Cristo en toda la Biblia

Cristo en Toda la Biblia: Prohibición de Comer Sangre

Levítico 17:10-14

Dios estrictamente prohibió que se comiera sangre de los animales. Primeramente lo hizo saber a Noé después del diluvio (Gn. 9:4) y tiempo después se lo comunicó a Israel (Lv. 3:17; 7:26, 27; 19:26; Dt. 12:16, 23; 15:23). En el Nuevo Testamento hizo lo mismo (Hch. 15:20, 29).

En el v. 11 las razones dadas fueron muy claras y son dos:

1. ”La vida de la carne en la sangre está”.
2. ”Yo os la he dado para hacer expiación sobre el altar por vuestras almas; y la misma sangre hará expiación de la persona”.

Por estas dos razones, Dios veía una gran importancia en la sangre de los animales. No podía permitir que ellos comieran lo que él usaba para mostrarles la seriedad de su pecado y su gracia en querer cubrir su maldad. Pareciera que también a través de la prohibición, anhelaba que los Israelitas respetaran el hecho de que un animal tuvo que dar su vida por ellos.

La sangre de todos los animales sacrificados en beneficio del pueblo de Dios, representa la sangre que Jesucristo derramada por todos nosotros. Nuestro pecado necesitaba que un Sustituto muriera por nosotros y derramara su sangre para que nosotros recibiésemos la propiciación de nuestros pecados. En Cristo encontramos esa provisión. El sacrificio de Cristo Jesús excede por mucho a todos los sacrificios hecho bajo el antiguo. Esos sacrificios solo eran una diminuta sombra del sacrificio del Señor que excedería a todos.

En la sangre de Cristo hemos encontrado un sin fin de beneficios. Por ejemplo:

– Remisión (Mt. 26:28; Heb. 9:22)
– Propiedad (Hch. 20:28)
– Propisiación (Rom. 3:25)
– Justificación (Rom. 5:9)
– Redención y Perdón (Ef. 1:7; Col. 1:14; Ap. 5:9)
– Cercanía (Ef. 2:13)
– Reconciliación (Col. 1:20)
– Santificación (Heb. 13:12)
– Rescate (1 Pe. 1:19)
– Limpieza (1 Jn. 1:7)
– Lavamiento (Ap. 1:5; 7:14
– Victoria (Ap. 12:11)

¡Increíble todo lo que nos ha dado la sangre del Cordero de Dios!

En Hebreos 2:14 leemos acerca del Señor: ”por cuanto los hijos participaron de carne y sangre, él también participó de lo mismo”. El cuerpo de Cristo al venir al mundo tenía sangre. Pero la composición de su cuerpo después de haber resucitado, nos indica que él no necesito de sangre para poder vivir. Él dijo: ”Mirad mis manos y mis pies, que yo mismo soy; palpad, y ved; porque un espíritu no tiene carne ni huesos, como veis que yo tengo.” (Lc. 24:39) Su cuerpo ya no tenía sangre. Esto nos enseña que Cristo al venir, tomó cuerpo de hombre para poder sufrir por nuestros pecados y tenía sangre para poder quitar nuestros pecados.

Nosotros nos hemos apropiado de la obra de Cristo para la salvación de nuestras almas al creer en él. A eso se refiere cuando él le dijo a algunos judíos: ”De cierto, de cierto os digo: Si no coméis la carne del Hijo del Hombre, y bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros. El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero. Porque mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre, en mí permanece, y yo en él.” (Jn. 6:53-56) En este sentido, esta es la sangre que sí podemos comer.

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