Cristo en toda la Biblia

Cristo en Toda la Biblia: Velo del Tabernáculo

Éx. 26:31-37; 36:35-38


En el santuario de Dios habían dos velos. Uno estaba en el interior; y el otro en el exterior. El velo exterior hacía separación entre el atrio y el lugar santo; el velo interior hacía separación entre el lugar santo y el lugar santísimo. El velo exterior es llamado: “puerta del tabernáculo” (Éx. 26:36) y “velo del frente” (Éx. 39:34). 


Ambos velos eran de azul, púrpura, carmesí y lino torcido. Los cuatro colores coinciden con el énfasis que dan los evangelistas sobre Cristo. El azul es el evangelio de Juan quien escribe de la procedencia celestial de Cristo. El púrpura es el evangelio de Mateo que nos presenta la realeza de Cristo. El carmesí es el evangelio de Marcos que se enfoca en el servicio de Cristo. (Gusanos siendo apachurrados para dar color carmesí a la ropa hace pensar en la humillación de Cristo como siervo). El blanco del lino es el evangelio de Lucas que señala la perfección de Cristo, aún siendo el Hijo del hombre. 


El velo interior era de obra primorosa porque llevaba diseño de querubines; el velo exterior era de obra de recamador o tejedor porque no llevaba diseño. Encontramos querubines sobre el propiciatorio, en la cortina de arriba y sobre el velo interior. Es llamativo notar el interés que muestran los ángeles en el Señor Jesús (1 Ti. 3:16). 


El velo interior colgaba de ganchos de oro que iban en cuatro columnas de madera de acacia cubiertas de oro. Estas columnas tenían basas de plata. El velo exterior colgaba de ganchos de oro que iban sobre cinco columnas. Estas columnas tenían basas de bronce. Por lo regular, entre más nos alejamos de la presencia de Dios en el tabernáculo, los materiales van disminuyendo en su valor (Por ejemplo: basas de oro y después basas de bronce). Las basas de plata son nuestra redención en Cristo y las de bronce son el juicio de Dios sobre él por nuestras maldades. 


El escritor se está refiriendo al velo del templo- y no al del tabernáculo- cuando escribió en He. 10:20 “el camino nuevo y vivo que él nos abrió a través del velo, esto es, de su carne” cuando fue rasgado (Mt. 27:51; Mr. 15:38; Lc. 23:45). Aún cuando ese el caso, el velo del tabernáculo también puede representar el cuerpo de Cristo. El velo siendo rasgado para darnos acceso a la presencia de Dios, nos hace meditar en los intensos dolores que el Señor sintió en su cuerpo. Cuando coma del pan, piense en el cuerpo de Cristo siendo rasgado como sucedió con el velo por todo lo que padeció.

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