilato se dio cuenta de que los judíos lo habían entregado por envidia (Mat. 27:18) después de que habían conspirado contra Él corruptamente. El escarmiento de personas que supuestamente tenían la ley de Dios en sus labios, dijeron todo tipo de atrocidades de Él que Lo degradaron hasta hacerlo sentirse como un gusano (Sal. 22:6). Nuestro bendito Señor también fue vendido como si fuese un objeto, cuando Su valor era y es inestimable. Ningún pozo, o cualquier otra cosa, puede compararse a la muerte por crucifixión que exigieron los lideres judíos a los Romanos para el Salvador. A pesar de todo lo que hicieron los hermanos de José, llegó el día cuando sus sueños se hicieron realidad. Sus hermanos, en vez de humillarlo, lo reconocieron como el gobernante de la nación más poderosa de su tiempo y se postraron ante él. Juan dice de la primera venida de Cristo a la tierra, en cuanto al pueblo Hebreo: “A lo suyo vino, y los suyos no Le recibieron.” (Jn. 1:11). El día vendrá cuando Cristo se presentará ante Israelitas y personas de todas las naciones y Lo reconocerán como Rey (Jer. 23:5,6; Ez. 37:21, 22).

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