Temas contemporáneos

Superando el Abuso Espiritual Junto con Job- Interacciones con Bildad (Parte 2)

David Alves Jr.

Por segunda ocasión, Bildad le dirige la palabra a Job. Junto con sus otros dos compañeros, continua tratando de quebrantar la voluntad de Job para que lo puedan manipular. En el capítulo 18, lo intenta haciendo de tres maneras.

En primer lugar, Bildad lo acusa de considerarlos a los tres varones como siendo animales. “¿Por qué somos tenidos por bestias, y a vuestros ojos somos viles?” (v.3).

En segundo lugar, Bildad lo acusa de estar tan enojado contra ellos, que se despedazaba en su enojo (v.4).

En tercer lugar, Bildad lo trata de asustar, al enumerarle en los v.5-21, toda una serie de supuestos cataclismos que caerían violentamente sobre él. Caería en su propia trampa, viviría lleno de temores, se enfermaría, su nombre sería olvidado por todos, moraría en las tinieblas y que no tendría descendencia que le sucediese. Bildad le aseguró que esto es lo que pasaba a las moradas de los impíos.

Estas tres cosas son comúnmente hechas por aquellos que quieren abusar a alguien espiritualmente para poder manipularles. Cuando no hallan qué hacer, inventan que uno los trata muy mal, como cuando Bildad dijo que Job los veía como si fuesen animales. Acusan a uno de ser violento, cuando realmente solo están defendiendo la verdad con toda mansedumbre. El abusador espiritual desvía la atención de lo verdadero e importante. Prefieren acusar a la persona de algo falso en cuanto a algo muy ambiguo sobre sus palabras, actitudes o intenciones. Esto lo hacen cuando se dan cuenta que la persona no va a ceder en su defensa de la verdad o cuando no se están dejando manipular.

Cuando el abusador espiritual no ve que ceda la persona, cuando hace este tipo de cosas; lo que hace muchas veces, es tratar de asustarle al hacerle ver todas las cosas malas que le acontecerán. Aún cuando alguien está claramente mal, no es su lugar representar a Dios, y decirle a esa persona todas las cosas que le van a pasar. ¿Bildad se creía Dios? Al parecer sí. También pensaba conocer la mente de Dios. Si alguien sí está mal espiritualmente, déjele a Dios decidir qué hacer con esa persona. Él no nos necesita a nosotros para castigar a un hijo desobediente. Peor es cuando alguien sabe que un hermano es inocente, pero le da toda una lista de juicios que le van a caer, como hizo Bildad a Job; solo para que se deje vencer y se deje manipular.

Los que son amenazados, como se hizo con Job, tenemos que estar tranquilos. Si sabemos que estamos actuando recta y honestamente, no tenemos por qué asustarnos y cambiar de postura, solo porque alguien nos dijo todas las supuestas cosas que nos iban a pasar como castigos de Dios. El Señor nos conoce mejor que nadie y él sabrá perfectamente cuándo estamos actuando bien o mal. Si estamos actuando mal; él sabrá cómo tratarnos; y si estamos actuando bien, él sabrá cómo recompensarnos. De lo que sí podemos estar seguros es que ningún hombre o mujer tiene la autoridad de dictaminar juicio sobre la vida de una persona. En otras palabras, si usted está en rectitud y obediencia, no tiene ninguna razón de estar temeroso, aún si alguien le ha dicho de hasta lo que va a morir. No obedezca al hombre cuando quiera inducirle a un camino torcido y alejado de la verdad. Manténgase firme sobre la verdad, y Dios se lo galardonará.

En el capítulo 19, vemos los efectos de los abusos espirituales de Bildad y de sus dos acompañantes sobre Job. Tenemos que entender que el abuso espiritual tiene severas consecuencias en la vida de una persona. Muchas veces decimos o hacemos cosas en contra de alguien, y no alcanzamos a dimensionar el impacto que eso puede tener sobre las personas. Un solo mensaje por WhatsApp puede arruinar de por vida a una persona. Sus malas acciones pueden repercutir severamente en la vida de una persona en un sentido físico, mental, emocional y espiritual. Job sentía una gran angustia por lo que le decían y sus palabras de ellos lo hacían sentirse como si lo molían (v.3). Llegó a sentirse tan mal y tan atacado, que le suplicó a Bildad y a sus amigos que tuvieran compasión de él (v.21). Ninguna persona debería casi exigirnos que tengamos compasión de ellos por la manera tan cruel en la que les estamos atacando. Esto no es de personas genuinamente convertidas.

Job les pidió que reflexionaran sobre sus actos y que recapacitaran porque la espada les ejecutaría un justo juicio (v.28, 29). Tuvo misericordia de ellos, porque le preocupaba la manera en la que serían castigados por la forma en la que lo estaban tratando a él. Hermanos, nunca jamás podremos salir impunes de maltratar a un hijo de Dios. Nos exponemos a la espada de Dios si lo hacemos. Por otro lado, si usted es el que está sufriendo a mano de alguien, deje a esa persona a la voluntad de Dios. No guarde rencor. No trate de vengarse. Dios se encargará de ellos.

Job nos ayuda a saber cuál es otra cosa que debemos hacer cuando estamos sufriendo abuso espiritual. En los v.23-27 describe la esperanza segura que él tenía. En esa sección del capítulo 19, Job le dijo a Bildad: “Yo sé que mi Redentor vive, y al fin se levantará sobre el polvo; y después de deshecha esta mi piel, en mi carne he de ver a Dios; al cual veré por mí mismo, y mis ojos lo verán, y no otro, aunque mi corazón desfallece dentro de mí.” Nos es de ejemplo, porque en vez de poner su mirada solo en los que le atacaban y en los grandes dolores que le causaban; puso su mirada en el Señor, y en la bendita esperanza que tenía de resucitar y de verle. Si usted está siendo atacado, recuerde que hay mucho más a esta vida que estos problemas por los que está atravesando. En el cielo, nos espera nuestro Redentor. Un día vendrá por nosotros, estaremos con él y por siempre se terminarán todas estas aflicciones que sufrimos aquí en este mundo.

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