Preparados para presentar defensa

Estos Versículos No Enseñan que la Salvación se Puede Perder

Hay una serie de versículos que comúnmente son torcidos para decir que la salvación se puede perder. Vamos a considerar algunos de ellos y explicar lo que verdaderamente enseñan.

  1. ”El que persevere hasta el fin, éste será salvo.” (Mt. 10:22; 24:13; Mr. 13:13)

Para muchos, estas palabras de Jesucristo, significan que uno deja de ser salvo al no perseverar. Con todos los pasajes en la Biblia tenemos que ver su contexto. Debemos preguntarnos, ¿a quién están dirigidas estas palabras? ¿A cuál tiempo se está refiriendo? En este caso, las palabras del Señor, no se están refiriendo a nuestro tiempo, si no a la tribulación que aún está por venir. Cristo estaba hablando sobre creyentes que serán perseguidos durante esa terrible época de siete años de juicio. Los anima a que perseveren hasta su venida en gloria a la tierra que es cuando serán salvados o rescatados de los enemigos del evangelio.

2. ”Si alguien no permanece en mí, es echado fuera como un sarmiento y se seca; y los recogen, los echan al fuego y se queman.” (Jn. 15:6)

Jesús habla de sí mismo como la vid y nosotros como los pámpanos en relación al fruto que debemos producir a través de la vida que él nos da. Cuando él hace referencia a aquellos que son removidos y echados al fuego, no se está refiriendo a la pérdida de la vida eterna. Tiene en mente a personas que aparentan algo que realmente no son. Dicen haber creído en el Señor, pero realmente no lo han hecho, y después de un tiempo se manifiesta eso al ya no permanecer. La Biblia jamás enseña que la salvación se pueda perder, pero sí hace claro que es posible que hayan personas que sean falsos profesantes. Son aquellos que dijeron haber aceptado la vida eterna, pero que después vivieron en el pecado y nunca se restauraron al Señor. Esas personas no perdieron la salvación; sino más bien, nunca fueron salvas. Un verdadero cristiano siempre perseverará y brindará fruto. Por lo tanto, jamás será removido de la ”vid verdadera”.

3. ”Ocupaos en vuestra salvación con temor y temblor.” (Fil. 2:12)

Este versículo algunos fácilmente lo tuercen y dicen que uno tiene que esforzarse en guardar su salvación para no perderla. La realidad es que si dependiera de nosotros mantener el regalo de Dios, lo hubiésemos perdido hace mucho tiempo. Únicamente Jesucristo, quien es nuestro Abogado e Intercesor, puede hacer posible que la salvación no se nos sea quitada. El versículo citado de Filipenses, tampoco tiene que ver con la salvación del alma, si no el hecho de que la iglesia en Filipos necesitaba ser guardaba de que se desintegrara por causa de contiendas que habían entre dos facciones. Pablo les está exhortando a que hagan algo para mejorar la situación en el temor de Dios y así salvar a la iglesia.

Horseshoe Bend, Arizona
Foto por Ben o’bro en unplash.com

4. ”Porque es imposible que los que una vez fueron iluminados y gustaron del don celestial, y fueron hechos partícipes del Espíritu Santo, y asimismo gustaron de la buena palabra de Dios y los poderes del siglo venidero, y recayeron, sean otra vez renovados para arrepentimiento, crucificando de nuevo para sí mismos al Hijo de Dios y exponiéndole a vituperio.” (Heb. 6:4-6)

Estas personas mencionadas claramente no son genuinamente convertidos a Cristo. Fueron ”iluminados”, mas no recibieron la luz del evangelio. Participaron del poder del Espíritu Santo, mas nunca fueron templos de él. Gustaron de la palabra de Dios, mas no la comieron. La epístola a los Hebreos habla mucho acerca de los apóstatas. Son aquellos que profesan fe en Cristo pero después lo dejan para seguir doctrinas que blasfeman su persona. Es absolutamente imposible que un hijo de Dios se convierta en un apóstata. El que ha creído en Cristo siempre querrá andar en la verdad. Si alguien se desvía por falsa doctrina, es muestra que realmente no había aceptado la Verdad.

5. ”El que venciere será vestido de vestiduras blancas; y no borraré su nombre del libro de la vida, y confesaré su nombre delante de mi Padre, y delante de sus ángeles.” (Ap. 3:5)

Este es un pasaje favorito de aquellos quienes erróneamente enseñan que se puede perder la salvación. El libro de la vida es donde Dios registra los nombres de todos aquellos quienes aceptan al Señor como su Salvador. El hecho de que diga: ”no borraré su nombre del libro de la vida” no abre la posibilidad de que sí lo pueda o quiera hacer. No hay un solo versículo que hable de Dios borrando nombres del libro de la vida. No lo confundamos con el libro mencionado en el antiguo testamento. Moisés dijo: ”ráeme ahora de tu libro que has escrito” (Éx. 32:32). Ese libro es el que contiene los nombres de todos los seres humanos que están vivos (sean o no creyentes). Cuando alguien muere, su nombre es borrado de ese libro. El libro de la vida es otro libro completamente distinto. Este es solo para los que han creído en el Cordero de Dios. Nada ni nadie los puede borrar de ese libro. Él rotundamente asegura eso al afirmar: ”no borraré su nombre”. Es como si usted le dice a su hija: ”te amo tanto que nunca lo dejaré de hacer”. Obviamente usted no le está insinuando que hay la posibilidad de que algún día usted deje de amarla. Lo que está haciendo es asegurarle con toda seguridad que siempre la amará. Lo mismo el Señor hace con nosotros.

Hay muchos otros textos que pudiéramos analizar, pero con estos será suficiente por ahora para comprobar que la Biblia jamás enseña que la salvación se pueda perder.

Disfrute al máximo la salvación irrevocable que Dios le ha dado y que esto resulte en una vida vivida para su gloria y honra.

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