Preparados para presentar defensa

¿Por Qué Creer Únicamente lo Que Dice la Biblia?

La Biblia no es el único libro que personas consideran como lo que les guía a poder agradar a su dios. Los Bahai tienen su libro que se llama “Los Siete Valles y los Cuatro Valles”; los Budistas tienen el “Tripitaka”; los Hindúes “Las Vedas”; los Musulmanes el “Corán”; los Mormones el “El Libro del Mormón”, por mencionar algunos. 

Nosotros como cristianos creemos que la Biblia es el único libro veraz y proveniente de Dios. ¿Cómo podemos aseverar eso, cuando existen muchos otros libros que son considerados sagrados? ¿Qué hace a la Biblia estar por encima de cualquier otro libro? ¿Qué la hace digna de nuestra plena fe? 

1. La Biblia es el único libro inspirado por Dios 

La Biblia fue escrita por hombres que fueron inspirados por el Espíritu de Dios para escribir exactamente lo que él deseaba comunicarnos. Muchos podrán decir que lo mismo sucedió con el libro que ellos leen y siguen, pero estaremos comprobando que el único libro inspirado por Dios, es la Biblia.

Pablo dice de la Biblia: “Toda la escritura es inspirada por Dios” (2 Tim. 3:16) y Pedro añade:
“porque nunca la profecía fue traída por voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo” (2 Pe. 1:21).

La palabra inspiración en griego se compone de dos palabras que son: Dios y aliento. Por lo tanto, el contenido de la Biblia, es tan relacionado con Dios, que como si fuera, fueron escritas sus palabras a través de su respiración. 

Al considerar la vasta colección de libros que han sido escritos a lo largo de la historia sobre un sin número de temas, podemos llegar a la conclusión de que únicamente la Biblia fue inspirada por Dios.


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Foto por Aaron Burden en http://www.unsplash.com

2. La Biblia es el único libro que determina lo que sucederá

No hay libro que se distinga por su autoridad en cuanto a la profecía, al poder anunciar muchas cosas por anticipación. Hay muchos libros que supuestamente profetizan cosas, pero no se han cumplido, y si se han cumplido, son profecías muy generales o muy fáciles de predecir. 

En cambio, la Biblia narra con mucho detalle, cosas que se llevarían a cabo. Los libros del hombre narran la historia al mirar al pasado; la Biblia escribe la historia por adelantado. El Hijo de Dios dijo: “Porque de cierto os digo que hasta que pasen el cielo y la tierra, ni una jota ni una tilde pasará de la ley, hasta que todo se haya cumplido” (Mt. 5:18). 

Observemos solo tres ejemplos, pero realmente el tema es muy extenso porque casi el 75 % de la Biblia es profecía. 

I. Con 430 años de anticipación, Dios le profetizó a Abraham que su descendencia quedaría esclavizada en una tierra ajena por 400 años y que después de eso él los libraría. Cada uno de esos detalles se cumplieron en tiempo y en forma cuando Dios redimió a Israel de la esclavitud en Egipto.

II. Dios le advirtió a Israel que sería exiliada a una tierra ajena por desobediencia y que después de 70 años regresarían a su tierra natal. Moisés profetizó esto 1,000 años antes de que se cumpliera y Jeremías profetizó con 100 años de anticipación que serían 70 años. Israel sí fue exiliada a Babilonia, y exactamente a los 70 años, Dios sí obró para que pudiesen regresar a su tierra. 

III. En la profecía de Daniel, el rey Nabucodonosor vio una gran imagen en sueños. La imagen estaba hecha de distintos materiales. Daniel interpretó que cada parte del cuerpo de la imagen, representaba un imperio que gobernaría la tierra. La cabeza de la imagen era de oro fino que representa a los babilonios quienes gobernaron la tierra desde el año 606 antes de Cristo. El pecho y los brazos de la imagen eran de plata que representa a los medo-persas, quienes derrotaron a los babilonios para llegar al poder en el año 538 antes de Cristo. El vientre y los muslos de la imagen eran de bronce que representa a los griegos, quienes derrotaron a los medo-persas para llegar al poder en el año 333 antes de Cristo. Las piernas de la imagen eran de hierro que representan a los Romanos, quienes derrotaron a los griegos en el año 63 antes de Cristo. 

Es asombroso cómo las Escrituras anticipan, con mucho detalle y con mucho tiempo, varias de las cosas que se han llevado a cabo en la historia del mundo. Esto nos da certidumbre que lo que no se ha cumplido, sí se cumplirá. 

No podemos hablar de profecía sin mencionar cómo todo esto aplica también en cuanto a la vida y muerte de nuestro Señor. Él cumplió más de 80 profecías al estar en esta Tierra. Hubieron varias profecías que se cumplieron al estar colgado sobre un madero. Una de las que más asombrasas es la que fue escrita por David en el Salmo 22:16 donde dice: “Horadaron mis manos y mis pies.” David profetizó que Cristo moriría crucificado 1,000 años antes de que él naciera. Pero no solo eso, cuando David profetizó la crucifixión del Señor, esa forma de torturar y de matar a la gente, aún no se practicaba. ¿Coincidencia? ó ¿inspiración divina? 

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Foto por Priscilla du Preez en http://www.unsplash.com

3. La Biblia concuerda perfectamente con la ciencia, geografía y arqueología

Ya vimos que la Biblia cuenta la historia por adelantado, pero ahora consideremos cómo la Biblia coincide con estas otras tres ramas. 

En cuanto a la ciencia, Dios en su palabra, explica muchas cosas que el hombre tardó mucho en descubrir.

La Biblia establecía para los judíos, que cada bebé varón debía de ser circuncidado a los ocho días de nacido. Dios lo instituyó de esta manera porque él como el Creador sabía que la sangre de un bebé comienza a coagular a los ocho días de nacido. Si se hacía antes, el bebé moriría por hemorragia. Esto lo descubrió la ciencia hasta mucho tiempo después. 

En el año 1,500 antes de Cristo, la ciencia enseñaba que el mundo era cargado por un animal o por un gigante. Job, quien fue uno de los primeros libros en escribirse, detalla cómo el mundo cuelga sobre la nada (Job 26:7).

Hasta el día de hoy, hay personas que creen que la tierra es plana. Isaías vivió 700 años antes de Cristo. Él entendía que la tierra no es plana sino que es un globo (Isa. 40:22). Esto fue algo que la ciencia descubrió tiempo después. 

La peste negra en los años 1,300, mató aproximadamente entre 75-200 millones de personas. Para darnos una idea de esa tragedia mundial, en la actualidad, casi 4 millones de personas han muerto por el COVID-19. Durante la peste negra, muchos no entendían porque se esparcía tan fácilmente el virus. No entendían lo que Dios ya había enseñado en las leyes de Levítico sobre el distanciamiento social en cuanto a los leprosos que eran aislados de los demás.

Es evidente que la Biblia, no solo concuerda con la ciencia, sino que también explica muchas cosas que la ciencia no puede explicarnos.

Al considerar la geografía, podemos notar cómo todos los lugares que la Biblia menciona; fueron pueblos, ciudades y países que verdaderamente existieron. 

En cuestiones arqueológicas, esta rama también comprueba la veracidad de la palabra de Dios. Un sin fin de descubrimientos se han hecho de artefactos y ruinas que confirman todo lo mencionado por la Biblia.

Mencionaremos solo algunos ejemplos:

Una piedra fue encontrada con una inscripción que menciona a Israel, escrita por un rey egipcio quien gobernó su país entre los años 1,213 y 1,203 antes de Cristo.

Gabriel Barkan, un reconocido arqueólogo en Israel, encontró Números 6:24-26 en placas pequeñas que fueron escritas 700 A.C.

En 1993 se encontró una piedra que menciona a la casa de David quien vivió hace 3,000 años. 

El registro bíblico señala que las ciudades de Sodoma y Gomorra fueron destruidas por Dios. Hasta el día de hoy, ningún arqueólogo las ha podido localizar, lo cual nunca podrán hacer, porque la historia bíblica de su destrucción fue real. 

Hasta el día de hoy, usted puede visitar ruinas de ciudades que son descritas en la Biblia, como lo son: Corinto, Laodicea, Efeso, etc… 

4. La Biblia tiene una gran cantidad de manuscritos que avalan su contenido 

En tiempos cuando no habían imprentas, escribían copias de distintos libros a mano, incluyendo la Biblia. En 1946 se descubrieron unos 900 manuscritos de distintas porciones del antiguo testamento en cuevas cerca del Mar Muerto. A lo largo de los años, hay aproximadamente 6,000 manuscritos que han sido encontrados del nuevo testamento.

Esa gran cantidad de documentos encontrados, le dan credibilidad a las Escrituras. Considere cómo, por ejemplo, unos 2,000 manuscritos han sido encontrados de la Ilíada de Homero. En el caso de los escritos de Aristóteles, Herodoto o Tácito, se han localizado menos de cinco manuscritos de cada uno de ellos. ¿Qué del muy reconocido escritor William Shakespeare? De sus escritos, no queda ni un solo manuscrito. 

Esto debe ser alarmante. ¿Cómo podemos saber exactamente que fue lo que escribió Homero, Aristóteles, Herodoto o Tácito, cuando existen pocos manuscritos de sus documentos originales? Entre menos manuscritos, menos credibilidad tiene algo. No así en cuanto a la palabra de Dios. Cientos de miles de copias fidedignas encontradas, garantizan la autenticidad de la Biblia.

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Foto por Aaron Burden en http://www.unplash.com


5. La Biblia es el único libro que consideraban como siendo inspirado; el Señor, los profetas y los apóstoles 

Hay unas 300 veces que se cita el antiguo testamento en el nuevo testamento. Cada uno de los que fueron inspirados para escribir la Biblia, ninguno de ellos le dio importancia a algún otro libro. Todos concordaron en que la palabra de Dios estaba por encima de cualquier otro libro.

En el caso del Señor, ¿cuántas veces lo escuchamos citando una profecía de uno de los profetas y señalando su cumplimento? En Lc. 4:21 y Jn. 7:42, encontramos dos de varios ejemplos que se pudieran citar. 

En el caso de los profetas, Daniel hace algo muy interesante en su libro en el cap. 9, cuando cita una profecía hecha por Jeremías. Basó sus palabras en la palabra inspirada de Dios y no en ningún otro documento.

Lo mismo podemos ver con los apóstoles. El apóstol Mateo citó varias veces a las profecías del antiguo testamento, como por ejemplo, en Mt. 8:17. En el caso del apóstol Pablo, también vemos que citó varias veces contenido del antiguo testamento, como por ejemplo, en Rom. 4:3. 

6. La Biblia es el único libro que es infalible 

Infalible es que es libre de errores. Nunca se equivoca ni se contradice. Ha sido analizada minuciosamente por varios críticos a lo largo de su existencia, y nunca han podido ubicar en error en ella.

¿Existen listas de supuestas contradicciones que tiene la palabra de Dios? Sí, las hay. Pero están elaboradas por personas que desconocen muchas cosas para poder darle sentido a la palabra de Dios y entender correctamente lo que parece ser un error a simple vista.

No permita que el diablo le haga dudar de la infalibilidad de la Biblia. Lo viene haciendo desde que engañó a Eva, al hacerla dudar de lo que había dicho Dios.

El Hijo de Dios creía que la palabra de su Padre era infalible. La noche antes de morir, orando le dijo a su Padre: “Tu palabra es verdad” (Jn. 17:17). El escritor del Salmo más largo también creía en la perfección de la Biblia, cuando dijo: “La suma de tu palabra es verdad” (Sal. 119:160). 

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Foto por Andrik Langfield en http://www.unsplash.com

7. La Biblia es el libro más atacado, pero jamás desaparecerá 

¿Cuántas Biblias han sido destruidas? ¿Cuántas veces se ha prohibido su lectura? ¿Cuántos hombres y mujeres de Dios dieron su vida por leerla? A pesar de tantas hogueras preparadas y sangre derramada, la palabra de Dios continúa existiendo hasta el día de hoy, y permanecerá por siempre. 

El profeta Isaías escribió: “Sécase la hierba, marchítase la flor; mas la palabra del Dios nuestro permanece para siempre” (40:8). El Señor dijo al estar aquí: “El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán” (Mt. 24:35).

El diablo a través de hombres poderosos continuará buscando que la Biblia desaparezca y sea erradicada, pero jamás lo lograrán. 

8. La Biblia es el único libro que cuenta con poder y con el más alto nivel de autoridad 

Ningún otro libro está vivo ni tiene poder (Heb. 4:13). Esto quiere decir que cuando leemos la Biblia, es Dios el que nos habla y que tiene el poder para transformarnos. 

Ningún otro libro tiene la autoridad que posee la Biblia, porque por un lado, le puede a uno salvar (Jn. 5:39); pero por el otro lado, le puede a uno condenar (Jn. 12:48). 

Estos ocho puntos presentados, pueden ayudarnos a estar completamente seguros de que la Biblia es creíble, sin ninguna duda, porque es palabra de Dios. 

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