Temas contemporáneos

Cuando los Medios de Comunicación Quieren Dictar la Crianza de Nuestros Hijos

Tú y yo tenemos la culpa por la que tantos jóvenes de la comunidad LGBT no pueden salir del clóset para vivir felizmente y están al borde del suicidio. Esta es la premisa de un artículo titulado: ”Consejos para padres sobre como criar un hijo LGBT feliz y saludable.”, escrito por Steven Petrow, hace unas semanas en el periódico Estadounidense The Washington Post.

Las declaraciones que hace son aberrantes y los ejemplos que presenta para fundar su ideología anti-Dios son lamentables. El artículo es un claro ejemplo de como vivimos en una sociedad que a través de distintos medios (en este caso, los medios de comunicación), el modelo diseñado por el Creador para la familia es constantemente afrentado.

Uno de los retos más importantes para los que somos padres en el año 2020 es en relación a la crianza de nuestros hijos. Todo se resume en lo siguiente. ¿Instruiremos a nuestros hijos conforme a la Palabra de Dios para que se levanten hombres y mujeres de bien para la generación venidera? o ¿Permitiremos que un sistema torcido nos presione en como debamos educarlos siguiendo una agenda licenciosa y pervertida?

Steven Petrow asevera que una familia que rechaza las tendencias sexuales de un hijo LGBT es la causa de un gran daño emocional que los lleva hasta el suicidio. Lo compara con los efectos que producirían agredirlo físicamente. Trata de asustarnos con los altos índices de suicidio que hay hoy en día entre la juventud. Según él, toda la responsabilidad recae sobre los padres al no aceptar y apoyar a sus hijos en lo que ellos decidan en cuanto a su sexualidad. Demerita por completo la autoridad de los padres y antepone los sentimientos de los hijos. Utiliza el ejemplo de un joven y de cómo sus padres se esmeraron al realizar distintas cosas para que él viera que le apoyaban en su decisión.

El modelo de Dios para el entorno familiar es que los padres se sujeten a las leyes morales de él y que ellos se dejen guiar por eso al ser las figuras de autoridad sobre los hijos. Dios es abundantemente claro que los hijos deben honrar (Éx. 20:12) y obedecer (Ef. 6:1) a los padres para su propio bien. Como padres no debemos exasperar a nuestros hijos (Col. 3:21), pero sí es nuestro deber ante Dios enseñarles lo que nosotros hemos aprendido de él sobre la diferencia entre lo que es santo y lo que es profano. Por encima de los deseos que pudieran llegar a tener nuestros hijos, está la santidad de Dios. No hay nada ni nadie por encima de eso. Ir en contra del diseño de Dios, en cuanto a la relación entre los padres e hijos, terminará en el fracaso.

Es nuestra responsabilidad hacerle ver a nuestros hijos que Dios creó al ser hermano como binario de género, en el sentido de que: ”varón y hembra los creó” (Gn. 1:27). La comunidad LGBT negaría rotundamente eso. Afirman que no se puede limitar a eso los sexos en el ser humano sino que es de acuerdo a lo que cada persona prefiere. Nuestros hijos deben entender la hermosura del diseño de Dios en cuanto a la masculinidad y la feminidad. Debemos hacer abundantemente claro que el matrimonio igualitario no existe porque la unión que él avala es entre un hombre y una mujer.

Helping Young Children Learn to Make Friends |… | PBS KIDS for Parents

No permitas que los títulos educativos o los estudios que parecen convincentes sean usados para presionarte, especialmente si van en contra de lo que Dios dice. Debe preocuparnos que tantos cristianos lleven a sus hijos a psicólogos no regenerados que pudieran dañar más que ayudarles. Tenemos una Biblia llena de instrucción sobre la crianza de los hijos y hay creyentes temerosos de Dios con mucha experiencia en esta noble labor que pueden darnos consejos. No permitamos que el mundo nos orille a que solo les consultemos a ellos para que al final de cuentas, den orientaciones a nuestras familias que son completamente opuestas a lo que Dios ordena.

En el escrito, Steven Petrow, recrimina a maestros o líderes religiosos que muestran lo que él denomina ”conductas de rechazo”. Los considera de esta manera porque él considera que estas figuras de autoridad en la sociedad presionan a los jóvenes a no tener amistades LBGT y los amenazan de que Dios los va a castigar por ser transgénero. Algo que permea su artículo es que la conciencia de los niños debe ser neutralizada en cuanto a todo lo que Dios condena sobre la homosexualidad. Pone como ejemplo a una familia que hacían gran alarde de políticos, actores o deportistas que fueran LBGT para que el hijo se sintiera cómodo con su nueva preferencia sexual.

Quizás suene muy anticuado pero es pertinente que nos preguntemos: ¿qué estamos permitiendo que nuestros hijos vean en la internet o televisión? Nuestra responsabilidad como padres es de proteger las mentes de nuestros hijos de lo que es tan perverso que ”ni aun se nombra entre los gentiles” (1 Co. 5:1). Debemos a toda costa preservar su inocencia de todo eso que es tan sucio. Podemos negarlo, pero es muy obvio que aún en películas o caricaturas para niños hay el deseo del mundo cinematográfico de promover tendencias sexuales que van en contra de la santidad de Dios. ¿Qué tipo de conversaciones tenemos frente a nuestros hijos? No debemos hablar o bromear sobre la comunidad LBGT. ¿En qué actividades permitimos que se desenvuelvan nuestros hijos? Estudios muestran que aún en los monos se puede ver que los machos eran atraídos a juguetes de niños y que a las hembras les llamaba la atención los juguetes de niñas. No significa que una niña no pueda entender cómo funciona el motor de un carro o que un niño no pueda levantar una escoba. Pero sí tienen que entender que el niño debe vestirse de acuerdo a su género y que a la niña debería de atraerle actividades según su género. Ningún niño nace con atracción al mismo sexo. La homosexualidad es una obra de la carne y por lo tanto es un mal espiritual que debe ser corregido en él o ella. El entorno y la crianza tienen mucho que ver en eso.

El Sr. Petrow concluye su artículo diciendo: ”Millones de jóvenes quieren salir del clóset pero tienen miedo. Los padres pueden cambiar eso.” Dios nos ayude a hacer todo lo contrario. Seamos como Ana quien entregó su hijo Samuel a servir a Dios, no sin antes habiéndole criado conforme a los preceptos divinos. No permitas que los medios de comunicación te dicten sobre cómo deber criar a tus hijos. Pon como meta que la vida de tu hijo o hija sea para la gloria de Dios.

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