Vida Cristiana

Aves Carroñeras

En Levítico 11 y en Deuteronomio 14, la ley indicaba a Israel que habían ciertas aves que no podían comer al ser inmundas. Por ejemplo: el águila, gallinazo, avestruz, buitre, etc… Algunas de estas aves son aves carroñeras.

Estos animales se caracterizan por ayudar al medio ambiente porque se alimentan de los cadáveres de otros animales. Limpian la tierra al comerse lo que ya ha entrado en descomposición que nadie más toca ni come. Carroña significa: carne descompuesta, especialmente de los animales muertos; y por lo tanto, se llaman aves carroñeras.

Dios creó a estas aves con un sistema digestivo que les permite digerir carne podrida. Para este tipo de aves, entre más esté descompuesta la carne, mejor es para ellos, porque es más blanda y contiene un mejor sabor. No les importa lo despedazado que esté la carne ni el olor hediondo o fétido que emita. Esto no quiere decir que estas aves están exentas de enfermedades. Nos podremos imaginar a todas las bacterias a las que están expuestas estas aves al tener este tipo de dieta.

No debe de sorprendernos que Dios le haya prohibido a Israel comer estas aves carroñeras.

La enseñanza para nosotros es muy sencilla. Debemos preguntarnos siempre, ¿en qué nos estamos alimentando como cristianos?

Foto por Manuel Jesús de la Riva Pérez

Hay carroña que se ve representado en pensamientos impuros que entretenemos en nuestras mentes, y en vez de erradicarlos, les damos vuelta y más vuelta en nuestras cabezas. Son lo que el Nuevo Testamento llama los deseos o las pasiones de la carne. Pablo nos exhorta a pensar en todo aquello que ”es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza” (Fil. 4:8). No alimente su mente de carne podrida. No cavile sobre el mal que alguien le hizo hace mucho tiempo almacenando amargura y rencor. Discipline su mente a no pensar en algo grotesco cuando vea a alguien atractivo del sexo opuesto. Sí, la fornicación mental es algo serio. Alégrese cuando el Señor bendiga a alguien, en vez de dejarse consumir en la envidia.

¿Qué de la carroña del chisme? Pareciera que entre más bajo cae una persona, más disfrutamos el banquete de devorar esa rapiña. ¿Puede vivir sin tener que saber dónde comió cierta celebridad o cuál vestido utilizó una estrella en un evento de gala? ¿Puede reunirse con hermanos para convivir sin estar hablando sobre las vidas de los demás? Acostumbrémonos a seguir la instrucción del apóstol: ”Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca, sino la que sea buena para la necesaria edificación, a fin de dar gracia a los oyentes” (Ef. 4:29). Tenga el valor de amablemente detener a alguien que quiera contarle chismes. No acompañe a los buitres al despedazar un pedazo de carne lleno de polvo y gusanos.

También está otra carroña que puede llegar a destruir nuestras vidas. Son aquellas imágenes pornográficas que causan manchas indelebles en nuestras mentes. Apreciado anciano o pastor en su iglesia: ¿cuándo fue la última vez que un joven le confió que batalla con este pecado? Algo está mal si no le tienen ese tipo de confianza. En las reuniones de enseñanza, ¿está alimentado a las ovejas de tal forma que añoren participar en el carácter acrisolado de Jesús? Este pecado plaga a la iglesia y no estamos haciendo nada al respecto. Hay temas que consideramos tabú, y que por lo tanto, no tocamos. Preferimos abandonar a creyentes hundidos en la miseria de ver este tipo de cosas sin ofrecerles un salvavidas, sin asegurarles que, con la ayuda de Dios, pueden dejar ese hábito perverso. Ore y llore con creyentes que luchan con esto. Recuérdeles que nuestras cadenas han sido rotas porque Cristo vive por los siglos de los siglos. Hermanos, dejemos de comer carne tan podrida. Respete su propia dignidad y la de los que aparecen en las escenas. No rebaje algo tan especial que Dios ha regalado para dos personas casadas. Jamás podrá gozar de los altos montes de victoria espiritual, si sigue dejándose derrotar por este pecado cometido con la mente y la vista. A Timoteo se le dijo: ”Huye de las pasiones juveniles, y sigue la justicia, la fe, el amor y la paz, con los que de corazón limpio invocan al Señor” (2 Tim. 2:22).

Por algo Dios prohibió las aves carroñeras en la dieta de los Israelitas. En un sentido espiritual (¡y también físico!), no consumamos lo que está en proceso de descomposición. Digiera todo aquello que le llevara a vivir en santidad y pureza.

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