Cristo en toda la Biblia

El Dios del Fuego que Devora

Jehová tu Dios es fuego consumidor Dt. 4:24.

Dios es espíritu (Jn. 4:24), no es fuego. No es un ser compuesto por materia alguna; él es un ser espiritual. En las Escrituras, Dios es fuego consumidor, porque refleja su perfecta justicia y santidad. 

Al hacer un pacto con Abraham, manifestó su rectitud cuando apareció un horno humeante y una antorcha de fuego que pasó en medio de los animales partidos a la mitad (Gn. 15:17). 

Después de que Sodoma y Gomorra ofendieron la santidad de Dios por un tiempo prolongado, él hizo que sobre esas ciudades lloviera azufre y fuego (Gn. 19:24). 

Moisés al ser llamado por el ángel de Jehová, se le apareció estando en una llama de fuego, en medio de la zarza, la cual ardía en fuego, pero no se consumía (Éx. 3:2). Dios le dijo: “Quítate las sandalias de los pies, porque el lugar donde estás parado es tierra santa”. 

Sobre Egipto, Dios hizo que lloviera fuego mezclado con granizo sobre aquella nación (Éx. 9:23, 24). 

El monte Sinaí humeaba porque Jehová había hecho descender fuego sobre él (Éx. 19:18), cuando Dios le entregó las tablas de la ley a Moisés.

Al final de los tiempos, Dios destruirá la tierra usando fuego (2 Pe. 3:7). 

Pudiéramos continuar con muchos otros ejemplos de cómo el fuego consumidor simboliza la perfección de Dios y su incapacidad de tolerar el pecado. 

Aquí en Deuteronomio 4, Moisés cita estas palabras a Israel, al hablarles sobre el hecho de que no podían olvidarse del pacto con Dios e ir detrás de los ídolos. Moisés añade que, no solo es Dios fuego consumidor, pero también es celoso. 

Foto por Patrick Hendry

Al pensar en la relación entre la metáfora del fuego, y la naturaleza del Dios Altísimo, debemos reflexionar sobre cómo también esto comprueba la deidad de Cristo. 

Él bautizó en Espíritu Santo y fuego (Mt. 3:11). Él enviará a personas a quemarse en el fuego eterno (Mt. 25:41). Con fuego probará nuestras obras (1 Co. 3:13). En su segunda venida, vendrá en llama de fuego (2 Tes. 1:8). Sus ojos son como llama de fuego (Ap. 1:14; 19:12). 

En Apocalipsis 4:5, el fuego es usado para también representar al Espíritu Santo. De manera que Padre, Hijo y Espíritu Santo son Dios fuego consumidor. 

El fuego confirma que Jesucristo es Dios, porque el mismo fuego que simboliza la inescrutable justicia de Dios Padre, también representa el mismo atributo glorioso que vemos en su Hijo Jesucristo. 

El hecho de que Dios es fuego consumidor, también debe traer a nuestra atención, la justicia de Dios representada por el fuego, en relación a lo que Cristo sufrió en el Gólgota. La ira de Dios fue vaciada sobre Cristo para que la justicia de Dios fuese alcanzada, y así nosotros pudiéramos ser hechos justos delante de él. Fuego literal no descendió sobre Jesús al estar sobre la cruz, pero sí de forma figurativa, porque padeció intensamente al ser herido, molido y castigado, por el Dios que es fuego consumidor. 

El escritor a los Hebreos, citó las palabras de Moisés. En el capítulo 12, al enseñar sobre la disciplina que Dios lleva a cabo en nuestras vidas y sobre la necesidad de vivir vidas apartadas del pecado, él concluye diciendo: “Nuestro Dios es fuego consumidor” (Heb. 12:29).

Permite que el carácter de Dios y la obra expiatoria de Jesucristo, produzcan en ti el deseo de vivir conforme a la santidad de Dios, para la gloria de nuestro Salvador. 

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s