Cristo en toda la Biblia

La Serpiente de Bronce

Números 21:4-10

En un evento tan lamentable de la historia de Israel, podemos ver una hermosa sombra de la muerte de nuestro Señor. El pueblo de Dios fue herido por serpientes ardientes que envió Dios, quitándole la vida a muchas personas, y todo por haber murmurado.

Al haber pedido el auxilio de Moisés y de Dios, después de aceptar su pecado, se le pidió al líder de la nación, que hiciera una serpiente de bronce. Debía de levantarla sobre una asta para que cualquiera que la mirare- estando moribundo- retomara vida.

Al comparar esta serpiente con el Señor, lo primero que notamos es que un mismo animal es utilizado para representar a Cristo, como también al diablo. El diablo es la serpiente antigua (Ap. 12:9; 20:2), pero en Juan 3:14 Cristo se compara a sí mismo con la serpiente de bronce de Números 21.

Los tipos, figuras y sombras de Cristo son de mucho valor para nosotros y las disfrutamos mucho, pero en gran medida, reflejan la humillación que tuvo que experimentar el Hijo de Dios al venir al mundo. Es comparado con objetos, animales y personas imperfectas. En esta ocasión, se puede comparar a un mismo animal que representa a su enemigo acérrimo. En lo que nos podemos gozar es que a través de su muerte y resurrección, él ha vencido a la serpiente que ha causado tanto daño.

Debe de llamar nuestra atención, el hecho de que el mismo animal que mordía y mataba, fue la especie que Dios utilizó para salvarles. Esto nos debe llevar a meditar en la encarnación de Cristo Jesús. Para poder sufrir por nuestros pecados, fue absolutamente indispensable que Dios tomara para sí nuestra naturaleza, y en ese cuerpo sufrir por nuestros pecados. Pablo confirmó esto cuando escribió: “Dios, enviando a su Hijo en semejanza de carne de pecado y a causa del pecado, condenó al pecado en la carne” (Rom. 8:3). Así como Moisés hizo una serpiente para salvar a personas que morían por la mordedura de las serpientes ardientes; así Cristo tuvo que hacerse hombre con un cuerpo semejante al de nosotros para tratar nuestro pecado.

Foto tomada de http://www.penielfellowshipisrael.com

Lo otro que viene a nuestras mentes, es el hecho de que las serpientes que mordían y la estaba sobre el asta, eran ardientes. De alguna manera que desconocemos, se relacionaban con el fuego. La serpientes ardientes mordiendo a los Israelitas, podrían representar el castigo impuesto por el Dios justo a nuestros pecados. El pecado destruye nuestras vidas, y como el fuego, nos consume. También hay el aspecto futuro de la destrucción del fuego que es sufrir eternamente en las llamas del lago de fuego. La serpiente sobre el asta siendo también ardiente, nos haría pensar en el que tuvo que sufrir nuestro castigo, la ira de Dios, para traernos la paz (Isa. 53:5).

El material del que estaba hecho la serpiente sobre la asta, también tiene su significado. El bronce, siendo el material del que fue hecho el altar de holocausto, muchas veces es relacionado con el juicio de Dios sobre el pecado. Más allá de lo que le hicieron los soldados romanos, el Señor Jesús tuvo que sufrir el hecho de que Dios juzgó nuestros pecados al llevarlos sobre él. No solo eso, pero también podemos considerar que para que el bronce tomara la forma de una serpiente, habrán tenido que introducir ese metal en el fuego. Lo mismo ocurrió con Cristo. Fuego no cayó del cielo, pero por tres horas, tuvo que soportar el castigo de Dios por nuestras maldades.

Note dónde debía ser puesta la serpiente. No fue puesta en un lugar poco visible para que a los heridos se les dificultara poder verla. Fue alzada sobre una asta para que todos la vieran. De la misma manera fue con el Señor. Él sabía que moriría levantado (Jn. 12:33; 18:32; 21:19). Como si fuera, Cristo murió levantado (Jn. 3:14) para que todo pecador en cualquier rincón del planeta, pudiese recibir el remedio del problema de sus pecados.

Los Israelitas, solo con mirar, recibían la vida y evitaban la muerte. Con nosotros, fue parecido, al únicamente tener que confiar en Cristo quien dio su vida por nosotros. Así como los Hebreos, pasaban de muerte a vida, de igual manara nosotros mediante Cristo, hemos podido recibir vida, estando muertos en nuestros pecados.

Le damos gracias a Dios por su Hijo y por esta historia que es una sombra de la perfecta muerte de nuestro Salvador a favor de nuestros pecados.

1 comentario en “La Serpiente de Bronce”

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