Vida Cristiana

Siete Cosas que Deberías Buscar en una Futura Esposa

David Alves hijo

Si Dios tiene el deseo de que te cases, esa es una de las decisiones mas importantes de tu vida. Es posible que sea la más importante, después de tomar la decisión de reconocer a Jesús como Salvador y Señor.
Ya hemos considerado “Diez Cosas que Deberías Buscar en un Futuro Esposo”, pero en esta ocasión queremos ver lo que un joven debería buscar en una esposa.

Recientemente tuve el inmenso privilegio de asistir a una boda en la isla de Cuba de hermanos muy apreciados para mí. Esto me llevó a meditar en el libro de Cantares, lo cual resultó en que notara las siguientes sietes cosas que deberías buscar en una esposa que Dios te permita conocer y casarte con ella. Al leer Cantar de los Cantares, podemos darnos cuenta de lo que Salomón veía en su amada, y que le hacía estar convencido de que era su compañera ideal.

Salomón veía en la mujer sulamita lo siguiente:

1. Su hermosura

Una y otra vez los dos se halagan el uno al otro. Salomón decía de su futura esposa cosas como: “He aquí que tú eres hermosa, amiga mía; He aquí eres bella; tus ojos son como palomas” (Can. 1:15). Para él la hermosura de esta mujer resplandecía al grado de que dijo: “¿Quién es esta que se muestra como el alba, Hermosa como la luna, Esclarecida como el sol, Imponente como ejércitos en orden?” (Can. 6:10).

No es pecado sentir una atracción física hacia alguna hermana con la cual pudieras posiblemente casarte. El problema viene cuando basamos nuestra decisión de casarnos con alguien solo por su aspecto físico. Lo más importante es que pases el resto de tu vida con alguien que sea más hermosa por dentro que por fuera. Contempla contraer matrimonio con una joven que se atavíe de buenas obras (1 Tim. 2:10), alguien que adorne su corazón con un espíritu afable y apacible (1 Pe. 3:4).

Lo que queremos ver en Salomón, en cuanto a la hermosura, es que él veía que no había otra mujer que podía compararse a ella. Ella era la rosa de Sarón y el lirio entre espinos (Can. 2:1, 2). Espera en Dios, querido hermano, Dios quiere darte la mejor compañera que pudieras tener. Al encontrar una mujer que sea para ti atractiva, principalmente en lo espiritual, fija tu atención en ella y solo en ella.

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2. Su amor

Salomón está estupefacto por el amor que podía claramente percibir en la mujer sulamita. Lo vemos cuando declaró, “Prendiste mi corazón, hermana, esposa mía; Has apresado mi corazón con uno de tus ojos, Con una gargantilla de tu cuello. ¡Cuán hermosos son tus amores, hermana, esposa mía! ¡Cuánto mejores que el vino tus amores, Y el olor de tus ungüentos que todas las especias aromáticas!” (Can. 4:9, 10).

3. Su dulzura

La amada de Salomón le llamaba también la atención por la dulzura que observaba en sus palabras; por lo menos de dos maneras. El hijo de David había notado que sus palabras eran dulces porque sustentaban. Sus palabras eran como miel y leche (4:11). De igual manera, en segundo lugar, sus palabras eran dulces porque eran dichos sabios. Él dijo de su futura esposa, “Y tu paladar como el buen vino, Que se entra a mi amado suavemente, Y hace hablar los labios de los viejos” (Can. 7:9).

Tú también vas a querer esperar en Dios para que Él te de una mujer que sus palabras se caractericen por ser dulces porque sustentan y pronuncian sabiduría. Esto te beneficiará a ti, a tus hijos y a todos los que estén al alrededor de ustedes. Tú cómo varón serás la cabeza y tendrás la responsabilidad de liderazgo en el hogar, pero es absolutamente indispensable que te casas con una hermana que sus palabras te sostengan y te aconsejen. Espero que entiendas que ser cabeza no significa ser el que decide todo. Recuerda que una esposa es una ayuda idónea. Una mujer de Dios te fortalecerá con sus palabras sustentadoras como la miel y la leche; y te aconsejarán cuando tengas que tomar decisiones.

4. Su pureza

Salomón podía decir de su amada, “Toda tú eres hermosa, amiga mía, Y en ti no hay mancha” (Can. 4:7). La castidad de ella le atraía a Salomón.

Este es uno de los atributos más importantes que deberías buscar en una pareja de por vida. Si cometió errores en el pasado, deja eso en el pasado. ¿Cómo es su presente? Si vive en piedad, es alguien a quien deberías considerar para que sea tu amada esposa. Busca a alguien que sea pura en su pensar, deseos, motivos y acciones.

Una cara bonita puede causarte mucho daño y dolor si no es la ayuda idónea que Dios quiere para ti. Cuando hay dificultades, el aspecto físico de nada ayudará. Una esposa piadosa, humilde, llena de fe y del Espíritu es el atractivo que más debería atraerte a una dama. Esas cualidades sí te serán de gran ayuda en todos los aspectos de tu vida al casarte con alguien así, incluyendo esos momentos difíciles por los cuales pasarán.

Haz como Salomón y búscate a alguien de la cual puedas decir de su integridad, “Huerto cerrado eres, hermana mía, esposa mía; Fuente cerrada, fuente sellada” (Can. 4:12).

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5. Su fruto

En Cantares 4:13, 14 leemos a Salomón maravillándose de la vida fructífera de su amada al compararla con el fruto que rinde la vegetación.

Si estás pensando en contraer matrimonio con alguien, sería bueno que te preguntaras, ¿cómo es la vida de ella delante de Dios y de los hombres? ¿Vive una vida fructífera para la honra y gloria de Dios; y para el beneficio de todos los demás? ¿Muestra el fruto del Espíritu? ¿Produce fruto para Dios en las distintas formas en las que sirve a Dios?

Muchos tienen la idea de que el matrimonio milagrosamente convertirá a alguien para que se entregue al servicio de Dios o se convierta a ser la persona con el mejor carácter sobre la tierra. Muchos piensan de la siguiente manera, Quizás con la que quiero casarme no tiene el carácter de Cristo y no manifieste fruto en su vida, por alguna manera en la que sirve a Dios y a los demás; pero yo le ayudaré a cambiar o al pasar el tiempo cambiará. Estos son pensamientos ilusorios. Nadie por contraer matrimonio con alguien se convierte en una mujer de Dios por arte de magia.

Cásate con alguien que ya está produciendo fruto en su vida.

6. Su alivio

El que llegó a ser el más sabio sobre la tierra, encontraba alivio y refrigerio en la que se convertiría en su esposa. Seguramente no solo veía cómo ella le era de bendición en este sentido a él, pero también lo era a muchos más. Salomón dijo de la mujer sulamita: “Fuente de huertos, Pozo de aguas vivas, Que corren del Líbano” (Can. 4:15). Era como agua a los sedientos.

¿Estás considerando casarte con una mujer alborotadora, divisiva y problemática? Sería mucho más recomendable que te cases con alguien que tenga la habilidad de aliviar a los demás con sus palabras, alguien que pueda traer paz a una situación de confusión. Pregúntate, ¿cómo actuará ella cuando haya alguna diferencia de opinión o cualquier otra situación de adversidad en nuestro matrimonio?

7. Su fidelidad

Salomón veía que en su comprometida él podía encontrar lealtad, devoción y fidelidad. Él le hizo aquellas peticiones que conocemos bien. “Ponme como un sello sobre tu corazón, como una marca sobre tu brazo; Porque fuerte es como la muerte el amor; Duros como el Seol los celos; Sus brasas, brasas de fuego, fuerte llama. Las muchas aguas no podrán apagar el amor, Ni lo ahogarán los ríos. Si diese el hombre todos los bienes de su casa por este amor, De cierto lo menospreciarían” (Can. 8:6, 7).

Dios te de una esposa que pueda ser esto para ti todos los días de tu vida. Cásate con alguien que te sea fiel hasta la venida del Señor o hasta el día de tu muerte.

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