Cristo en toda la Biblia

Molido por Nuestros Pecados

Este verbo molido nos lleva a imaginarnos una cocina en un lugar rural donde la mujer a base de mucho esfuerzo muele trigo o maíz para los alimentos que va a preparar. Para ello, los granos tienen que ser triturados y desmenuzados. De esta manera queremos meditar en esta ocasión en nuestro Señor. Fue molido por nuestros pecados (Isa. 53:5). 

Las Escrituras Hebreas emplean el verbo moler en distintas ocaciones. En la traducción Reina Valera 1960, se utilizan los siguientes sinónimos para referirse a este mismo verbo: aplastar, quebrantar, postrar, romper, humillar y desmenuzar. Como podemos ver, es un verbo muy fuerte, que conlleva la idea de algo o alguien siendo aniquilado, destruido o extirpado. No podemos profundizar lo suficiente para comprender que esta fue la experiencia del Hijo de Dios sobre el madero.

Es una ironía trágica, el hecho de que el mismo que fue molido por nosotros, es el que quebrantaba a los que sí lo merecían (Sal. 89:10). Promete romper las redes de los egipcios (Isa. 19:10). En su soberanía, él es quien decide quienes son desmenuzados bajo los pies (Lam. 3:34). Él es el que recibe los clamores de su pueblo cuando es quebrantado (Sal. 94:5), como lo fue en el caso de David (Sal. 143:3). Él habita con todos los que somos quebrantados (Isa. 57:15) A pesar de todo eso, él también tuvo que sentir el insoportable dolor de ser molido y quebrantado.

Nos cuesta comprender cómo es que el mismo que aplastará al opresor en su reino milenario (Sal. 72:4), fue triturado por Dios al llevar nuestros pecados. No logramos dimensionar que el que condena a los líderes del pueblo de Israel por aventajarse de ellos al moler las caras de los pobres (Isa. 3:15), es el que fue molido sin haber hecho nada para merecerlo. 

Dios señaló la desobediencia de Israel, porque ellos no se humillaron al no cumplir su palabra (Jer. 44:10). Cristo sí fue humillado o molido. Lo sufrió hasta más no poder al sujetarse a la voluntad de su Padre y experimentar los terribles dolores del Gólgota. 

Si todas estas contrariedades son complicadas de apreciar, hay una, en cuanto al hecho de que el Salvador fue molido, que es imposible de discernir. El profeta Isaías es el que nos da este punto conmovedor sobre los dolores del Mesías. “Jehová quiso quebrantarlo (molerlo), sujetándole a padecimiento” (Isa. 53:10). Jamás entenderemos cómo fue que esa enorme carga de maldades que molió a Jesús, fue la voluntad de su Dios y Padre. 

2 comentarios en “Molido por Nuestros Pecados”

  1. ¡Hola! Hermano David ¿Como ha estado? Hoy me puse a leer a oseas y la prostituta como Dios compara a israel como una desvergonzada. Pero luego dice que regresara el. Es interesante de igual manera DIOS nos compara como trapo de inmundicia.

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