Cristo en toda la Biblia

Ciudades de Refugio

Números 35

En los v. 1-8 se le indica a Israel que deben ofrendar a los Levitas 48 ciudades al entrar a la Tierra Prometida. De entre esas ciudades, 42 serían para ellos y 6 serían de refugio.

En los v. 9-29 se describe el propósito de las ciudades de refugio y en los v. 30-34 se estipula el castigo para los homicidas. En esta ocasión, nos enfocaremos en las ciudades de refugio y cómo nos llevan a pensar en nuestro Amado Señor.

Las ciudades de refugio eran para los que habían matada a alguien sin intención (v.11, 15). Claramente se especifica en cuáles casos una persona no podía huir a una de las ciudades (v.16-21) y cuando sí podían (v.22, 23).

Al ser lugares donde se refugiaban los que habían matado sin premeditación, podemos tomar las ciudades como figuras de nuestro Señor siendo nuestro refugio. Encontramos mucho consuelo en las palabras del Salmo 46 donde dice: ”Dios es nuestro amparo y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones.” (v.1)

En Josué 20:7, 8 aprendemos los nombres de las 6 ciudades. El significado de los nombres nos llevan a meditar en nuestro Señor. Los nombres de las ciudades y sus significados son los siguientes:

1. Cedes: ”santuario”. Refugiarnos en el Señor no debe ser algo esporádico, sino algo permanente.

2. Siquem: ”hombro”. Esa parte del cuerpo habla de fuerza y de seguridad. En su hombro nos puso el buen Pastor cuando nos encontró perdidos, y desde entonces, allí nos lleva aún cuando pasamos por el valle oscuro de las pruebas.

3. Quiriat-arba o Hebrón: ”comunión”. Nos habla de la cercanía que debemos tener con nuestro Refugio.

4. Beser: ”fortaleza”. Cuando sentimos que las pruebas son abrumadoras y constantes, podemos refugiarnos en nuestra fortaleza. El salmista dijo: ”Jehová, roca mía y castillo mío, y mi libertador; Dios mío, fortaleza mía, en él confiaré; Mi escudo, y la fuerza de mi salvación, mi alto refugio” (Sal. 18:2)

5. Ramot: ”alturas”. Tenemos la bendición de que cuando las olas de la adversidad nos están azotando, podemos clamar al Señor: ”llévame a la roca que es más alta que yo” (Sal. 61:2).

6. Golán: ”gran éxodo”. Nuestro refugio, nos redimió de la esclavitud de pecado, para poder protegernos de las tempestades de la vida.

20 .- “Detalles”:Las Ciudades de Refugio. | Buscando lo Escondido

El que había matado sin intención, se refugiaba en una de las seis ciudades, para no morir a manos del vengador. Esta palabra ”vengador” es la palabra goel que encontramos en repetidas ocaciones en las leyes para Israel. La palabra significa: ”redentor” y ”pariente cercano”. Era elegido en una familia para llevar a cabo distintas funciones. Por ejemplo: recibía el dinero dado por un familiar muerto (Nm. 5:8). Debía redimir a un familiar que se había hecho esclavo por pobreza (Lv. 25:48). Debía de redimir tierras que había perdido la familia (Lv. 25:25). En este caso, tenía la libertad de quitarle la vida al que había matado a su familiar siempre y cuando estuviese fuera de la ciudad de refugio (v.26, 27).

Las seis ciudades de refugio estaban repartidas equitativamente en la tierra de Canaán. Dios estableció que habrían ”tres ciudades daréis a este lado del Jordán, y tres ciudades daréis en la tierra de Canaán.” (v.14). De manera que habían ciudades de refugio en el norte, sur y en el centro. En Dt. 19:3 aprendemos que tuvieron que hacer caminos accesibles a cada una de estas ciudades.


Estas dos características, se asemejan a la cercanía que nosotros gozamos de nuestro Refugio. En un instante podemos estar a sus pies a través de la oración, lectura y meditación. Él no está lejos de nosotros y no es difícil llegar a él. Dios nos ayude a aprovechar estos grandes privilegios que tenemos.

Cities of Refuge - Plain Bible Teaching

La persona que había matado y que se había refugiado en una de las ciudades, debía permanecer allí hasta que muriese el sumo sacerdote (v.25, 28). En la mayoría de los casos, no era que estaban allí solo por unos días. Ellos llegaban para morar allí. Otra vez, estos nos habla de la permanencia que debe caracterizar nuestro refugio en el Señor. Para el refugiado, su estadía duraba lo mismo que la vida del sumo sacerdote. Gracias a Dios, nuestro Refugio es para siempre. Él como sumo sacerdote, nunca volverá a morir, y por lo tanto, siempre podemos contar con él para encontrar la protección que siempre necesitamos. En Hebreos leemos de él: ”viviendo siempre para interceder por ellos” (7:25).

En el caso de los Israelitas, el que había herido de muerte alguien podía refugiarse en una de las ciudades. En el caso del Señor, él fue terriblemente herido para él mismo convertirse en nuestra ciudad de refugio.

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