Cristo en toda la Biblia

Cristo y su Vida de Agradecimiento a su Padre

Pablo le escribió a Timoteo: “Exhorto ante todo que se hagan rogativas, oraciones, peticiones y acciones de gracias” (1 Ti. 2:1). El Señor Jesucristo es el ejemplo perfecto de alguien que continuamente le ofrecía a Dios acciones de gracias. Veamos cómo daba gracias aún cuando era algo que le traería dolor. 

“Alabaré yo el nombre de Dios con cántico, lo exaltaré con alabanza” (Sal. 69:30). 

El Salmo 69 nos profetiza los sufrimientos de nuestro Salvador. En los versículos 1-21 leemos acerca del llanto de Cristo en su agonía; y en los versículos 22-36 es el canto de Cristo en alabanza a su Dios. (En el Salmo 22 encontramos lo mismo: primero sus dolores y después su alabanza). Llama la atención que después de haber sufrido el tormento de la cruz, Cristo alabó a su Padre ofreciéndole acciones de gracias. 

“Tomando los siete panes y los peces, dio gracias” (Mt. 15:36). 

“Tomó Jesús aquellos panes, y habiendo dado gracias, los repartió” (Jn. 6:11). 

¿Qué habrá sido para los discípulos ver a Jesucristo realizar estos milagros? Unos cuantos peces y panes fueron multiplicados por su ilimitado poder para alimentar a miles de personas en un par de ocasiones. En las dos ocaciones, levantó su mirada al cielo y le dio gracias a Dios por el alimento provisto. Es asombroso pensar que él pasó momentos de hambre y no multiplicó alimentó para sí mismo como sí lo hizo para aquellas multitudes. 

“Padre, gracias te doy por haberme oído” (Jn. 11:41). 

Ahora vemos al Señor en un hogar donde abundaba la tristeza por causa de la muerte de Lázaro. Su muerte también causó dolor en el Señor, al grado de que él lloró. Otra vez vemos a Cristo darle a su Padre las gracias. Después de dar gracias resucita a Lázaro a través de su gran poder. 

“Habiendo tomado la copa, dio gracias… tomó el pan y dio gracias” (Lc. 22:17, 19). 

El Señor celebra la Pascua por última vez la noche antes de sufrir sobre la cruz. Sabiendo exactamente lo que le acontecería en unas pocas horas, tomó pan, que representaba su cuerpo que sería partido, y dio gracias. Tomó también una copa que representaba la sangre que derramaría y dio gracias. 

Ciertamente no habrá alguien más como el Señor. Siempre ofreció a Dios acciones de gracias a pesar de que estuviese sufriendo.

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