Vida Cristiana

Superando el Abuso Espiritual Junto con Job- Interacciones con Zofar (Parte 2)

En el capítulo 20, Zofar habló con Job para atacarle por segunda vez, así como lo venían haciendo sus amigos Bildad, Elifaz y él. Antes de analizar lo que Zofar le dijo a Job en esta ocasión, veremos primero los efectos que tuvieron sus palabras en Job, de acuerdo a lo que vemos en el capítulo 21.

Es interesante notar que en esa vez, Job no cuestionó a Dios, como sí lo había hecho anteriormente, cuando fue injustamente tratado por estos tres varones. Ahora cuestiona porqué es que los impíos prosperan. Antes de profundizar en ese tema, les recalca la necesidad de ser consolado. Esto es característico del abusador espiritual. Critica, regaña y maltrata, pero no consuela. Los pastores que no animan y confortan, no tienen el respeto ganado por los demás para corregir a las ovejas bajo su cuidado. ¿Cómo piensas poder exhortar o corregir a alguien, cuando no le has primero animado y fortalecido?

Los amigos de Job lo habían abusado tanto emocionalmente que él ya esperaba ser escarnecido por ellos al terminar de hablar y se los hizo saber. Qué lamentable es que los hermanos se llenen de pavor cuando reciben la visita o una llamada por teléfono de uno de los ancianos de la iglesia. Esto sucede cuando los líderes solo buscan a los creyentes para regañarlos, y no para consolarles cuando están pasando por una prueba.

Job les preguntó sobre porqué no consideraban que él tenía el derecho de no angustiarse en su espíritu. Esto es sumamente común en el abusador espiritual. Para manipular a las personas, no permiten que ellos tengan alguna razón por la cual puedan ofenderse o lamentarse. Esto porque sus víctimas siempre tienen la culpa y no tienen nunca una justificación para sentirse heridos. Esta no es la forma en la que Dios nos trata a nosotros. Se nos anima a que echemos sobre el Señor nuestras ansiedades sobre él porque él tiene un cuidado muy especial de nosotros (1 Pe. 5:7). No reprimas las necesidades emocionales de los demás. El que abusa espiritualmente a los hermanos, le gusta minimizar lo que otros sienten. Si Dios no hace eso con nosotros, esto no es algo que nosotros deberíamos estar haciendo a los demás.

Job hizo saber que Bildad, Elifaz y Zofar, lo habían tratado tan mal, que al verle, más bien debieron haberse espantado y haber puesto sus manos sobre sus bocas. Debían haberse asombrado por lo que había pasado y notado que su carne temblaba al sentirse estremecido por lo que estaba sucediendo. ¿Cuántos pastores se sientan con alguien que ha sucumbido a la tentación o que está padeciendo tribulaciones, y han derramado lagrimas, orado con ellos y en silencio han acompañado a la persona en su dolor? No seamos como estos tres personajes. Llegaron, juzgaron y atacaron.

Job entonces comienza con el tema sobre como es que los impíos prosperan. Describe como viven y como rechazan a Dios en su forma de pensar. A pesar de que sus amigos habían tratado de distorsionar la perspectiva de Job en cuanto a Dios; y aún cuando Job había dicho cosas en contra de Dios como resultado de ello, él ahora declara lo que el Señor hace con los impíos. Claramente detalla la justicia de Dios sobre los perversos. Señala el perfecto conocimiento de Dios para juzgar y no poder ser cuestionado por nadie. Hermano y hermana, cuando alguien procura manipularte, muchas veces te presentarán a Dios de una manera distinta a la manera en la que es presentado en las Escrituras. No permitas que el hombre distorsione tu percepción de Dios siempre y cuando este basado en la Biblia. El hombre puede herirte, calumniarte y humillarte, pero jamás dejes que hagan que cambies tu opinión de Dios. Cuando somos atacados, es cuando más tenemos que profundizarnos en las Escrituras para adquirir más conocimiento de Dios y así poder encontrar el consuelo que tanto necesitamos.

Job dijo todo esto porque Zofar precipitadamente, al oírle hablar, le insinuó que estaba sufriendo porque él era un hombre impío. Le habló muy agresivamente amenazándole de distintas maneras. Sería como el estiércol que perece para siempre. Sus hijos serían tan pobres que le pedirían ayuda a otros pobres. Habló a Job como si hubiese sido el peor ladrón de todos y que por eso estaba padeciendo atrocidades. Zofar concluyó su discurso resumiendo todo lo que le había dicho. “Esta es la porción que Dios prepara al hombre impío, Y la heredad que Dios le señala por su palabra.”

Zofar no tenía ni una sola razón por la que podía decirle todo eso a Job. La vida de este hombre era para la gloria de Dios. Esto es lo que hace el abusador espiritual. No tiene el discernimiento para entender que un hombre justo puede sufrir pruebas. Si sufre algo, inmediatamente piensa el abusador espiritual que la persona está padeciendo eso porque lo merece. Si alguien con buen testimonio es acusado falsamente, el abusador espiritual lo cree inmediatamente. No solo lo cree, pero se deleita en lo que le está aconteciendo a este cierto hermano, y en vez de ayudar a mejorar la situación, la empeora.

Urgen pastores espirituales en las iglesias. Ancianos que no vean su responsabilidad como excusa para enseñorearse de las ovejas sino que velen y apacienten a los que están bajo su cuidado (1 Pe. 5:2, 3). Basta ya de estar maltratando a los hermanos para lograr los fines egoístas de uno. La iglesia no es del hombre, es de Dios, y él juzgará severamente a los que quieran enseñorearse de lo que no les pertenece. Brindemos a los creyentes el pastoreo que necesitan, siguiendo el ejemplo de Cristo el Buen Pastor. Si alguien está mal, busquemos maneras de ayudarles, como lo haría Jesús. Nunca hay justificación para hacerlo mediante el abuso espiritual, como procuraron hacerlo los amigos de Job con él.

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