Vida Cristiana

No se Agradó a sí Mismo

The Samaritan Woman's Immoral Lifestyle - Seagoville Church of Christ

Por que ni aun Cristo se agrado a si mismo; antes bien, como esta escrito: Los vituperios de los que te vituperaban, cayeron sobre mi.” Rom. 15:3

El sentir del creyente para con otro creyente débil en la fe o para con el prójimo (v.2). Pablo va a enseñarnos lo que significa no agradarnos a nosotros mismos y no nos sorprende que en el versículo 3 del capitulo 15 nos ponga de ejemplo al Señor Jesucristo. Él es el ejemplo sublime y más preciado que podemos tener de esta gran verdad. Él fue el único que durante toda su vida terrenal verdaderamente agradó al Padre. Podemos leer en Mt. 12:18 al Padre expresando que en Su siervo escogido se agrada su alma. Podemos escuchar al Padre expresar de su Hijo en Mateo ”en quien tengo complacencia”. Cristo agradó al Padre de manera completa, pero esto no fue sencillo para el Señor, nada sencillo. Podemos ver en Filipenses 2 las primeras cosas que Cristo tuvo que dejar para poder agradar al Padre aquí en la tierra.

Primero, el Señor tuvo que velar su deidad, es decir él no estimó ser igual a Dios. Él siendo Dios no lo estimó, es decir, abandonó la adoración que los ángeles le hacían en el cielo, el servicio de los ángeles y otras tantas cosas que solo Él podía disfrutar en su trono. Pero no solamente bastó abandonar eso sino que tuvo que velar su deidad y venir en un cuerpo de carne. Se hizo hombre, sí, tomo un cuerpo de hombre. De aquél que fue hecho un poco menor que los ángeles, como dice la escritura. ¿Se imagina? El Dios del cielo, el dueño del universo ahora tenia un cuerpo de carne. Por eso Juan inicia con esta gran verdad tan profunda, el verbo llego a ser carne. Pero no solamente eso, ya estando en la condición de hombre, se humilló y aquí es donde creo que entran las palabras del salmista hablando de Cristo: ”los vituperios de los que te vituperaban cayeron sobre mi”. Es decir, cuando Jesús abandonó el cielo vino al mundo manifestado en carne, en un cuerpo humano, pero no vino a un mundo que lo quería recibir. Recuerde la frase: ”los vituperios de los que te vituperaban”. Cristo vino a un mundo que insultaba a Dios, a un mundo que injuriaba a Dios, a un mundo que maldecía a Dios, a un mundo que rechazaba a Dios y no sería otra cosa lo que Cristo encontraría en la tierra.

Cuan triste es leer lo que dice mas adelante el salmista: ”Me zaherían en sus canciones los bebedores” (Sal. 69:12). En pocas palabras, Cristo era el ”hazme reír” de los borrachos. Y cuando leemos esto no nos sorprende el por qué Pablo nos dice: ”ni aun Cristo se agrado a si mismo”. Para que nosotros como creyentes busquemos su ejemplo, abandonemos nuestra comodidad, soportemos las burlas, críticas, y malos tratos del mundo pero que hagamos todo eso en favor de los creyentes y del prójimo.

Quisiera pensar también en que Cristo no se agradó a sí mismo, ni cuando estuvo aquí en la tierra. Podemos leer cuando aquellos hombres le querían seguir, Él les dijo: ”las zorras tienen guaridas, las aves del cielo nidos, mas el Hijo del Hombre no tiene donde recostar su cabeza” (Mt. 8:20).  El Señor no buscaba su comodidad física, como por ejemplo, hoy en día los grandes líderes del mundo llegan a los hoteles de más alta clase o a los mejores palacios pero no así nuestro Amado.  Y ojalá que como creyentes nunca nos neguemos a poder edificar a los demás con el pretexto de que no hay un lugar cómodo donde dormir, no hay ventilador o porque el piso es de tierra. Nuestro Señor no tenía donde recostar su cabeza. Recordemos eso a la hora de servir.

También quisiera pensar en que el Señor no se agradó cuando tenía hambre, es decir, no puso primero su necesidad antes de poder edificar a alguien. Y quisiera pensar en el caso de la mujer samaritana, dice que cuando llegaron a donde estaba la mujer, los discípulos fueron a conseguir comida. A ellos no les importó que estaba una samaritana ahí que necesitaba escuchar de Cristo. Ellos fueron por su comida y el contexto de la historia me da a saber que también el Señor tenía hambre, como cualquier persona con un cuerpo. Y me atrevo a decirlo porque los discípulos dijeron ”tal vez alguien le trajo de comer”. Pero nuestro Señor no se agradó a sí mismo y dejo a un lado su necesidad de alimentarse y fue a donde estaba la mujer y le reveló el evangelio. No importaba la hora ni la necesidad de comida. Para el Señor lo primero era hacer la voluntad de su Padre. 

Quisiera pensar en el Señor, cómo aún a altas horas de la noche y después de un día tan cargado de actividades en su ministerio, ahí estaba para fortalecer a los discípulos y ayudarlos. ¿Recuerda usted la tempestad de Mateo 14? Dice que ya era la cuarta vigilia y el Señor llegó a los discípulos, aquellos discípulos que estaban temblando de miedo pensando en que perderían la vida por la tempestad tan grande, pero ¿cuál fue su sorpresa? ahí estaba el Señor. No se había quedado dormido en la orilla. Él no se agradaba a si mismo. Él agradaba a su Padre sirviendo a los demás.  Ojalá el Señor nos ayude, a que cuando un hermano esté en necesidad o en desesperación, no pongamos primero nuestros intereses personales o nuestra comodidad, si no que estemos totalmente dispuestos a ayudar a nuestro hermano.

Que triste es leer cuando el Señor postrado en el Getsemani, les dijo a los discípulos, que su alma estaba muy triste, hasta la muerte y les pidió que oraran. Cuando Él volvió de orar los encontró durmiendo. Aquél que los había fortalecido y ayudado a altas horas de la noche, sin haber dormido, ahora que necesitaba de su apoyo, lo habían abandonado por dormir. Dios nos ayude a mostrar un desinterés en nuestras personas y necesidades, para poder ayudar a otros. 

Y quisiera terminar con esto, Pablo nos habla sobre el hecho de no hacer cosas que puedan debilitar o dañar a otros creyentes, él habla de la comida o de guardar los días, etc. Por tomar un ejemplo: la Biblia dice que no nos emborrachemos, pero no dice que no tomemos alcohol. Y usted está en la libertad de tomar alcohol, no de emborracharse pero ¿Tendrá algo de malo una copa de vino en la comida? Tal vez para usted no lo tenga, pero puede que, un creyente nuevo en la fe lo vea y se desanime y diga: ”Caramba, yo pensé que los cristianos eran diferentes y ellos no tomaban”. Usted sabe que no es malo, pero el otro creyente ya se desanimó o se debilitó, y eso no es lo que la Biblia enseña. Hay que buscar la ley del amor y precisamente creo que esa es la ley de Cristo, soportar y abstenerse de muchas cosas por amor al prójimo, por procurar su bienestar y su salud espiritual. Así como también se refiere a la paciencia que debemos tener para con otros hermanos que no piensan igual que yo. Po ejemplo: Hay en muchas asambleas donde usan corbata no es un requisito, pero, hay algunas otras en las que sí lo es y es ahí donde creo que entra el amor. Si usted va a una asamblea donde la corbata es bien vista y se usa comúnmente, nada le cuesta usarla por amor de sus hermanos y para no generar una división o contienda. Tal vez,  un creyente nuevo recuerda que somos embajadores de Cristo y por eso debemos vestirnos de la mejor manera posible y si escucha que usted dice que de nada sirve puede debilitar su idea de que somos embajadores de Cristo.

Dios nos ayude a andar en amor para con los demás, no agradarnos a nosotros mismos, a padecer burlas, persecuciones, etc. Todo por servir a los demás. No pongamos nuestras necesidades físicas cuando un hermano nos necesite en un momento difícil, a ayudar a nuestros hermanos siempre que nos sea posible y a poder amar a nuestros hermanos sin importar que nos tengamos que abstener o guardar de cosas que para nosotros no son malas. 

Dios nos ayude a seguir el ejemplo tan grande de nuestro Señor y amar a los hermanos de la manera en que Cristo no se agradó a sí mismo sino que fue a la cruz sin importar todo el sufrimiento para agradar a su Padre, pero también para salvar al hombre. Recuerde que siguiendo este ejemplo, agradamos a Dios y somos bien vistos por los hombres. 

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